Cué debe explicar por qué endeudó tanto a Oaxaca

Ciertamente, el priista Ulises Ruiz Ortiz heredó una deuda al aliancista Gabino Cué Monteagudo de alrededor de 4 mil 500 millones de pesos, pero éste la triplicó. El Secretario de Finanzas, Enrique Arnaud Viñas, dijo que la deuda actual de Oaxaca se estima en 14 mil millones de pesos.

Y el por qué, no queda claro.

Cué dice que la deuda es normal, que él también recibió una por parte de Ulises Ruiz. Y éste seguramente dirá haber heredado otra de José Murat Casab, quien a su vez dirá que la deuda se viene arrastrando desde el sexenio de Diódoro Carrasco Altamirano, de cuyo gobierno, por cierto, Gabino Cué fue el Secretario Técnico.

Todos priistas… bueno, Diódoro se mudó al PAN poco después de concluir su mandato como Gobernador de Oaxaca porque los priistas en el poder local emprendieron una persecución política en su contra. Más tarde, Cué abandonó al PRI, se mimetizó de sociedad civil y apoyado por el entonces Partido Convergencia, se convirtió en presidente municipal de la capital oaxaqueña.

 Y en el 2010, Gabino Cué gana la gubernatura mediante una coalición electoral conformada por el PRD, el PAN, el PT y Convergencia; más aliados fácticos, entre ellos diversos sectores de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), organizaciones sociales y priistas rivales de Ruiz Ortiz, que hicieron todo por conseguir la derrota de Eviel Pérez Magaña, candidato ulisista.

Más o menos desde la época de Diódoro, Oaxaca viene arrastrando un déficit atribuible al gasto educativo, y debido en gran parte a una política del Gobierno Federal, emanado de las filas del PRI.

Recordemos parte de la historia; incluso, en la columna del 16 de junio citamos datos al respecto, como los siguientes, a propósito del anuncio del Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño de realizar auditorías a las nóminas educativas de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán,  asegurando proceder legalmente “y habrá firmeza en la aplicación de las leyes si se detecta algún desvío”.

Referimos entonces que valdría la pena hacer auditorías transexenales para encontrar el momento exacto en que se empezó a generar el déficit educativo. Y citamos extractos de una entrevista realizada por el periodista Adrián Ortiz Romero, el 18 de julio del 2010, al investigador sobre temas educativos, Samael Hernández, quien habló de un déficit presupuestal del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) de “3 mil 337 millones, además de 300 millones de pesos de lo que se denomina ‘adeudo histórico del SAR’”; lo que hacía un déficit estimado de 3600 millones de pesos, al finalizar dicho año.

Tal déficit se registra por primera vez “en el año de 1994, por una causa en particular”, dijo el investigador.

Y explicó: “Desde mediados de los años ochenta, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público canceló toda posibilidad de abrir nuevas plazas de Personal de Apoyo a la Educación, en todo el sector educativo. Este tipo de plazas, son las que corresponden al personal administrativo y de apoyo a la labor docente, que labora en las instituciones educativas pero no frente a grupo. Año con año, la demanda educativa aumentó junto con el número de escuelas que se ponían en funcionamiento. Eso hacía necesario que junto con el personal docente, fuera necesario seguir contratando a nuevos trabajadores para que cubrieran las labores administrativas.”

Tales contrataciones generaron el déficit y lo aumentaron año con año porque el Gobierno Federal desatendió las necesidades en la materia y la erogaciones respectivas las absorbía el gobierno estatal. Quizá en esta parte de la historia empezó la perversión de líderes magisteriales, porque la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) fue incrementando sus demandas, y ya no solo eran plazas para personal de apoyo, sino rezonificación por vida cara, aumento salarial, más aguinaldo, aulas, becas, desayunos escolares, y hasta la libertad de “presos políticos”.

La situación se hizo más compleja y enredada debido a las negociaciones paralelas entre la Sección 22 con el Gobierno Federal y con el Gobierno Estatal –cosa que nadie entiende hasta el momento—.

La fuerza de la Sección 22 creció junto con sus demandas. Llegó el momento en que bastaba el titubeo del gobierno estatal para iniciar bloqueos a las avenidas principales como forma de presionarlo a ceder; y cedía. Quien sabe en qué momento el interés gremial tomó otro matiz, pero en la referida sección sindical coinciden grupos de los más radicales, incluso guerrilleros.

Las plazas del personal de apoyo las convertían en plazas para docentes, y las vendían. Eso explica en parte la proliferación de profesores sin título profesional y, peor aún, sin la secundaria o preparatoria terminada. El “marchómetro” tiene su origen precisamente en hacer carrera magisterial habiendo entrado como intendente, por ejemplo.

Líderes magisteriales vendían caro su amor a los gobernadores en turno cuando llegaba la presentación del pliego petitorio y con éste el amago de paro indefinido de labores, plantón, bloqueos de vialidades y carreteras. Los mandatarios, por su parte, le sacaron provecho a la fuerza y rebeldía magisterial.

Y el engolosinamiento de líderes magisteriales convirtió a la Sección 22 en brazo electoral. No a título gratuito, por supuesto. Y como una cosa lleva a la otra, fue infiltrada también por grupos políticos identificados con los dos últimos gobernadores priistas de Oaxaca; así ubican a “los pelones” (comandados por “Chico Pelón”) y a “los pozoleros”.

Cuando el fallido desalojo del 2006, intentado por el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, se solidarizan con la Sección 22 organizaciones sociales, académicos y grupos diversos. Del movimiento nació la autodenominada Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), cuyo origen más bien fue amorfo, pero permeó en los sectores desprotegidos, y se sumaron a la causa poderes fácticos e intereses de distinta índole, pero sobre todo electorales.

Con diversa intensidad, el conflicto se prolongó hasta el 2010, en que el PRI pierde la gubernatura y llega al poder una coalición de partidos de izquierda-derecha llevando como candidato a Gabino Cué. Los maestros y el referido conflicto fueron determinantes en la derrota del Revolucionario Institucional.

Hubo cambio de siglas, pero no cambio en la situación educativa de Oaxaca. Gabino Cué se topó con el déficit presupuestal del IEEPO y la interminable exigencia de los maestros de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes habrían sido sus aliados electorales; entonces Rubén Núñez Ginez y Francisco Villalobos (“Chico Pelón”) no eran dirigentes; éstos son electos en junio del 2012.

El seis de octubre del 2013, Cué explicó que el presupuesto estatal destinado en ese año al sector educativo ascendía a 13 mil 845 millones de pesos, “que como cada año (resultaban) insuficientes para cubrir los gastos que se requieren para la operación de más de 13 mil planteles, la atención de una matrícula de 1 millón 300 mil estudiantes y el pago de una nómina de 74 mil trabajadores de la educación”. Por lo tanto, en ese ejercicio se acumulaba “un déficit de 4 mil 259 millones de pesos”, lo cual precisó, “viene ocurriendo en Oaxaca desde hace 20 años.”

Eso dijo Cué en ese entonces. Y lo recordamos, para preguntar: ¿Por qué ahora Cué habla de haber heredado un déficit en el IEEPO de alrededor de 7 mil millones de pesos, si al 2013 el acumulado era de 4 mil 259 millones de pesos? Son datos de un comunicado del Gobierno del Estado, del 2013.

Mmm. Como que no cuadran las cifras. Incluso, cuando los días álgidos del conflicto magisterial, funcionarios de su gabinete aseguraron que en el IEEPO ya no había déficit. Claro, fue una plática en corto, por eso no podemos revelar nombres.

En ese contexto, cabe preguntar: ¿Creció el déficit en el IEEPO? ¿O disminuyó? Pues de acuerdo a datos publicados en La Jornada, disminuyó de 7 mil millones a mil 500 millones (http://www.jornada.unam.mx/2016/10/06/estados/029n1est).

Y bueno, ese déficit según que no se suma a la deuda de alrededor de 14 millones de pesos que hoy tiene el estado de Oaxaca… claro, deuda de Oaxaca porque Gabino Cué se va y el estado es el que se queda endeudado.

Bueno, ¿y por qué endeudó tanto a Oaxaca? Lo tiene que explicar.

rosyrama@hotmail.com