Gasolinazos, costo de la corrupción...

Hoy México padece los estragos de tantos años de corrupción en Pemex, sin que ningún partido, ningún político, ningún gobierno y ningún sindicato asuma el costo entero. Bueno, el PRI y el PAN lo van a resentir electoralmente, sobre todo el primero; ambos han gobernado sin el menor asomo de alguna intención de rescatar sanamente la producción y las finanzas petroleras.

Como dice el presidente Enrique Peña Nieto: “La gallina de los huevos de oro se acabó”. Y se acabó en campañas electorales, en patrimonios personales, en engordar el bolsillo a líderes sindicales, etc. Era la caja chica para todo, pero se olvidaron de invertir para fortalecerla. A lo largo de muchos años, produjo más saqueo que petróleo.

Y ahora el Gobierno Federal intenta frenar la carga financiera en que Pemex se ha convertido para el erario, aplicando los gasolinazos. O sea, como siempre el pueblo termina pagando los excesos de los gobernantes, de los políticos y de los sindicatos. El alza en los precios de las gasolinas y el diesel le ha pegado a todos, no solamente a quienes tienen algún vehículo. Es mentira que no hayan subido los precios de los productos y servicios.

La inflación también está afectando a los sectores vulnerables, que no tienen ni siquiera la posibilidad de incrementar sus ingresos a falta de fuentes de empleo permanentes. Las personas de escasos recursos, sin empleo formal, están recurriendo al auto-empleo; sobre todo vendiendo cualquier cosa en las calles, donde tienen que pagar cuotas a líderes del ambulantaje y a las autoridades.

Y por si fuera poco, los mexicanos ahora tienen que padecer la neurosis de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, que tiene a nuestro país en la incertidumbre. ¿Qué va a pasar? Nadie lo sabe a ciencia cierta.

Lo que sí está en las manos del gobierno mexicano es cesar los gasolinazos, o por lo menos reducirlos al mínimo; echar mano de otras medidas con las cuales se pueda allegar de recursos económicos. En momentos de emergencia, de grave amenaza social y económica, el Congreso de la Unión sí que puede legislar para replantear ingreso y presupuesto en áreas ociosas de dependencias y organismos autónomos, así como en programas inútiles.

Ejecutivo y Legislativo también pueden ir diseñando los ajustes para el 2018, empezando por la reducción de tan inútiles representantes plurinominales.

En fin, ojalá todo fuera como dice la diputada Carmen Salinas: “El que tenga coche que lo mantenga”. Cómo se nota su distancia con los sectores productivos del país y con las verdaderas necesidades sociales y económicas de la población mexicana.

¿SE VA EL FISCAL DE OAXACA?

Trascendió nuevamente ayer que Héctor Joaquín Carrillo Ruiz presentaría su renuncia como Fiscal General del Estado de Oaxaca. Pero seguía en el cargo y, según indagamos, sin intención de dimitir, como lo declaró recientemente cuando se soltó el run run sobre el mismo tema.

Carrillo Ruiz fue electo por el Congreso Local por un periodo de cuatro años, y apenas en agosto va a cumplir dos años; le faltan 2 años y fracción.

Por decirlo de algún modo, Carrillo Ruiz es funcionario con carrera en procuración de justicia; empezó desde el cargo más modesto y fue ascendiendo en base al reconocimiento a su desempeño. Y hasta donde se sabe no tiene una pertenencia política.

Cuando Manuel de Jesús López renuncia al cargo de Procurador General de Justicia del gobierno de Gabino Cué Monteagudo, Carillo Ruiz asume el cargo. Y un año después, tras una reforma constitucional, es electo como titular de la Fiscalía; órgano autónomo.

Claro, autonomía teórica, porque el titular del Ejecutivo propone una terna de juristas de entre la cual el Congreso local elije al Fiscal; y si los diputados no resuelven, el gobernador lo elegirá. Y solo dejará de ejercer su cargo por renuncia, o podrá al removido por el Ejecutivo por causa de responsabilidad.

Ahí está el problema, la trampa y la utopía. Para un órgano autónomo no tendría por qué el gobernador proponer ni terna ni nada. En caso de no que la Legislatura no resuelva, que el Tribunal Superior de Justicia elija al Fiscal… ¿por qué el gobernador? Y la renuncia, claro, es el modo para renunciar a quien desempeñe el cargo.

Fue una reforma hecha por los diputados de la Legislatura local anterior.

Caray, con qué facilidad los partidos políticos a través de sus diputados destruyen trayectorias profesionales. Bueno, no precisamente los partidos, sino los líderes, las cúpulas gobernantes, los grupos de intereses; todo lo que tocan lo pervierten.

En fin, ese es otro tema. Retomando el tema inicial: Desde cuando Alejandro Murat Hinojosa asumió el cargo como Gobernador de Oaxaca hubo rumores sobre el cambio de titular de la Fiscalía General. Pero no se movió precisamente porque el Fiscal debe ser electo por el Congreso a propuesta del Ejecutivo, siempre y cuando se actualice una de las dos hipótesis: Renuncia o responsabilidad.

El run run sobre la renuncia de Carrillo Ruiz es hasta en cierto grado lógico, pues cada mandatario trae su equipo. Sin embargo, el cambio forzado del titular de un órgano autónomo dice mucho del juramento de “cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen”.

Además, habla también del riesgo de convertir a la Fiscalía en brazo político.

Mmm… ¿acaso cambiando al Fiscal irán por los funcionarios de Cué? Dijera José José: “Pero lo dudo”. Porque eso depende de la voluntad del grupo gobernante; y de los acuerdos, por supuesto.

 En fin, que como dice la vox populi: “Cuando el río suena es que agua lleva”.

Y quizá no tarde en llegar la renuncia del Fiscal. Puede que no también.

¿Y a quién pondrían?

Dicen que uno de los Vicefiscales. Cuando rindieron protesta los integrantes del gabinete estatal, mencionaron el nombre de Francisco José Muñozcano Skidmore.

¿Y Carrillo Ruiz? Pues si el grupo gobernante está pensando en su renuncia, ¿le preverá alguna una salida decorosa?