El berrinche de Héctor Pablo… ¿o de verás se va del PRI?

La tarde de ayer corrió como reguero de pólvora la probable renuncia de Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva no solamente a la Dirección General de Liconsa, sino también al PRI; partido donde nació como político siendo casi adolescente en su natal Oaxaca.

Por eso en su terruño cayó de sorpresa la “noticia”. Fuera de ahí ningún priista encumbrado sabía de la presumible intención de Héctor Pablo, porque su buena estrella lo abandonó en la búsqueda por la candidatura al Senado de la República, ya sea por mayoría o por representación proporcional.

Bueno, cuentan versiones priistas que lo colocaron en la lista pluri, pero lo habrían recorrido de entre los diez primeros lugares a una posición después del número 15. Entonces, ya para qué; seguramente la votación del PRI no alcanzará para tantos escaños por esta vía.

Tampoco habría alcanzado espacio de acceso garantizado a diputación federal plurinominal por la Tercera Circunscripción Electoral.

Y la candidatura encabezando la primera fórmula de mayoría relativa por Oaxaca, ya está dada y saldrá como la posición asignada al PVEM en el convenio de coalición “Todos por México”.

Son diversas las versiones internas. La única coincidencia sobre la presumible renuncia de Héctor Pablo al PRI en un contexto electoral, fue: “Sería una traición al Presidente”.

Ciertamente, Enrique Peña Nieto le brindó la oportunidad de participar en política nacional y de formar parte de su gabinete ampliado, aun cuando haya llegado de la mano de Luis Videgaray, o José Murat Casab, o de Ulises Ruiz Ortiz, o de cualquier otro cuadro de primer nivel del PRI.

En fin, en cuestión de minutos los mismos priistas se percataron de la estrategia de Héctor Pablo, a quien, por cierto, buscamos vía telefónica pero nunca contestó el celular, ni los mensajes, ni nada. Quién sabe si su silencio formaba parte de la táctica de amago de abandonar las filas del PRI en el momento de las definiciones sobre las candidaturas al Congreso de la Unión.

Verdad o amago, lo cierto es que pensar en dimitir al Revolucionario Institucional a estas alturas del proceso electoral, es una aventura. Los priistas le han llamado “berrinche”. En los partidos políticos los procesos internos han culminado, y en su mayoría las candidaturas se encuentran repartidas.

Claro, existe la designación directa y los partidos pueden cambiar candidatos libremente antes del registro ante las autoridades electorales, siempre y cuando no afecten derechos político electorales. Incluso, una vez registrados formalmente, queda la opción de la sustitución por renuncia.

Sin embargo, antes de Héctor Pablo hay cuadros priistas relevantes para la unidad del partido. Por ejemplo, Miguel Ángel Osorio Chong, a quien no quitarían de la lista plurinominal al Senado para favorecer al oaxaqueño.

Habrá que recordar que por acuerdo del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), confirmado por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la lista plurinominal al Senado debe encabezarla una fórmula de mujeres. Entonces, las posiciones para los hombres son los números: 2, 4, 6, 8, 10 y así alternadamente.

Bueno, Héctor Pablo podría ir como suplente de Osorio Chong, y si el PRI gana la elección presidencial volver a figurar en el gabinete. Pero si los priistas se ponen de berrinchudos en vez de aportar, se irán a la banca quien sabe por cuántos sexenios. De por sí, el partido corre el gran riego de perder aplastantemente.

Tampoco ganará porque Héctor Pablo se quede.

Y en el ámbito local, Oaxaca en estos momentos es una entidad perdida para el PRI con todo y su coalición con el PVEM y el Panal; Morena ha echado raíces electorales. Sin embargo, los priistas oaxaqueños se las ingenian para fracturar el voto opositor como ocurrió en el 2016 en la elección de gobernador.

Para ello se pinta solo José Murat Casab como operador político de colmillo retorcido. ¿Podrá nuevamente en 2018?

En fin, retomando el tema: En los corrillos priistas apuestan a que Héctor Pablo no se va del PRI, que solamente es amago para conseguir una posición al Congreso de la Unión para refugiarse en el fuero por si se ofrece. Ups. O sea, ¿en el PRI de plano ya de dan por derrotados?

 Menos se irá, dicen, a la coalición “Por México al Frente” donde es descarnada la lucha por las posiciones plurinominales solo asignadas a militantes; los externos deben competir para ganar senaduría o diputación federal. Además, en estos momentos panistas y perredistas andan en jaloneos por las candidaturas de mayoría a la Cámara Alta.

Incluso, los panistas y un grupo perredista traen a Samuel Gurrión Matías, quien también hizo berrinche y ahora espera de la definición en la coalición de derecha-izquierda, donde tampoco tiene el consenso pleno; caso contrario el PAN o el PRD ya hubieran cantado con todos los honores la candidatura a favor del hoy ex priista.

En fin, a ver qué pasa con Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva, alumbrado siempre por buena estrella al amparo de por lo menos tres gobernadores de Oaxaca: Heladio Ramírez, José Murat y Ulises Ruiz, cada cual en su momento. Ha sido muy hábil para colocarse en el ánimo de los poderosos.

¿En serio se va del PRI? Según que el viernes se reunirá con equipo de Liconsa, y el domingo dará la noticia de su dimisión al partido. Pues que asegure lugar en otra coalición antes de abandonar el barco; caso contrario corre el riesgo de reducirse a la nada política.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Foto: Liconsa*