AMLO y Alejandro Murat, inmejorables aliados… ¿también en la sucesión?

Oaxaca es una de las entidades más visitadas y beneficiadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, siendo gobernada por un priista: Alejandro Murat Hinojosa.

Algo extraño, ¿no?, cuando el fundador y jefe político de Morena hace corto circuito con el priismo, aunque de éste provenga.

Claro, hay de priistas a priistas; además, con sus salvedades, para un gobernador es mejor jugar el papel de aliado que de suicida. Y para fortuna de AMLO, a la mayoría de los cuadros del PRI les cuesta mucho trabajo ser oposición.

Independientemente de cualquier circunstancia, López Obrador tiene una gran deuda con Oaxaca, pues fue una de las primeras entidades donde encontró cuasi total respaldo desde cuando compitió por el PRD a la Presidencia de México.

En 2012 el efecto AMLO le dio a la izquierda casi carro completo en la entidad oaxaqueña; el PRI solo ganó el distrito electoral federal de Juchitán de Zaragoza con Samuel Gurrión Matías como candidato.

Y en los comicios concurrentes de 2018, López Obrador ganó todo con la coalición Morena-PT-PES, con excepción de una diputación local y algunos municipios de Oaxaca, entidad que aportó a AMLO alrededor de 1 millón 67 mil 384 votos.

Entonces, el tabasqueño hasta le sale debiendo a la entidad oaxaqueña, considerando sus dos banderas electorales: Primero los pobres y los indígenas. Y en este estado se localiza el municipio más pobre del país y 417 se asumen como indígenas (de los 570).

Tales circunstancias le han caído como anillo al dedo al gobernador Alejandro Murat, quien en López Obrador ha tenido un inmejorable aliado. Vaya, ni siquiera el priista Enrique Peña Nieto apoyó tanto al joven gobernador ni a Oaxaca como el morenista.

Y si AMLO le cumple a cabalidad a la entidad, Murat Hinojosa podrá ver cristalizada su promesa de hacer realidad “el milagro oaxaqueño”, consistente en bases sólidas para el desarrollo de un estado marginado a pesar de ser la cuna de hombres ilustres como don Benito Juárez, Ricardo Flores Magón, Porfirio Díaz y José Vasconcelos.

(Paréntesis: Habrá quienes discrepen con don Porfirio, pero nadie más ha conseguido el desarrollo de su época, no obstante sus pecados dictatoriales).

Cuando Alejandro Murat Hinojosa prometió el “milagro oaxaqueño” de ganar la elección del 2016, lo hizo basado en la acción conjunta con el gobierno federal encabezado por Peña Nieto. Pero para entonces éste iba a más de la mitad de su sexenio y ya no podía ofrecer ninguna obra de envergadura para Oaxaca.

Ni siquiera ayudó a terminar las súper carreteras a la Costa y al Istmo de Tehuantepec, iniciadas aproximadamente en el año 2000 y truncas casi desde entonces; cada sexenio local y federal avanza la construcción solo en pequeños tramos, los cuales a estas alturas hasta presentan cierto deterioro.

Oaxaca ha tenido la mala suerte de enfrentar cambios sexenales en ambos órdenes de gobierno de distinta filiación política: Gobiernos estatales de una filiación, y federales de otra; circunstancia que fue un obstáculo para el desarrollo de la entidad.

Cuando en el 2000, Vicente Fox Quezada, del PAN, asume la Presidencia de la República, en Oaxaca gobernaba el PRI de manera hegemónica a través de José Murat Casab, quien entonces llevaba dos años en la gubernatura.

En las elecciones locales del 2004, el PRI conserva la gubernatura oaxaqueña con Ulises Ruiz Ortiz, a quien le tocan dos años del gobierno de Fox y cuatro de la administración federal de Felipe Calderón Hinojosa, también de Acción Nacional.

Ambas administraciones federales panistas prácticamente abandonaron Oaxaca; no contó con recursos suficientes ni con proyectos de envergadura por parte de los gobiernos de Fox y de Calderón, porque los gobernadores eran del PRI. Incluso, José Murat hasta encabezó una marcha a la Ciudad de México reclamando atención para la entidad.

Ulises Ruiz no contó con el respaldo de ninguno de los mandatarios panistas para resolver el conflicto magisterial.

Luego, en 2010 la izquierda-derecha gana las elecciones de gobernador con Gabino Cué Monteagudo, postulado por la coalición PRD-PAN-PT-Convergencia. Entonces se creyó que Calderón apoyaría decididamente a Oaxaca, pero no ocurrió, máxime cuando ya solo restaban dos años del sexenio presidencial.

Y en el 2012 el PRI regresó a Palacio Nacional. A Cué le tocaron los años del declive calderonista, cuando las obras se agotaron y cuando empieza el apogeo de la lucha por la sucesión presidencial.

Una circunstancia similar encontró Alejandro Murat: Llegó a la gubernatura con un Presidente de la República de su misma filiación política (PRI), pero en plena decadencia, y estando en apogeo la lucha interna por la candidatura priista a la sucesión del 2018.

Y ¡zaz!, gana la izquierda de López Obrador con su Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en coalición con el PT y el PES, y en alianza de hecho con poderes fácticos.

Con el triunfo de AMLO, en Oaxaca se creyó que se vendría abajo el “milagro” prometido por Alejandro Murat. Sin embargo, en los primeros seis meses del gobierno del morenista ha habido muestras de lo contrario.

Quién sabe si de aquí al final de la administración estatal ocurra otra cosa, pero por lo pronto el gobernador ha encontrado en López Obrador un inmejorable aliado y viceversa.

Es más, a la distancia, ahora parece entenderse el por qué en la entidad oaxaqueña el PRI hizo muy poca campaña a favor de su candidato presidencial, José Antonio Meade.

En las elecciones concurrentes del 2018, la mayoría de los abanderados priistas a senadores, diputados federales y locales, así como a las presidencias municipales poco mencionaron a Meade en sus comunicados; contrario a los candidatos de Morena-PT-PES con AMLO.

En fin, el pasado fin de semana López Obrador visitó nuevamente Oaxaca, donde recorrió y supervisó las dos obras harto anheladas por los habitantes de este estado: Las súper carreteras al Istmo y a la Costa. Si el tabasqueño las concluye serán registradas en la historia como sus acciones aun cuando fueron iniciadas allá por el año 2000.

Y, por supuesto, también quedarán anotadas como logros de la administración de Alejandro, aunque las obras empezaron en el gobierno encabezado por su papá, José Murat, quien, por cierto, es el cerebro político-electoral en Oaxaca, por algo en esta entidad se habla de un gobierno bicéfalo, el cual a veces tiene sus ventajas.

Como sea, Alejandro Murat y AMLO caminan aliados. Claro, cada quien en busca de beneficios político-electorales. Es lógico y natural en política.

López Obrador cumple su palabra con los pobres y los indígenas de Oaxaca, donde este fin de semana supervisó la infraestructura carretera prometida para comunicar cabeceras municipales en 45 frentes de trabajo, y este mes iniciarán acciones para comunicar a 56 más.

Y bueno, al mismo tiempo de cumplir, fortalece su presencia en las zonas que lo apoyaron decididamente en los 12 años de su larga campaña a la Presidencia de México, y que seguramente lo seguirán respaldado en sus proyectos electorales venideros: Con un “no” en la revocación de mandato y con un “sí” a los candidatos de Morena, per se o en alianza con otros partidos políticos.

AMLO siempre se adelanta electoralmente.

ALEJANDRO MURAT, LA SUCESIÓN

Y bueno, Alejandro Murat también encamina sus pasos por la ruta electoral, máxime cuando casi entra a la segunda mitad de su sexenio. Así que es hora de ir pensando en sucesor, y también en su propio futuro político.

En Oaxaca es un secreto a voces que el grupo político en torno a Murat Hinojosa lo impulsa como prospecto a la Presidencia de México. ¿Y es su aspiración? Seguramente sí, aunque lo niegue en este momento.

Eso sí, quién sabe si como candidato del PRI o de Morena, o de una coalición entre éstos partidos y el Verde Ecologista de México (PVEM). Y en este contexto es vista su cercanía y su posición de aliado con AMLO. ¿Será? Como dice la filosofía popular, “cuando el río suena es que agua lleva”.

O tal vez, Alejandro Murat por el momento solamente busca posicionar en el ánimo de AMLO a un candidato alejandrista para la sucesión a la gubernatura de Oaxaca que sea postulado por Morena en coalición con el Verde y algún otro partido emergente.

Una coalición similar a la de Puebla. Y para la entidad oaxaqueña llevando como candidato al senador Raúl Bolaños Cacho Cué, quien desde la Cámara Alta va tejiendo también a su favor; como coordinador de la bancada Verde ha sido aliado de Morena en las votaciones de las iniciativas del proyecto de Nación de AMLO.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del editor: Foto: lopezobrador.org.mx*