Se puede vivir sin amor

“…No se puede vivir del amor,
no se puede vivir del amor
le dijo un soldado romano a Dios…”

Andrés Calamaro

Damas y caballeros, señoritas de coqueto andar y mirada cadenciosa, así como inquietos jóvenes de granitos en el rostro, enero se “llamaba” y ahora es historia; febrero llega con más dudas que certezas, algo que no es nuevo en este nuevo gobierno.

Febrero es el mes del amor con las amistades… Ups… No sé en qué estaba pensando, bueno si sé, pero es mejor no decirlo; ya saben, las bellas “damas de la vela perpetua” nunca descansan y ya una vez en la tierra del paste y la barbacoa me censuraron, y la verdad, acá en tierras chilangas me encuentro tan cómodo que la próxima vez que cambie mi residencia sólo será para ir a tierras hidrocálidas.

Pero a ver, dice Feliciano –el cantante- vamos por partes, dos cosas básicas para la vida nos enseñó el buen Andrés Calamaro: la primera es que siempre es necesario tener una “Flaquita” capaz de beber cerveza como cartonera y seguir siendo una dama, es decir, todo hombre que se respete debe tener a una flaca perversa y solidaria en sus días o que mejor en sus noches –pausa para recordar a La Reyes- y con ella decir: la vida es buena.

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Fiel lectora… Pues la verdad, ni sé; en muchas ocasiones no hace falta ninguna excusa, sólo el gusto de observar.

La otra gran cosa que nos enseñó, es que a pesar de los buenos deseos, de las voluntades y las utopías, es imposible vivir de amor, es decir, primero es comer y luego “echar pata”, como el Eterno nos enseñó o mejor aún como los reporteros de la fuente financiera saben: “con mucho interés”.

Y a estas alturas de la columna se preguntarán ¿y?.. ¿Y saben?, tienen razón; cuál es el motivo de hablar de estos dos temas, pues fácil, el gobierno de la transformación de cuarta, nos dice que para ser felices no es necesario el dinero, ni las ganancias, mucho menos los lujos y la gran vida.

Vamos, es fácil decir eso cuando los hijos del presidente López viajan a España con los lujos que tiene la clase política mexicana, sin embargo, quitando la crítica obvia y hasta torpe, debemos entender que no se puede vivir del amor, es decir, las personas, la gente, la sociedad, necesita satisfactores de manera constante para poder vivir y después ser felices.

Entonces, bajo esa variable, la política social del presidente López es equivocada, hacer del gobierno el benefactor que cada vez que haga falta entregue recursos, dineros y obras por el puro hecho de que el pueblo es bueno y sabio, es un completo error.

El segundo gran error de AMLO es pensar que el pueblo pobre es honrado, bueno y sabio; la sociedad mexicana dejó de ser aquella que salía en las películas de la época de oro del cine mexicano, ya no hay una madre orgullosa de la pobreza y honradez de sus hijos.

Quienes de alguna manera u otra hemos estado cerca de la políticas sabemos que para regalar dinero, nunca hay un presupuesto que alcance, siempre se va a pedir más, porque una vez que se da el primer apoyo este se convierte en obligación y ante su ausencia se cierran carreteras, se hacen plantones o por los menos se bloquean vías de tren.

La apuesta de López es que los 53 millones de mexicanos que viven en pobreza moderada ahí se queden y ellos juntos con sus hijos que ahora no votan pero en el futuro lo harán se sientan cómodos en ese ambiente donde son pobres, honrados y gracias al gobierno tienen lo suficiente para vivir con decencia y sin desear algo más de la vida.

Es un círculo perverso donde los pobres se sienten cómodos con su situación y observan con malos ojos a aquellos que buscan progresar económicamente, los cuales de lograrlo seguramente es porque “robaron, son corruptos o ya se vendieron”.

Por supuesto que López no es el responsable de la pobreza actual de México, él tiene apenas dos meses en el poder, la pobreza es un legado de los gobiernos emanados de la revolución que encontraron en ese sector de la sociedad la mejor forma de perpetuar su poder.

Después del movimiento armado de 1910, México empezó un proceso de modernización donde se necesitaba una gran mano de obra, que no fuera cara, para el beneficio de algunas empresas que estaban en manos de unas cuantas familias.

El gran error de la “familia revolucionaria” origen de López, radica en que su objetivo es perpetuar la pobreza, porque sólo de esa manera se pueden consolidar en el poder y con ello se olvidaron de la clase media, la cual podría ser el detonador de la economía, pero que a cambio tiene la capacidad de leer, comprende, demandar, pero sobre todo, cuestionar.

Históricamente el PRI y ahora el PRIMOR, no tiene interés en crear las condiciones para que la clase media aumente y se fortalezca, es más fácil controlar a un pequeño grupo de familias con poder económico y a una gran masa en la pobreza que a una clase media informada, emprendedora, exigente.

Es curioso, pese a esta situación, las demandas de la clase media no son tan complicadas, solo buscan un gobierno eficiente, que ponga y respete reglas claras para la inversión y que permita trabajar.

La clase media por supuesto que no acepta la cartilla moral, porque su voto es para contratar a un gobierno que entregue resultados y no uno que se meta en la vida de las personas.

Para la clase media el presidente debe ser un administrador y no a un pastor. Ese es el gran problema de México, el pastor que ahora tenemos como presidente busca a un país pobre y honrado y no a uno activo y con deseos de superación.

Dicho lo anterior, basta aclarar que hasta aquí alcanzaron seis grandes y amplios reales… Señoritas, si es su interés unos tequilas junto con mi cámara, queda célebre correo: medinaarturo@gmail.com

Si la cosa es más seria, más de “me urge que me cuenten las pecas de la espalda” con una copita de barro negro de mezcal, ponga algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

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Hasta la próxima, que todo parece indicar, será el viernes.