Como en la película “La dictadura perfecta”

Todo lo sucedido en México en los últimos días, a partir de hechos ocurridos en diversas entidades del país, pero sobre todo en Oaxaca, me recuerda tanto la película “La dictadura perfecta”; el filme de sátira mexicana en torno a la clase política, la cual inicia con un error del Presidente de la República cuando en una plática con el Embajador de Estados Unidos dice que “los mexicanos estamos dispuestos a hacer todos los trabajos sucios que ni los negros quieren hacer”.

Alguien sube la frase en redes sociales y en cuestión de segundos se convierte en Trending Topic que golpea duro la imagen del Presidente (sin nombre en la película), entonces para desviar la atención su equipo recurre a la “Caja China”, que consiste en colocar en la televisión una noticia espectacular para generar una cortina de humo y la gente olvide el “error”.

Así le sacan al gobernador Carmelo Vargas un video donde su compadre llega a visitarlo para darle un maletín repleto de billetes; el mandatario estatal se pone contento y le manifiesta la necesidad de “aprovechar” ahora que está en el poder. Se arma tremendo escándalo, afectando las aspiraciones presidenciales de Carmelo, quien a su vez, usa el mismo recurso de la “Caja China” con el apoyo de la televisión mediante un oneroso contrato.

¿Y qué tiene que ver con la realidad mexicana actual? Nada, simplemente que lo que ocurre en nuestro país, en Oaxaca y en todas aquellas entidades con conflicto magisterial, supera escenarios de toda ficción.

Aunque los muertos lo sigue poniendo el pueblo y los políticos siguen como si nada; igual que en la película. En fin.

El domingo cinco de junio, en las urnas electorales el PRI pierde 7 de 12 gubernaturas, y la siguiente semana completa padeció la crítica. Justo la tarde previa a los ocho días, la Procuraduría General de la República detiene a los dirigentes de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE): Rubén Núñez Ginez y Francisco Villalobos. Y por la noche ocurre el primer desalojo del plantón magisterial instalado a las puertas del edificio del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPCO).

Fue un sábado. Y el domingo sería el cómputo de las elecciones de gobernador en las 12 entidades del país donde hubo elecciones para el cargo. En diferentes medios se habló de que la detención de los dirigentes magisteriales se trataba de una “cortina de humo” ante la debacle priista, la cual acaparó las primeras planas como un ejemplo de las consecuencias del “mal humor” de los mexicanos, del descontento hacia el Gobierno Federal y hacia el PRI por la forma de ejercer el poder en las entidades perdidas.

A nivel local, supuso una acción para no empañar la declaratoria de gobernador electo, o para evitar algún boicot cuando el OPLE entregara la constancia de mayoría, sobre todo en Oaxaca, donde Morena había anunciado emprender acciones jurídicas y políticas para exigir la nulidad de la elección.

Claro, es coincidencia.

La detención de los dirigentes magisteriales, más que el desalojo, encabritó a los maestros, y la movilización en vez de apagarse, se prendió. Así que la Sección 22 inició la instalación de barricadas en distintos puntos clave de las carreteras federales y estatales, sumándoseles diversas organizaciones sociales y pobladores de las comunidades cercanas. El propósito de las barricadas era exigir al Gobierno Federal la libertad de los “presos políticos” de dicha gremial.

Las barricadas empiezan a multiplicarse ante la alerta de que las fuerzas de seguridad irían a desalojarlas. Como ocurrió días después en proximidades del municipio de Magdalena Tequisistlán, luego en Juchitán y en Salina Cruz. Más tardaban en desalojar, que los manifestantes en reinstalarse.

Hasta que llegó el domingo 19 de junio y con él, el enfrentamiento entre policías y el contingente que resguardaba la barricada instalada en las afueras del municipio de Asunción Nochixtlán, donde organizaciones sociales y la población se unieron a la defensa magisterial.

Un enfrentamiento con un saldo de ocho muertos, según la versión oficial; la CNTE cuenta 11.

El conflicto se salió de control. Y el sangriento resultado trascendió los límites de lo local, rebasó el ámbito nacional y llegó hasta el plano internacional. Hasta entonces, ya con el escándalo encima, el gobierno salió a dar las condolencias a los familiares de las personas fallecidas, a condenar la violencia, a prometer la investigación correspondiente y a dar luces de diálogo con la CNTE.

¡El diálogo exigido, sugerido, demandado, semana tras semana por la CNTE!

En eso se estaba, cuando se produce la noticia de la renuncia de Manlio Fabio Beltrones Rivera como presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, con motivo de los resultados electorales del cinco de junio; y hasta declaró que si Andrés Manuel López Obrador gana el 2018, “no sería una novedad”.

Quién sabe si la renuncia es estrategia de una “Caja China” como en la película “La dictadura perfecta”, para desviar la atención sobre el caso Nochixtlán. Pero si lo fuera, no tuvo el éxito esperado. Porque la mañana siguiente, Nochixtlán seguía acaparando la atención de los medios de comunicación nacionales e internacionales: Primeras planas y la noticia principal en radio, televisión y portales. No se diga en redes sociales.

LAS BALAS

En la entrevista hecha por Aristegui Noticias, el foto-reportero Jorge Luis Plata, sin señalar a nadie, dice tener la certeza de que en Nochixtlán hubo disparos de ambos lados.

Solo pudo fotografiar a los policías porque estuvo cubriendo los hechos del lado donde estaban ellos, pues no pudo pasar donde estaban los manifestantes.

Y las autoridades aseguran que los policías no iban armados. Los manifestantes tampoco llevaban armas, según afirman ellos mismos.

Entonces, ¿de dónde salieron las balas?

Las fotografías de Jorge Luis Plata son elocuentes.

rosyrama@hotmail.com