El costo de la necedad

Bienvenida la democracia como una forma cotidiana en el ejercicio del poder. Andrés Manuel López Obrador la practicará cuando asuma como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, ya en un mes más.

La “consulta” sobre la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) es, digamos, el botón de muestra de la intención de la próxima administración federal de consultar sus determinaciones; pasarlas por el visto bueno ciudadano. ¿O no es así?

Pero la democracia no tiene por qué caer en los absurdos cuando hay mecanismos de participación ciudadana para ejercerla a plenitud y sin riesgos.

Harto ya se ha dicho: Ahí está la consulta popular perfectamente definida en la ley de la materia, que bien pudo ser empleada para darle legitimidad a la construcción del NAIM.

Con la mayoría a su favor en el Congreso de la Unión es para que a estas alturas los legisladores de Morena, PT y PES ya hubieran aprobado las reformas constitucionales y legales pertinentes a las normas de la consulta popular con el aval correspondiente de los Congresos Locales.

Eso deberían estar haciendo en vez de una “consulta” cuestionada desde cualquier ángulo, amén de representar un buen ejercicio de participación ciudadana… pero solo eso, un ejercicio.

Pero andan en la parálisis legislativa, dejando en el desgaste político al Presidente Electo.

Y ahí está el costo de la necedad, de la improvisación, de la falta del marco jurídico idóneo que le de legitimidad a la llamada “consulta” sobre la construcción del NAIM: Votación doble en al menos cien casillas, tinta fácil de borrar y fallas en la app.

¡Qué necesidad!, cuando la consulta bien pudo operarla un órgano profesional como el Instituto Nacional Electoral (INE), no organizaciones “sociales”.

Vaya, sabiendo cómo funcionan las cosas en el sistema mexicano, el próximo Presidente de la República de todos modos impondrá su voluntad mediante consulta “patito” o consulta legal. Sin embargo, su equipo por lo menos debió evitarle tanto desgaste previo a su toma de protesta.

Y como pintan las cosas, salvo decisión en contrario, se dirá que la “consulta” sobre la suerte del NAIM resultó todo un éxito, que hubo gran afluencia de votantes y algunas inconsistencias (que no irregularidades), y que el Nuevo Aeropuerto va donde pretende el equipo de transición del Presidente Electo.

Vaya, porque en ese sentido votó la mayoría de quienes emitieron su opinión en la “consulta” (y, que por supuesto, no será la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas del país, pues solo incluyeron a alrededor de 500 municipios de los más de 2000).

Sin embargo, la necedad tendrá su costo: La ilegitimidad de una decisión tomada por un gobierno totalmente legítimo como el que encabezara Andrés Manuel López Obrador, a partir del primero de diciembre próximo.

Nunca antes nadie en la historia reciente del país había ganado las elecciones presidenciales con tanta legitimidad como AMLO. Entonces, ¿por qué empeñarse en desgastarse?

La llamada “consulta” de por sí nació fuera de toda legitimidad. Y así será vista, sea cual sea el resultado, dada la falta del marco legal correspondiente.

Y solamente se legitimará con el curso del tiempo: Cuando las mismas necesidades y la misma dinámica social arrojen lo certero de la decisión de construir el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México en determinado lugar; o, caso contrario.

Al fin que tiene sus bemoles donde quiera que se construya; indistintamente del lugar hay intereses económicos, políticos y sociales, y que no son de la ciudadanía, sino de los gobiernos saliente y entrante.

¿O no?

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Foto: lopezobrador.org.mx*