Tiempo de definiciones

“…Cuando los sabios dicen, no hay solución,
ella pretende que hagamos el amor,
en una cama de cristal
a orillas del mar…”

Joaquín Sabina

Ya es miércoles y yo, en mi sano juicio; que el “santísimo” me perdone por llevar una vida tan, pero tan precaria.

Lo cierto es que mi vida cambió desde el pasado fin de semana y como todo lobo solitario, cazador de la estepa, macho alfa, rudo y valiente, me di cuenta que es tiempo de poner “las cartas sobre la mesa”.

Si bien el buen López, quien dice que gana poquito y trabaja (por ponerlo de alguna manera) de presidente, jura y perjura que no se va a meter en nada, pues entonces uno tiene que tomar decisiones.

Hace años, se acordarán, tenía la duda de qué es mejor para el alma “un arte menor o una artesanía mayor”; después de mucho tiempo descubrí que lo ideal es ir al Mercado de Artesanías de la Ciudadela donde de día se vende lo más diverso del país y de noche las caricias son peligrosas y tienen olor a droga.

Ahora, en el inicio de mi segundo medio siglo de vida, unanueva duda me salta, me corroe… Me inquieta y no me deja dormir y ahora quiero saber qué es mejor para el alma “el tequila o el mezcal”… Tómala cachetón, ahora sí le puse alcohol a la herida.

Ambas bebidas son fuertes, se deben tomar solas, y de verdad no entiendo cómo pueden existir personas que gustan de combinar ambas bebidas. Todo hombre o mujer decente y de buena familia sabe que ambos se beben solos, el tequila chupando limón (sin albur) y el mezcal mordiendo una rodaja de naranja.

El limón puede ir acompañado de sal y la naranja con un toque de chile piquín para darle fuerza al trago.

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Fiel lectora nos confiesa que después del sexto mezcal o el noveno tequila, ella lo ve todo en blanco y negro; esta foto es una muestra de solidaridad con su problema.

Es que la principal diferencia entre ambas bebidas es su sabor, en el proceso de destilación del tequila se usan hornos de vapor y en el mezcal de madera, ese solo hecho hace que el segundo tenga un sabor ahumado y más fuerte.

Lo ahumado provoca que a mucha gente le guste; sin embargo, también suele generar un leve dolor de cabeza que al otro día es bastante castigador.

Pese a esta diferencia debemos entender que ambas bebidas son espirituosas, hechas a base de maguey; el tequila se hace con el agave azul tequilana weber, mientras que el mezcal se crea con más de 20 tipos de magueyes.

Dicen los que saben que el mezcal es más artesanal, más puro y por lo tanto de más calidad, mientras que el tequila es más industrial y por ende más común. Sin embargo, lo ideal es no dejarse llevar por los criterios del mejor o el peor, ya que cuando de gustos se trata pues es el paladar y no el bolsillo el que manda.

Otra diferencia que se debe considerar es que el tequila se bebe de golpe “como hombre” y el mezcal a “besitos” (sorbos cortos) “como mujer”.

Bajo esta lógica mucha gente se siente confiada cuando bebe mezcal, sin embargo, los grados de alcohol son mayores en relación al tequila.

En promedio un buen mezcal esta entre 55 y 65 grados de alcohol, algunas veces un poco más, mientras que el tequila alcanza hasta 35 grados, como sea ambas bebidas están en el “top ten” de las más fuertes donde se encuentra “la discreta vodka” y el impetuoso “ajenjo” este último no para cualquiera, solo para “gañotes” aventureros y expertos.

Lo cierto es que hace años, cuando yo era estudiante, ambos eran baratos y solo el “populo” y los jóvenes lo bebíamos, sin embargo, ahora es de lo más “chick” y me cuesta creer el costo de algunas botellas.

Cuando de besos se trata en lo particular prefiero el tequila, ya que en las damas provoca que se sientan desinhibidas, actúan con movimientos torpes y con una risita que a varias les sienta peligrosamente bien.

El mezcal-según mi experiencia- noquea a la dama en turno, lo cual hace que la caricia sea algo parecido a la necrofilia y pues a mí me gusta que me halen bonito durante el acto de echar pata.

Es difícil decir quién gana, qué bebida es mejor, tequila o mezcla, creo que lo decente es aplicar la máxima del vino tinto que un día exprese en una “gema de sabiduría”.

Ante la duda sobre cuál vino es el mejor la respuesta es simple: “El que a ti te guste”, así pasa con el mezcal y el tequila, el vencedor se reduce a un gusto, a un sabor a un encanto, lo demás sale sobrando.

Ciertamente lo bello de ambas bebidas es que hace que la plática sea fluida, hace buenas amistades y es un buen atajo cuando de besos y caricias se trata.

Porque seamos sinceros, pobre de aquel o aquella que no tiene el recuerdo de una cruda con dolor a cuerpo y saliva en toda la piel, si desconocen esta sensación, créanme, no han vivido.

Dicho lo anterior, basta aclarar que hasta aquí alcanzaron seis grandes y amplios reales… Señoritas si es su interés unos tequilas junto con mi cámara queda célebre correo: medinaarturo@gmail.com

Si la cosa es más seria, más de “me urge que me cuenten las pecas de la espalda” con una copita de barro negro de mezcal, ponga algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

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Hasta la próxima, que todo parece indicar, será el viernes.