Adelfo, entre AMLO y el EZLN

  • La experiencia de Oaxaca

Adelfo Refino Montes conoce perfectamente las demandas de los pueblos indígenas de semilla del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y que son prácticamente las mismas de casi todos los pueblos originarios a lo largo y ancho del país.

Las conoce porque fue asesor del ejército insurgente cuando la construcción de los Acuerdos de San Andrés Larráinzar en 1996; eso es harto sabido.

Y hoy como director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) debió aconsejar al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sobre la demanda zapatista de que los pueblos originarios determinen el destino de su territorio.

Como abogado y como especialista en la materia indígena, Adelfo Regino debió asesorar al Gobierno Federal para consultar conforme a las leyes y tratados internacionales a los pueblos del Sur-Sureste del país sobre los proyectos para esta región, entre los cuales se encuentra el Tren Maya.

Debió advertir del posible desencuentro entre el EZLN y AMLO por los proyectos del mandatario, máxime con el antecedente de añejo choque de trenes entre el ejército insurgente y el tabasqueño, líder moral de Morena.

¿O hizo la advertencia y la desestimó el equipo presidencial? Vaya usted a saber.

Pareciera que Adelfo se encuentra entre AMLO y el EZLN. Aun cuando el oaxaqueño, de origen mixe, enarbole la lucha indígena e impulse cristalizar todos o algunos de los Acuerdos de San Andrés, quizás intentando reconciliar a los zapatistas con López Obrador.

¿Pero cómo reconciliar si se empieza ignorando las añejas demandas?

Como referimos en la columna anterior, no basta una consulta general (además extra legal), ni tampoco una ceremonia para pedir permiso a la “madre tierra”; son métodos de doble filo. Por lo tanto, no han faltado los pueblos originarios que se sienten engañados.

En fin.

El último día de diciembre del 2018, Excélsior difundió una interesante entrevista con Adelfo Regino, quien en la misma manifestó que actualmente “los acuerdos de San Andrés son válidos porque las problemáticas y alternativas ahí planteadas no han sido resueltas”. ¿Ven?

Y adelantó que el Gobierno Federal “trabaja en una reforma constitucional para reconocer” que pueblos indígenas “son sujetos de derecho público, con libre determinación y autonomía plena”.

Pregunta: ¿En los términos planteados en los Acuerdos de San Andrés? ¿O conforme lo concibe la nueva administración federal?

Por lo pronto, a Excélsior Adelfo dijo: “Esperamos que, así como ahora hay voluntad del Ejecutivo (para la reforma), también haya la sensibilidad de parte de nuestros legisladores. Que todos estemos a la altura de las circunstancias porque el tema no es de un partido, grupo o sector: es una causa que compartimos millones de mexicanos”.

Y si se concreta, veremos cuál es la respuesta del EZLN.

LA EXPERIENCIA DE OAXACA

En Oaxaca de algún modo se han reconocido los derechos de los pueblos y comunidades indígenas, pero falta e, incluso, tienden a la distorsión por la intromisión de los partidos políticos. Es el riesgo cuando se intenta la regulación de derechos.

En esta entidad, el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios empezó siendo gobernador Heladio Ramírez López, de extracción priista y de origen indígena (mixteco); en su sexenio se impulsaron reformas político electorales en beneficio de dichos pueblos.

Y no fue fácil, había oposición entre los mismos priistas, pero un diputado heladista, también de origen mixteco, de nombre Melitón García, amagó con paralizar los trabajos legislativos hasta conseguir la aprobación de las reformas planteadas para reconocer derechos a los pueblos indígenas. Y se aprobaron.

Pero fue en el sexenio del gobernador Diódoro Carrasco Altamirano, entonces priista (ahora panista), cuando se concretó de manera más completa el reconocimiento a los usos y costumbres en la elección de los ayuntamientos indígenas regidos por este sistema.

Diódoro Carrasco oyó al entonces presidente del Consejo General del Instituto Estatal Electoral de Oaxaca, Cipriano Flores Cruz, sobre la necesidad de separar los 570 municipios de la entidad en dos sistemas electorales: En 158 de partidos políticos y 412 de usos y costumbres.

El gobernador hizo caso a Cipriano (politólogo de origen indígena) e impulsó la reforma pertinente, creándose así el sistema electoral de usos y costumbres, lo cual representó un importante avance en el reconocimiento constitucional de los derechos de los pueblos originarios oaxaqueños.

Más adelante a dicho sistema fueron incorporados seis municipios más, a petición de éstos, quedando 418 como de usos y costumbres en la elección de sus ayuntamientos y 152 de régimen de partidos políticos. Eso ocurrió en 1995.

Pero no hace mucho, el municipio de San Andrés Cabecera Nueva se mudó al de partidos. Así, actualmente son 417 municipios considerados en el sistema electoral propio.

Sin embargo, el reconocimiento a los derechos político electorales ha sufrido variaciones, no solo en el nombre del régimen (que primero se llamó de usos y costumbres, luego sistemas normativos internos y después sistemas normativos indígenas), sino también en su aplicación.

Las variaciones prácticamente han caído en la distorsión del espíritu de la reformas primarias, merced a la intromisión de los partidos políticos y al consentimiento del ahora Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), donde hasta permiten la participación de planillas en la elección de ayuntamiento de municipios de sistemas normativos indígenas, lo cual parece una simulación en beneficio partidista.

QUÉ NO PASE LO MISMO

En fin, el tema es amplio. Pero baste un breve contexto para advertir a tiempo que no pase lo mismo a nivel nacional cuando el Congreso de la Unión apruebe la reforma constitucional a la cual hace referencia Adelfo Regino en la entrevista concedida a Excélsior.

Una reforma para reconocer” que pueblos indígenas “son sujetos de derecho público, con libre determinación y autonomía plena”, la cual, suponemos, prevé disposiciones en materia político electoral.

Por cierto, Adelfo Regino impulsó en el estado de Oaxaca reformas para crear una Ley de Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, cuando fungió como Secretario de Asuntos Indígenas en el sexenio del gobernador Gabino Cué Monteagudo, emanado de la coalición PRD-PAN-PT-Convergencia.

Pero no se aprobó. Porque la petición de total autonomía y autodeterminación asustó a los partidos políticos, sobre todo porque la reforma planteaba hacer vinculatoria la consulta indígena a las decisiones de gobierno.

Y esa demanda de total autonomía y autodeterminación viene de los Acuerdos de San Andrés. El planteamiento es lo ideal para los pueblos originarios, pero choca con las ideas partidistas y neoliberales; y, por supuesto, con intereses diversos.

Adelfo Regino estaría entre el EZLN y AMLO si acaso su planteamiento de reforma indígena es similar a la de Oaxaca. ¿O López Obrador sí le cumplirá a los pueblos indígenas la demanda esencial del reconocimiento pleno a la autonomía y determinación?

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Foto: Especial Internet*