Tarde de reflexiones

“…Acórtate la falda nueva
despiértate al oscurecer,
túmbate al sol cuando llueva
no desordenes mi taller…”

Joaquín Sabina

¿Ya se dieron cuenta?, el día (o sea, el miércoles) se encuentra entre nublado y medio frio; y para alguien que le gusta la “tecla” es el motivo ideal para evitar que se seque la tinta.

Vamos, para que me entiendan, porque más de uno o una debe tener cara de… ¿? El asunto está tequilero o ya de perdis para un café y un rico mole de olla para pasar estas horas previas al “Grito”.

Como que la semana no termina de cuajar, en mucho porque el próximo fin se celebra la independencia de México y en teoría no habrá puente, esos héroes que nos dieron patria y libertad luego se equivocan con las fechas y nos afectan.

Lo que pudo ser un largo fin de semana de cuatro días, en quincena, se convirtió en un par de días; como sea, muchos ya se preparan para celebrar quizás desde la noche del jueves, otros empezarán el viernes, lo cierto es que el domingo promete llegar con un fuerte sabor a tequila y con el sentimiento patrio a flor de piel.

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Fiel lectora nos regala buenos motivos para reconocer que como México no hay dos; mmm, creo que me equivoqué, más bien nos permite decir que como las mexicanas no hay muchas.

En este marco, de verdad tenía la firme intención de expresar mi opinión… ¿? -ya se dieron cuenta quién firma la columna-, sobre la mal llamada cuarta transformación que más bien parece una “transformación de cuarta”, pero de verdad que el clima no ayuda, la melancolía menos y seamos sinceros quién quiere pronosticar un “fracaso cantado” teniendo otros temas más interesantes, pero sobre todo más ricos… Más de, cuéntame las pecas de la espalda.

Y uno de esos temas pues son las mujeres, no sé si sepan, pero lo mío, lo realmente mío son las mujeres, pero no cualquier tipo de dama; la verdad desde siempre he tenido una fascinación por las mujeres mayores, por aquellas que según las malas lenguas están en el otoño de su vida, pero según mi lengua, están en el momento justo de su ser.

Estar con una mujer mayor implica un esfuerzo adicional para el hombre, porque una mujer que superó con éxito la frontera de los 35 años y se acerca a los 55 o más se convierte en “toda seguridad”, es decir, no le puedes “dorar la píldora”, estás con ella no por su breve cintura, lo que te hace quedarte es la fuerza de su pasión, pero sobre todo esas pequeñas cosas que la ubica en el rango de una dama “estrictamente deliciosa”.

Por lo mismo, cuando una mujer madura te otorga la belleza de su desnudez, de su pasión, de su amor, es porque sabe lo que quiere, pero sobre todo tiene claro lo que no quiere, es decir, si la aburres, si le complicas la vida o simplemente no estas a la altura de sus expectativa saldrás del paraíso de su piel y de sus afectos.

Ante la belleza e inteligencia de una mujer mayor, un hombre de cualquier edad, de cualquier condición o de cualquier grupo étnico lo único decente que puede y debe hacer es desear con la mayor humildad estar con ella… Es decir, ser parte de su devenir, compartir momentos, noches, comidas, pláticas… La vida, con un poco de suerte.

Porque el placer de una mujer mayor radica en cuestiones más sutiles, más deliciosas, más intensa… Es saber que el sexo se adereza con una rica platica, que la sensualidad puede verse en una taza de café, en unas manos que delicadamente toman un libro, en la calma de una ser que ya no necesita correr para llegar.

Una mujer mayor enseña que la lujuria puede y debe ser elegante, que un “no” significa exactamente eso y que un “sí” es la visa a placeres que solo algunos pueden acceder; como diría mi abuelo Toño, si nunca has amado a una mujer mayor, no sabes de la vida, no sabes para que sirve, por lo que tus días han sido un completo error.

Una mujer mayor exige un amante en la cama, un chef en la cocina, un excelso conversador en la sala, con un poco de sentido de humor y un mucho de sentido común, un amante que entienda una mirada, que entienda el movimiento de un dedo un trago profundo o una fumada lenta de un cigarro.

No hay excusa para que las mujeres mayores se sientan mal por las arrugas, por las imperfecciones que llevan a la perfección a sus cuerpos.

Ellas, pero sobretodo nosotros, debemos entender que son sobrevivientes en un mundo injusto, que quizás fueron madres, tías e hijas, que participaron a nuestro lado e incluso muchas veces delante de nosotros en la transformación del mundo.

Pero sobre todo debemos confiar en el hecho de que para cada hombre debe existir una mujer mayor que sea nuestro marco de referencia, nuestro parámetro, la medida de todas nuestras cosas.

Ciertamente la tarde esta tequilera, ciertamente (también) puedo presumir que en mis días, pero sobre todo en mis noches han existido las suficientes mujeres maduras para tener buenos recuerdos, pero sobre todo para reafirmar este gusto, este encanto, esta fascinación.

Lo siento, pero hoy los temas del país, del nuevo gobierno, de la UNAM o de la economía no alcanzan a ser tan importantes, tan especiales, tan humanamente mundanos como para dedicarle una columna.

Dicho lo anterior, solo basta aclarar que hasta aquí alcanzaron 4 reales… Para mandar fotos o pedir que te hagan tu imagen erótica queda célebre correo: medinaarturo@gmail.com

Si la cosa es más seria, más de me urge que me cuenten las pecas de la espalda, por favor, pongan algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

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Hasta la próxima, que si el alcohol lo permite, será el viernes