Guardia Nacional, equilibrios

Y se hizo el milagro: El Pleno del Senado de la República aprobó por unanimidad la creación de la Guardia Nacional; un consenso que parecía imposible.

¡Imposible!, dada la postura demasiado encontrada de la oposición (sobre todo de los grupos parlamentarios del PAN, del PRD y de Movimiento Ciudadano) y el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

La bancada del PRI puso resistencia prácticamente al final, pero más bien por conflictos de liderazgos entre el líder de ésta, Miguel Ángel Osorio Chong, y los gobernadores priistas.

En fin, el dictamen fue avalado por consenso. Aunque no el proyecto original como pretendía AMLO, sino modificado en temas fundamentales como el mando civil, la temporalidad y la adscripción a la Secretaría del Ramo.

Algo así como una militarización light, discreta, mientras el país se compone. En otras palabras, una participación acotada de las Fuerzas Armadas y solamente durante cinco años en tanto esta Guardia Nacional combate la delincuencia, especialmente organizada.

¿También combatirá la catalogada como de cuello blanco?

En fin, las modificaciones parecen haber dado como resultado una policía más apoyada en sus inicios por las Fuerzas Armadas. ¿O no? Bueno, todo tiene sus pros y sus contras.

Hay ejemplos: La intervención temporal del Ejército Mexicano y de la Marina en zonas con altos índices delictivos, particularmente invadidas por el crimen organizado, ha dado resultados. Y cuando amaina la ola delictiva, ambas fuerzas se retiran a sus cuarteles.

Pero como solamente amainó, la inseguridad sigue latente; y en ocasiones la criminalidad resurge con más fuerza. ¿Cuál hubiera sido el resultado con la presencia permanente de los militares? Pues ya no se sabrá.

No obstante, tal vez cinco años sean suficientes. Porque si bien los militares son buenos, generosos y eficientes cuando se trata de salvar vidas en caso de emergencia, tampoco se tientan en corazón cuando tienen que poner orden.

Y muchas veces el orden como lo desea un gobierno o un partido, no el orden legal. Ahí está el caso Tlatelolco.

En fin, veremos qué resulta al final. Porque todavía falta la última palabra de la Cámara de Origen y las leyes secundarias. Claro, los diputados son más fácilmente planchables que los senadores.

Por lo pronto, en términos del dictamen la Guardia Nacional será una institución de seguridad pública de carácter civil, disciplinado y profesional.

Y la ley secundaria determinará su estructura orgánica y de dirección. Y la Secretaria del ramo, a la cual estará adscrita, formulará la Estrategia Nacional de Seguridad Pública, los respectivos programas, políticas y acciones. Así, según se entiende.

Además, el Ejecutivo Federal designará al titular del órgano de mando superior y a los integrantes de la instancia de coordinación operativa interinstitucional formada por representantes de las secretarías del ramo de Seguridad, Defensa Nacional y de Marina.

durante los cinco años siguientes a la entrada en vigor del Decreto, en tanto la Guardia Nacional desarrolla su estructura, capacidades e implantación territorial, el Presidente de la República podrá disponer de la Fuerza Armada permanente en tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria.

Finalmente, el Congreso de la Unión tendrá 60 días naturales, después de la entrada en vigor del decreto, para expedir la Ley de la Guardia Nacional y hacer las adecuaciones legales conducentes a las leyes correspondientes.

EQUILIBRIO

En la aprobación por unanimidad de la Guardia Nacional, al parecer no hubo perdedores ni ganadores, hablando del presidente Andrés Manuel López Obrador y la oposición, sino hubo equilibrios.

Eso hasta el momento, porque con lo temperamental del jefe del Ejecutivo Federal al rato da cualquier sorpresa. Pero por lo pronto, para la aprobación del dictamen en el Senado cedió, caso contrario la Guardia Nacional no hubiera pasado.

Las modificaciones al dictamen seguramente las aceptó directamente el presidente AMLO, y Ricardo Monreal Ávila solamente fue el porta voz de éste y de los líderes de las bancadas de oposición en el Senado.

Bueno, ese es el papel del líder de la bancada del partido en el gobierno. Sin embargo, Monreal, ciertamente, llevó toda la presión para sacar bien la aprobación de la Guardia Nacional.

Aparte de las modificaciones, ¿qué más cedió AMLO?

En la praxis política la aprobación de un dictamen de gran envergadura no depende solamente de la generosidad de los legisladores, sino también hay otro tipo de negociaciones: Económicas, políticas y hasta de justicia (por ejemplo, eso que los profes llaman libertad de presos políticos).

En fin, por el momento cabe decir ha sido de altura el comportamiento de los senadores y sus líderes parlamentarios: Monreal de Morena, Osorio Chong del PRI, Raúl Bolaños Cacho Cué del PVEM, Mauricio Kuri González del PAN, Dante Delgado de Movimiento Ciudadano, Miguel Ángel Mancera del PRD, Alejandro González del PT, Sasid de León del PES, y demás.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Foto: @RicardoMonrealA*