Gobernantes incumplen la Constitución, ese es el problema

¿Cómo les fue de puente? Aunque la pregunta debe ser: ¿Cómo les fue de celebración del 5 de febrero?  Y quizá con asombro algunos respondan: “¿Qué se celebró?” Ups. Eso sí, traen la piel dorada de tantísimo sol en la playa, y cinco kilos de más de tanta comida durante tres días, con el consabido remordimiento de conciencia. Quienes se quedaron en casa igual, salvo que conservan su palidez. Otros optaron por destinos de montaña, rutas de fe o ciudades coloniales, etcétera.

Pero para la mayoría pasó desapercibido que el 5 de febrero se conmemoró el centenario de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, la cual sigue vigente, aunque con 699 reformas, que equivaldrían a 6.99 cambios por año.

Legislatura tras Legislatura sufre reformas a placer del Presidente de México en el turno. Hasta se jactan de haber presentado la “mejor reforma integran constitucional”. Ja. Y en las entidades federativas reproducen el mismo esquema con las constituciones particulares, amén de las respectivas ratificaciones.

La reforma se dejó de hacer para adecuar la realidad social; ahora se hace para adecuar la Constitución a los proyectos presidenciales, o a los intereses de los partidos políticos. Por ejemplo, con Carlos Salinas de Gortari se impulsó la reforma al artículo 82 para hacer elegible al cargo de Presidente de la República al hijo de padre o de madre mexicanos porque uno de los prospectos del mandatario traía el problema de la nacionalidad de sus progenitores.

En su sexenio, el presidente Adolfo López Mateos presentó una iniciativa de reformas y adiciones al artículo 54 constitucional, por el que se crearon los diputados de partido. En la exposición de motivos de la iniciativa de reforma, el presidente López Mateos señalaba lo siguiente: “Es evidente el hecho de que no han podido encontrar acceso al Congreso de la Unión los diversos partidos políticos o las varias corrientes de opinión que actúan en la República; de ahí que, con frecuencia, se haya criticado al sistema mexicano de falta de flexibilidad para dar oportunidad a las minorías políticas, que se duelen de que un solo partido mayoritario obtenga la casi totalidad de los puestos de representación popular…”

En aquellos tiempos de hegemonía priista, se justificaron los diputados de partido, pero hoy se han convertido en una inútil carga económica para el pueblo.

Sin ser la excepción en la proliferación de cambios constitucionales, el presidente Enrique Peña Nieto presenta sus “reformas estructurales”, destacando la educativa y la energética; y ambas han metido en un brete al país. Y no son malas reformas, sino que su operatividad se hace en momentos neurálgicos.

En fin, que cada Presidente de México ha llegado con su paquete de reformas constitucionales bajo el brazo. Por eso decimos que en nuestro país las reformas no corresponden a los cambios sociales, sino a proyectos sexenales de una persona, de un grupo político o de partidos.

Vean si no. De acuerdo a información contenida en la web de la Cámara de Diputados Federal, en el sexenio del presidente Álvaro Obregón fueron reformados 8 artículos de la Constitución General; en el periodo de Plutarco Elías Calles, 18; en el mandato de Emilio Portes Gil, 2; en la administración de Pascual Ortiz Rubio, 4; en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez, 22; en el sexenio de Lázaro Cárdenas del Río, 15; con Manuel Ávila Camacho, 18; con Miguel Alemán Velasco, 20; con Adolfo Ruiz Cortines, solamente 2 artículos fueron reformados.

Y durante el periodo de Adolfo López Mateos fueron reformados 11 artículos de nuestra Carta Magna; en el mandato de Gustavo Díaz Ordaz, 19; en el gobierno de Luis Echeverría Álvarez, 40; con José López Portillo, 34; con Miguel de la Madrid Hurtado, 66; con Carlos Salinas de Gortari, 55; con Ernesto Zedillo Ponce de León, 77; con Vicente Fox Quesada, 31; con Felipe Calderón Hinojosa, 110 artículos, y con Enrique Peña Nieto han sido reformados 147 artículos al 15 de agosto del 2016.

No, pues si quiere de una vez que reforme todos los artículos; ya para lo que falta.

Caray, al cumplirse el Centenario de la promulgación de la Constitución de 1917 los gobernantes y los legisladores deberían preguntarse, y analizar a conciencia, si tantísimas reformas al texto constitucional han beneficiado a la Nación o la han perjudicado.

Y como bien dicen los estudiosos del Derecho Constitucional, el problema de México no es la Constitución, sino el problema es que no se cumplen sus disposiciones. Y entre más reformas, más transgresiones.

La Constitución manda, por ejemplo, que es obligación de los ciudadanos contribuir al gasto público. Y también manda que el ejercicio del gasto público debe apegarse a los principios de imparcialidad y equidad; que el erario no debe distraerse y que los servidores públicos deben rendir cuentas.

Sin embargo, ocurre todo lo contrario. Ahí están los clarísimos ejemplos de los ex gobernadores, siendo el más ilustrativo el de Javier Duarte de Ochoa, de Veracruz, quien no escapó, sino que dejaron escapar. Y casi nadie toca lo ocurrido en Oaxaca en la administración del coalicionista Gabino Cué Monteagudo; perredistas y panistas que cogobernaron con él no dicen ni pío, y ni los priistas… bueno, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa apenas ha dicho haber recibido un estado en “colapso económico”.

Ahí están también las decenas de demandas de juicio político que duermen el sueño de los justos en la Cámara de Diputados. Por cierto, el manejo de los recursos del Congreso de la Unión sigue siendo un misterio de tan oscuro; solo se sabe lo que apenas asoma. Eso sí, el presidente de la Junta de Coordinación Política en la Cámara Baja, Francisco Martínez Neri, sin el menor remordimiento sale a decir que el Poder Legislativo está obligado a transparentar los recursos. ¿En serio? ¿Y cuándo?

Ah, pero que a un contribuyente no se le pase pagar impuestos porque inmediatamente le llega el aviso del SAT, luego los requerimientos y las multas con sus respectivas actualizaciones. ¿Es justo? Solo en este caso, digamos, la autoridad cumple con el mandato constitucional a cabalidad… bueno, ni tanto porque en realidad los que más tienen son los que menos contribuyen.

JESUS ROMERO Y SU 3DE3

Bueno, el coordinador de los diputados del PT en el Congreso oaxaqueño presentó su declaración 3de3. Al parecer es el único hasta el momento. Veremos quien más se apunta porque como dice la canción de Timbiriche: Si no es ahora, será mañana. Recuerden que las leyes del Sistema Anticorrupción, que deberán homologar, los obligará a la 3de3.

Por lo pronto, corre el rumor de que, a excepción de Jesús Romero, ningún otro diputado local quiere por ahora presentar su declaración 3de3. Incluso, ni siquiera para subirla a la página de transparencia del Congreso local.

En fin, leeremos la declaración del petista para comentarla en edición posterior, dado el caso.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del editor: Foto: Presidencia de la República*