Una boda, donde la forma es fondo

  • Y donde lo privado trasciende a lo público

Las personas de izquierda tampoco están condenadas a casarse de escondidas, y en templos paupérrimos, con recepciones organizadas en locales de mínima categoría, sin invitados del mundo político y sin salir en medios dedicados a eventos sociales.

Pueden hacerlo, no hay ninguna ley que se los prohíba. Pero la forma, es fondo. Y si su concepción de izquierda es la de una ideología política, su obligación moral es guardar un comportamiento congruente; por lo menos. 

La izquierda como ideología política considera prioritaria la igualdad social, por lo cual enarbola la lucha a favor de los pobres; y, por ende, se opone a todo lo que huela a derecha o a centro-derecha. Por eso, se supone, detestan lujos y derroches de los ricos.

En ese contexto, los militantes de Morena, auto-definidos como de izquierda, tienen el deber moral de llevar una vida prudente, moderada, sin exceso de lujos, sin presumirlos en revistas exclusivas para la realeza o para la clase pudiente mundial. 

¿O la revista Hola agarró desprevenido a César Yáñez cuando abrazaba a Dulce Silva el día de su boda? Evento, además, lujoso y concurridísimo de políticos encumbrados y billetudos, que no hubieran asistido nunca si no se tratara del hombre más cercano al Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador.

Es más, el recién casado ya fue nombrado con antelación como próximo coordinador de Política y Gobierno de la oficina de Presidencia de la República. Eso explica tanto lambiscón en la boda fifí del año, protagonizada por gente de izquierda del entrante Gobierno Federal. 

Y por esa circunstancia, la vida privada del César Yáñez y de Dulce Silva trasciende a la vida pública con todo y evento social, al cual concurrieron el líder del Grupo Parlamentario de Morena en el Senado de la República, Ricardo Monreal Ávila, y el senador con licencia y gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello (del PVEM).

Cositas como ésta explican por sí solas la defensa férrea de Monreal a la solicitud de licencia de Velasco cuando éste se separó de la Cámara Alta para regresar como mandatario chiapaneco vía una figura confeccionada para él por el Congreso Local.

En fin, en la glamurosa boda también estaban el gobernador de Puebla, Antonio Gali; el próximo secretario de Educación, Esteban Moctezuma; el próximo director de la CFE, Manuel Bartlett; el jefe de Gabinete entrante, Alfonso Romo, y el empresario Olegario Vázquez Aldir.

Ellos entre muchos otros. Y todos debidamente de la mano de la esposa. Claro, como corresponde y para no faltar el respeto a la esposa de AMLO, también presente en la “lujosa y romántica boda”, como la calificó la revista Hola.

Oigan, ser de izquierda, obliga a predicar con el ejemplo. No basta con decirse de izquierda, también hay que parecerlo y practicarlo.

Sin embargo, la boda de gente de izquierda, donde la mayoría de los invitados tienen la misma ideología política, más bien parecía un evento social de la clase alta de México, de la pudiente y prácticamente aristócrata. 

¡Todo lo que huele a la clase fifí tan odiada por Andrés Manuel López Obrador! Caray, y hasta él fue testigo; incluso, vestido con traje de marca fifí. ¿O lo compró en Tepito, o en alguna de las tiendas de ropa de marcas patito o poco conocidas pero igual de buenas que las europeas? 

A propósito de Europa, hasta allá se fueron de luna de miel los recién casados, según se ha dicho en los medios de comunicación que han retomado el evento social destacado en la revista Hola, y donde en la portada también aparece AMLO y su esposa Beatriz Gutiérrez Müller.

Antes no los hicieron padrinos. 

Caray, una boda al puro estilo priista y panista.

¿Cuándo los pobres, los olvidados, esos por los cuales Morena, AMLO y todo su equipo, dejaron el alma en la campaña electoral con la promesa de hacerles justicia social, podrán tener una boda como la de Yáñez? 

Difícilmente. De entrada ha de salir muy caro el banquete (platillo, bebida y servicio) para 600 personas en un local adornado glamurosamente. Y luego los conjuntos musicales que amenizaron, entre los cuales se contó con Los Ángeles Azules.

No, pues no crean que fue la marimba que todos los domingos toca en el mercado de la localidad, ni cualquier conjunto musical. Tenía que amenizar un conjunto acorde a la alcurnia de los recién casados e invitados. 

Claro, Andrés Manuel López Obrador no se casó, no es el sujeto de las críticas directas. Pero para ser de izquierda, debió disculparse con Yáñez, o por lo menos acompañarlo a la celebración religiosa, y ya.

Tampoco le va a prohibir a sus colaboradores que vivan o se casen como reyes. Sin embargo, quien no comprende la ideología que enarbola AMLO difícilmente podrá entender cómo y para quien quiere gobernar el próximo Presidente de la República.

Por eso en política, la forma es fondo. Nada más falta que cuando la gente pobre acuda a Palacio Nacional a saludar al Presidente y de paso salude a sus funcionarios, éstos se laven la mano con cloro y alcohol. 

Alguien le tiene que decir al Presidente Electo que del comportamiento público y privado de sus colaboradores, depende también la imagen de su gobierno. 

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Imagen: Revista Hola*