Inequidad rumbo al 2018

A toda velocidad va la carrera rumbo a las elecciones presidenciales del 2018. No obstante de que el proceso electoral legalmente iniciará en la primera semana de octubre del 2017. Prácticamente dentro de un año. Sin embargo, en los partidos políticos y aspirantes es praxis empezar a preparar el terreno con mucha antelación, no solamente revisando estructuras y temas partidarios relacionados, sino con acciones para posicionarse en el ánimo del electorado.

Bueno, primero en el ánimo de la militancia considerando la existencia de procesos internos para la selección del candidato o de la candidata a la Presidencia de México. Los aspirantes, está visto, de entrada emprenden una lucha interna por conseguir la postulación por parte de su respectivo partido político. Quienes pretenden la vía independiente seguramente intentarán alguna ruta de posicionamiento.

En ese contexto, hay pujas evidentes entre los siguientes:

Miguel Ángel Osorio Chong, Aurelio Nuño Mayer y José Antonio Meade Kuribreña, del PRI. Los tres ocupan secretarías clave en el Gobierno Federal: Gobernación, Educación y Hacienda y Crédito Público.

Margarita Zavala Gómez del Campo, Ricardo Anaya Cortés y Rafael Moreno Valle, del PAN. Ella es consejera nacional, el siguiente funge como presidente del Comité Ejecutivo Nacional del partido y el último es Gobernador de Puebla.

Miguel Ángel Mancera Espinosa y Graco Luis Ramírez Garrido, del PRD; Jefe de Gobierno de la Ciudad de México y Gobernador de Morelos, respectivamente.

Y Andrés Manuel López Obrador, presidente nacional de Morena, quien no tiene competidor interno. Mmm, ¿qué pasaría si de pronto sugiera otro aspirante morenista? ¿Le sería permitido competir internamente? ¿O su aspiración sería motivo de expulsión por hacer contrapeso al fundador del partido?

Por lo pronto, AMLO no tiene rival interno y entonces todas sus energías van encaminadas a sumar seguidores día a día. Claro, seguidores con calidad de electores, de otro modo el esfuerzo no serviría para las elecciones del 2018. En ese contexto, nada extraño tendría que Andrés Manuel emplee estrategias enfocadas a restarles puntos a sus probables competidores externos.

Todos los aspirantes citados párrafos arriba poco a poco se han colocado en una situación de ventaja frente a cualquier otro aspirante. Todos, incluida Margarita Zavala, quien si bien no tiene cargo público ni partidista, sus constantes apariciones públicas y mediáticas la han ido posicionando interna y externamente.

Pero ella está en desventaja en relación con Ricardo Anaya, quien por el simple hecho de ser el presidente nacional del PAN acapara reflectores; las mismas actividades partidistas le dan foro, amén de cualquier otra publicidad. Lo mismo ocurre con Moreno Valle, quien, incluso, ha ido un poquito más allá al aparecer en portadas de revistas en distintas entidades federativas.

Moreno Valle dejará de ser Gobernador de Puebla el 31 de enero del 2017, dentro de tres meses y fracción. Entonces se las arreglará como pueda para emprender tareas de posicionamiento. Claro, seguramente con su sueldo como mandatario hizo un cochinito para financiar su legítima aspiración de convertirse en el candidato del PAN a la Presidencia de México.

En tanto, Osorio Chong, Nuño Mayer y Meade Kuribreña están en igualdad de condiciones internas, digamos, pues los tres son Secretarios de Estado. Entonces, cualquier eventual posicionamiento vía sus tareas como servidores públicos, los pondría en ventaja frente a competidores externos, sobre todo frente a quienes no ostentan cargo alguno.

Por cierto, los priistas de repente empiezan a aparecer en actividades que nada tienen que ver con el tema de la correspondiente Secretaría. O en ocasiones las fotografías son demasiado expresivas en relación al desempeño del cargo. Por ejemplo, Nuño apareció fotografiado con los medallistas paraolímpicos.

Lo mismo puede ocurrir con Mancera y Graco. El primero concluye su mandato como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México el 4 de diciembre del 2018 y el segundo, unos meses antes, el 30 de septiembre, como Gobernador de Morelos.

Todo el contexto anterior viene a colación para preguntar: ¿Hay inequidad hacia el 2018? La hay. No tiene la misma presencia, ni el manejo de presupuesto, un presidente de partido político y un militante sin cargo alguno. Igual ocurre con un Secretario de Estado o un gobernador frente a un ciudadano “Y” también con aspiraciones a ser candidato a la Presidencia de México.

Sin embargo, los órganos electorales consideran no existir violaciones a la normatividad electoral porque aún no inicia el proceso electoral para las elecciones presidenciales del 2018. No obstante, las aspiraciones han sido públicas en la mayoría de los casos y la inequidad es evidente.

Aún están a tiempo de poner un alto a la irrefrenable carrera por la sucesión presidencial.

Claro, en los legisladores también está la solución, haciendo una reforma electoral para ampliar el plazo de separación del cargo público para aquellos que aspiran a ser candidatos a la Presidencia de México: Con un año de anticipación, por ejemplo.

Y otra reforma para establecer candados en la Ley General de Partidos Políticos a efecto de que los dirigentes, si aspiran a cargo de elección popular necesitan renunciar a la dirigencia por lo menos con ocho meses de anticipación. Por ejemplo.

Digo, son solo ideas. Quizá los órganos electorales y el Congreso tengan propuestas para generar condiciones equitativas en torno al proceso electoral.

Por cierto, la reelección de legisladores federales y locales, así como de presidentes municipales, provocará inequidad en la competencia electoral. Incluso, desde antes. Ellos llevarían ventaja dado el manejo de presupuesto a su cargo, sobre todo los munícipes, los cuales desempeñan funciones ejecutivas. Los legisladores no manejan presupuesto; sin embargo, disponen de manera discrecional determinadas cantidades para gestión social.

LA RENOVACIÓN DEL CEN DEL PRI

Al fin Enrique Ochoa Reza presentó la integración del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, el cual preside. Y cumple, dice, con representatividad regional y generacional, y paridad de género. Las y los integrantes son “gente trabajadora, honesta y preparada”.

Y son los siguientes:

Secretario de Organización, senador Arturo Zamora Jiménez, del estado de Jalisco.

Representante ante el Instituto Nacional Electoral, el diputado Jorge Carlos Ramírez Marín, de Yucatán.

Secretaria Jurídica, diputada Carolina Viggiano, de Hidalgo.

Secretario de Finanzas y Administración, Luis Vega Aguilar, de Sinaloa.

Secretario de Gestión Social, senador Roberto Albores, de Chiapas.

Secretaria de Asuntos Internacionales, Silvia Hernández, de Querétaro.

Secretaria de Vinculación con Instituciones de Educación en todo el país, senadora Blanca Alcalá, de Puebla.

Secretaria de Asuntos de las Personas con Discapacidad, diputada Claudia Anaya, de Zacatecas.

Secretaria de la Frontera Norte (nueva), diputada Nancy Sánchez, de Baja California.

Vocera en coordinación con el Senado de la República, senadora Ivonne Álvarez, de Nuevo León.

Vocera en coordinación con la Cámara de Diputados, diputada Yulma Rocha, de Guanajuato.

Secretaria General Adjunta, diputada Georgina Trujillo, de Tabasco.

Secretario General Adjunto, diputado Estatal Mauricio Ortiz Proal, de Querétaro.

¡No hay oaxaqueños! Claro, resulta imposible integrar la representación de todas las entidades federativas. Sin embargo, priistas de Oaxaca casi siempre figuraban en alguna posición en el CEN del PRI. Recientemente estuvo Sadot Sánchez Carreño. ¿Será que como han estado, ahora no los incluyeron? ¿O los excluyeron por peleoneros? ¿O esta entidad no es prioritaria para el partido?

Por otra parte, si se fijan, en la integración del Comité Ejecutivo Nacional predominan legisladores. ¿Podrán desempeñar ambas funciones? La tarea partidista requiere el 100% de atención y devoción, máxime cuando se aproximan elecciones altamente competidas. La actividad legislativa también demanda tiempo completo.

Mmm, ¿será que los nuevos funcionarios del CEN de PRI sean en realidad prospectos a otros cargos de elección popular? Ya no sería equitativa la competencia con la ventaja en que se colocan con la posición de partido.

¿O son priistas premiados para ganar doble sueldo: Como legisladores y como funcionarios partidistas? ¿O son seleccionados para no pagarles en tareas de partido considerando tener ingresos suficientes como diputados y senadores?

En fin.

 rosyrama@hotmail.com