De la elección emergieron dos hombres de Estado: AMLO y Meade

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la elección de Presidente de la República, es tan contundente como inobjetable; obtuvo poco más del 50% de los votos emitidos; 30 puntos más que Ricardo Anaya Cortés y alrededor de 37 más que José Antonio Meade Kuribreña.

Así se desprende del conteo rápido del Instituto Nacional Electoral (INE). Ya los cómputos distritales del miércoles siguiente al de la elección, pueden reducir o ampliar tales porcentajes, pero mínimamente, porque el resultado es totalmente irreversible.

Y es el resultado de una auténtica democracia; los electores se volcaron en las urnas desde muy temprana hora; incluso, antes de la apertura de casillas ya había grandes filas de votantes esperando. Por eso el triunfo de AMLO es una prueba de lo que puede hacer el pueblo mexicano cuando decide votar.

Tan contundente resultado le da legitimidad a la elección, y es el dique a cualquier impugnación por parte de quienes fueron sus adversarios en la contienda electoral: José Antonio Meade de la coalición “Todos por México, Ricardo Anaya Cortés de la alianza “Por México al Frente”, y el independiente Jaime Rodríguez Calderón (“El Bronco”).

De hecho nadie lo impugnará, porque salieron de inmediato a reconocerlo. Primeramente lo hizo Meade, luego Anaya y después “El Bronco”. Bueno, quizá los partidos políticos impugnen, pero solamente para incrementar en número de votos a favor, sabedores que ni siquiera pueden argumentar alguna causa de nulidad de la elección.

La alta participación ciudadana no deja lugar a dudas del triunfo de Andrés Manuel, candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena-PT-PES).

Y si nadie impugna nada de la elección presidencial, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación pronto hará el cómputo final de la misma para declarar a AMLO Presidente Electo. No habría necesidad de esperar el término del plazo legal.

LA RECONCILIACIÓN

Anoche quedó atrás el AMLO rijoso e intolerante. Tras el conteo rápido el INE salió un hombre de Estado primeramente a agradecer a quienes fueron sus adversarios haber reconocido a su triunfo. Porque amén del resultado inobjetable, corría el riesgo de que alguno saliera a descalificarlo con todo tipo de denuncias.

Y en seguida llamó a la reconciliación del país y a poner por encima de intereses personales, el interés superior y el interés general. "La patria es primero", dijo en su primer mensaje dirigido desde el zócalo capitalino.

Claro, sin reconciliación no podría gobernar. Y la habrá. De hecho, la reconciliación empezó desde el momento en que José Antonio Meade salió a reconocer la victoria de Andrés Manuel, porque sus emotivas palabras calmaron los ánimos de sus simpatizantes en medio de la tristeza por tan aplastante derrota.

Y en su mensaje, AMLO dio tranquilidad a los mexicanos y mexicanas al esbozar temas clave, como los siguientes, en los cuales basará su gobierno a partir del 1º de diciembre próximo:

Establecer una auténtica democracia, no una dictadura abierta ni encubierta; combatir la corrupción con apego al orden legal establecido; libertad empresarial, de expresión, asociación y de creencias; no expropiación de bienes; atención a los más necesitados, entre ellos a los indígenas; relación amistosa con los gobiernos de todos los países, incluyendo a Estados Unidos, no nuevos impuestos por el momento y gobernar con rectitud y justicia.

Eso sí, en su gobierno “primero serán los pobres”.

En todo su mensaje, resaltó otra frase: “Un buen juez por su casa empieza”. Y en ese sentido deberá cumplir cabalmente con su promesa de combatir la impunidad y la corrupción, incluyendo en el combate a la misma a “compañeros de lucha”, de partido y familiares.

En la campaña electoral, y desde antes de ésta, Andrés Manuel contó con el respaldo de cuánto líder “social”, muy identificados por su modus vivendi de manipular a los pobres; y se le sumó lo peor del PRD (con sus excepciones como Francisco Martínez Neri) con la esperanza de vivir del pueblo ahora de manera institucional y abierta.

Algo así como ocurrió en el gobierno de Gabino Cué en el estado de Oaxaca, donde muchos de quienes están con AMLO, incluyendo a candidatos en esta elección, se despacharon con cuchara grande del erario.

En fin, Andrés Manuel ya ganó; ya no los necesita. Y no tiene por qué otorgarles cuotas dentro de su gabinete.

MEADE, UN HOMBRE DE ESTADO

Quienes votaron por José Antonio Meade, no se equivocaron; votaron por el hombre honesto. Y por quien anoche, al salir pronto a reconocer el triunfo de AMLO, demostró ser un demócrata y un hombre de Estado.

Tanto así que el reconocimiento lo hizo señalando el nombre de Andrés Manuel; otro en su lugar, nada más hubiera dicho que los resultados no le favorecían.

Al salir pronto Meade a reconocer a victoria de AMLO, le dio paz al país y le quitó presión al Instituto Nacional Electoral (INE) y al presidente Enrique Peña Nieto.

Salió de manera valiente en medio de su dolor, a darle tranquilidad a nuestro país; eso es amor a México. Porque bien pudo no salir y dejarle el paquete al PRI o a Peña Nieto, pero salió personalmente él.

Y lloró como lloran los patriotas.

Seguramente muchos de los votos emitidos a su favor fueron para la persona, no para el PRI; un partido convertido en nido de traidores, de ambiciosos y de corruptos, con sus excepciones.

No perdió Meade; perdió el PRI.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Imagen: captura de pantalla: @lopezobrador_