Calle Melancolía

por Oscar Arturo Medina Castelán

Una muerte tan, pero tan concurrida

En ocasiones debo reconocer que la vida es “una gran tía”… Después de 4 décadas, un lustro y dos años de vida, es justo decir que para este primero y dos de noviembre (Día de Muertos, Fieles Difuntos y Todos los Santos) tengo mucho que celebrar esencialmente porque tengo buenos recuerdos. Si bien extraño a mis muertos, todos y todas me dan motivo para celebrar sus vidas en lugar de llora sus ausencias.

Tiempo de pecas… Bendito sea Dios

Gracias a todos los dioses paganos por fin llegó el fin de semana… Es decir, cuando a escondidas -¿por qué las cosas más ricas son así?- en algún rincón de la Ciudad de México, Aguascalientes, Veracruz, Estado de México, Michoacán, Chihuahua, Constantinopla, España, Colombia o Hidalgo, alguien de falda corta, piernas largas, escote prodigioso o pezones sensibles lea esta columna, pues qué rico… ¿o no?

Ni una más

Iniciamos una semana más… Parece que fue ayer que empezaba el año y pasamos de los carnavales a la cuaresma, de celebrar a San Marcos, a la Noche de San Juan y ahora estamos comiendo pan de muerto y las tiendas ya nos bombardean con todo lo necesario para “que esta navidad sea inolvidable”… Chale, maldita sea la mercadotecnia.

Tócate

En ocasiones la vida es una gran “Tía” y nos regala “gustos”… Vamos, para que me entiendan, momentos y sensaciones… Cosas que nos hacen la vida más ligera, más rica… Más emocionante.

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