Alejandro Murat, “Alito”, y la sucesión 2024

Faltan casi siete meses para terminar el periodo para el cual fue electo Alejandro Murat Hinojosa como Gobernador de Oaxaca. Y después ¿qué sigue? 

Tiene dos grandes opciones: Continuar en la política o retirarse.  

Total, con la fortuna que posee (desde antes de asumir el cargo, pues proviene de familia adinerada, más lo que ganó trabajando como gobernador), quizá hasta le sobre para vivir cómodamente sin hacer nada, solo disfrutando de la vida. 

Si opta por continuar en la política (que es lo más seguro), probablemente busque la presidencia nacional del PRI; posición actual de Alejandro Moreno Cárdenas (“Alito”), quien como tal y como líder de la bancada priista en la Cámara de Diputados ya anda posicionándose en el ánimo interno y externo rumbo a la sucesión presidencial 2024. 

Quizá esa sea la única opción de Alejandro Murat Hinojosa. Porque el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, anda como ‘agua para chocolate’ con el revés a su reforma eléctrica por parte de la bancada del PRI en la Cámara Baja, la cual, por cierto, integra Eduardo Enrique Murat Hinojosa, legislador plurinominal por la Cuarta Circunscripción acreditado por el estado de Morelos. 

¿Son hermanos? Bueno, los hermanos no necesariamente nacen en la misma entidad. De hecho, la entidad natal de Alejandro Murat es el Estado de México. Tampoco están obligados residir en el mismo lugar; cada persona es distinta, aunque lleven la misma sangre. Eso sí, hay una formidable coincidencia entre ambos: La suerte en política. Eduardo Enrique es suplente del senador Manuel Velasco Coello, por el Partido Verde. 

¿O se trata de un homónimo? Parece que no. ¡Qué maravilla, ser senador de la bancada de un partido, y diputado federal del grupo parlamentario de otro partido!  

Retomando el tema, quizá ahora AMLO no quiera saber nada de los priistas con la jugada que le hizo la bancada del PRI junto con las bancadas del PAN, del PRD y de Movimiento Ciudadano, de votar en contra de su reforma eléctrica por lo cual no alcanzó la mayoría calificada para ser aprobada. La oposición ejerció su derecho. 

Entonces, ¿cómo incorporar en su gabinete a un cuadro del PRI? Bueno, ya metió a dos en el servicio exterior (aunque fue antes del acontecimiento sobre dicha reforma).  

AMLO no tendría por qué enojarse con Alejandro Murat, éste como jefe político del priismo oaxaqueño no cuenta diputados federales de mayoría (perdió todo en 2021); acaso dos pluris le son afines. Y si éstos y Eduardo Enrique votaron en contra, es muy su derecho; además, cada persona es distinta y no debe juzgarse a una, por los hechos de otra. 

Aunque en política generalmente es diferente. Incluso, los priistas tienen en el tuétano la “línea”, la obediencia ciega. ¿O la praxis está cambiando?  

Lo que sí, hasta ahora Alejandro Murat no ha hecho ningún pronunciamiento sobre el rechazo del PRI a la reforma eléctrica, cuya posibilidad de discusión defendió en su momento, más a favor de la iniciativa del presidente López Obrador, a quien tal vez sí le apetezca incorporarlo al gabinete federal, no solo por la buena relación entre ambos y por la disposición mostrada por el priista en respaldarlo, sino también porque la gubernatura de Oaxaca la ganará Morena. 

¿O no? 

Para que el PRI pueda alcanzar a Morena como partido puntero se necesita mucho de la voluntad del jefe político del priismo oaxaqueño. No precisamente organizando una elección de Estado, sino peleando como líder priista, buscando la forma cómo rebasar a Morena. ¿Lo hace? Quién sabe.  

Alejandro Murat anunció realizar una gira por todo el país para promover un “Modelo Oaxaca”, y evitar así suspicacias sobre cualquier intromisión en las campañas electorales; gira que, por cierto, fue tomada en círculos políticos como estrategia para posicionar su imagen a nivel nacional en busca del CEN del PRI y/o la candidatura a la Presidencia de la República. 

Pero para buscar cualquiera de los dos cargos, primero debe ganárselo a pulso, lo cual significa ganar la gubernatura de Oaxaca para el PRI en la elección de junio próximo; luego, como gobernador saliente, dejar una administración pública marchando como miel sobre hojuelas y con el más alto desarrollo que ninguna otra entidad.  

En fin, que después del 2022 puede venir un encontronazo entre Alejandro Murat y “Alito” si ambos buscan la candidatura del PRI a la Presidencia de México, vía una coalición con el PAN y el PRD. Ahí surgirá otro problema porque seguramente Acción Nacional querrá encabezar la alianza con uno de los suyos. 

Y si hay desacuerdo en la cabeza de la alianza, ésta no se concretará para la sucesión presidencial 2024; entonces, con la pulverización del voto de la oposición, Morena tendría más posibilidades de ganarla nuevamente, salvo que el partido de AMLO llegue debilitado y dividido. 

rosyrama@hotmail.com 

*Nota del editor: foto en portada: @alejandromurat*