Calle Melancolía

por Oscar Arturo Medina Castelán

Tarde de reflexiones

¿Ya se dieron cuenta?, el día (o sea, el miércoles) se encuentra entre nublado y medio frio; y para alguien que le gusta la “tecla” es el motivo ideal para evitar que se seque la tinta. Vamos, para que me entiendan, porque más de uno o una debe tener cara de… ¿? El asunto está tequilero o ya de perdis para un café y un rico mole de olla para pasar estas horas previas al “Grito”.

Eso que tanto nos gusta

Alabado sea el señor… O sea, para que me entiendan, el señor, señor… Señor, la máxima autoridad del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible, porque tuve que interrumpir la celebración del día del sexo y sexo oral para escribir tan importante columna que de un tiempo a la fecha se ha convertido en el pináculo mismo de las buenas costumbres y la alta moral.

Cuando los recuerdos y el cine viajan en el Metro

Ya es miércoles y no de ceniza, más bien de Calle Melancolía; es el momento que las señoritas castas e inmaculadas esperan para ir a su banca (en un jardín) y sonrojarse con las palabras cargadas de intensión y lujuria que entran a su cuerpo a través del órgano… ocular (no sean mal pensados) y con ello recibir sus dosis de grato placer mientras esperan que sus príncipes azules aparezcan.

Y quién dijo miedo

Agosto… fue lindo tenerte aquí; septiembre, ya te espero con ansia… ¿? Malditos antidepresivos que me hacen escribir estas cursilerías; a ver, lo cierto es que arrancamos el mes patrio y lo que antes era motivo de “bingo… cómo cae el puente”, ahora es motivo de preocupación.

Y cuando despertamos, el “hombre zanahoria” estaba ahí

Hace un cuarto de siglo, meses más, meses menos, yo era un joven reportero –ya llovió- y por una rara coincidencia cubría la fuente religiosa y la universitaria; pero que me castigan y tómala cachetón, que me mandan a la fuente de finanzas, IP y negocios; temas de los cuales yo no tenía ni la más peregrina idea.

Humanizar al humano

No sé si sea la medicina o de verdad ando de un sensible terrible pero me voy dando cuenta que a mayor tecnología menor humanismo. Es decir, el hombre cada vez tiene una vida más sencilla –en teoría-, ahora hay teléfonos inteligentes, tabletas, dispositivos, aplicaciones y todo para hacer nuestra vida más fácil, lo que supondría un mayor tiempo para hacer cosas verdaderamente importantes como convivir, dialogar, platicar o conocer personas.

Pornografía y libertad de expresión

Mal rayo me parta… En un ratito en que el antidepresivo dejó de funcionar me entero que hace unas semanas la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló un artículo que sanciona la producción, comercio o distribución de pornografía con hasta 15 años de cárcel, y mi duda es: ¿Por qué la agresión si estábamos tomando de lo más tranquilo?

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