Calle Melancolía

por Oscar Arturo Medina Castelán

México… Así no

Se dice en broma, pero en serio que la vida no es como en el cine; ojalá lo fuera. En la obscuridad de una segura sala uno puede ser no solo un “mirón” que disfruta del amor, de las aventuras y de la vida, sin tener que arriesgar nada. En ocasiones una película nos regala joyas de sabiduría que en un contexto diferente hace que las cosas se acomoden de manera que nos obliga poner la cara de “ese libretista me conoce, ¿o me habla al tanteo?”.

¿Aguas de marzo?

Gracias a dios –así con minúscula- es viernes y uno podría pensar, “vengan fin de semana, cervecita, camastro en la azotea, manguera conectada al agua y un rico solecito”, todo esto necesario para esperar la semana santa ya “morenitos” y como el creador nos indica que debe ser.

De Cantinas y otras cosas

Y mientras México vive los horrores de la clase política, donde los mesiánicos líderes se ganan la vida sumando apoyos a cambio del perdón eterno o por lo menos sexenal y los otros “suspirantes” cada día se despiertan pidiendo a los dioses que no salgan nuevos escándalos, nosotros –los ciudadanos- es decir, pobres mortales, porque la muerte es tan democrática que cuando ella dice

Ternurita

Hay ocasiones en que uno no sabe si reír, llorar o solo sentir pena ajena; deje le explico, mi primera subdirectora, Consuelo Carrillo, decía: “el poder no se detenta, se ejerce”, así de simple, así de sencillo… Entonces, cuando se tiene el poder y no se sabe qué hacer con ello, pues es cuando solo se puede poner cara de pobrecito... “ternurita” y voltear para otro lado.

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