El primer fin de semana del resto de nuestros días

“…Ojalá el otoño en vez de hojas secas
vista mi cosecha de pitisalé.
Siembre una llanura de batata y fresas
Ojalá que llueva café…”
Juan Luis Guerra

Pues sí, este es el primer fin de semana en que Donald Trump es presidente electo y pese a los temores y profecías no pasa nada… Es decir, acá el frio sigue igual, la lluvia está presente y no sé usted pero como que dan ganas de echar pata durante los siguientes días.

Pero a ver… Debo reconocer que para este viejo reportero “portarse mal, cuidarse bien y negarlo todos” ahora es más complicado, más difícil.

Estoy en el otoño de mi vida… ¡Guuuuaaaa!, qué melodramático salió eso, hasta parece que tengo el “síndrome de Marga López” o ya de perdis el “Complejo de Libertad Lamarque”, pero como sea, de un tiempo a la fecha me di cuenta que ya no soy el “Chico” rebelde que solía ser, no porque se acabó la rebeldía, más bien el “chico” creció.

Entonces, la llegada del otoño es como un pleonasmo en mi vida, yo en esa etapa y el mundo en esa estación y vieran, no hay nada de malo, al contrario, desde “chico” descubrí las bondades de las mujeres maduras.

fiel_lectora_23.jpg
Que si ganó Trump, que si el dólar está en 23 pesos y amenaza llegar a 25, que si los Pumas van a Torreón contra los Lobos UADEC y que si Padrés ya está en la cárcel, todo eso sale sobrando porque fiel lectora manda besitos a todos

Quien no ha estado en el cuerpo de una mujer de 45 años (en adelante) no sabe de la vida, no ha sido tocado por lo divino, es más, su vida es un completo error.

Las mujeres cuando dejan su tercera década de vida (incluso en ella) y asumen que son bellas, inteligentes e interesantes, se convierten en seres estrictamente deliciosos, profundamente hermosas.

Son para los hombres el mejor y único motivo para alzar la mirada al cielo y justo en el momento en que son desnudez y humedad, decir… “gracias dios”… “Arturo que eres ateo”, lo sé, pero una mujer madura y desnuda, es el mejor camino para que este hereje piense que hay algo mayor a su pequeño entendimiento.

Como sea, es una época deliciosa del año y de la vida, un momento para darse una pausa y ser lujuria por el puro gusto de que es otoño, hace mucho frío con lluvia, entonces lo único decente que podemos hacer es quitarnos la ropa y juntar tu otoño con el mío y al revés y buscar ser creadores y no criaturas.

Porque si de otoño se habla, lo mejor de esta época es la capacidad de tener recuerdos.

Y si de recuerdos se trata estos deben ser estrictamente divertidos, buenos o malos, hablar del pasado es glorioso, porque éramos jóvenes, aventureros “sabíamos meter las manos” en un pleito de cantina cuando el honor de una dama se encontraba en juego.

Para los y las intrépidas que algunas veces ha decidido leer este espacio, sabrán que las mujeres me encanta y casi todos mis recuerdos de ellas tienen que ver con besos, sudores y desnudez, que, si me permiten decirlo, es la combinación perfecta, sin embargo, hay recuerdos por, decirlo de alguna manera, “curiosos”.

Veamos… Tengo una amiga que es una de esas mujeres “totalmente necesarias”, porque podías hablar con ella como el mejor de los valedores, expresar desde cuestiones emotivas tales como “joder, qué bien lo hace esa mujer” hasta cosas más profundas, como “oye, me salió un grano en ya sabes dónde”.

Por supuesto no era mega guapa, pero tampoco era horripilante y ese era su mayor atractivo, porque si ella consideraba necesario te daba un golpe en el brazo y te decía cómo eres “pendedelojodesanalejo” o si era necesario te recetaba un beso o te regalaba así, sin más, su desnudez.

De esta chica hay una anécdota fantástica, una ocasión salimos de una fiesta, ella, su novio que era mi amigo, y yo, subimos al coche y entre beso y beso, bache y bache tómala, que canta “gualalajara”, “platicó con el monstruo”, “echo gorgoritos en plena vía pública”… Vamos, pa´ que me entiendan, vomitó.

Eso no tendría nada de malo, el que esté libre de vomito durante una borrachera que arroje la primera piedra, lo curioso es que después de arrojar tres tacos de carnitas, dos de barbacoa, como cinco litros de cerveza y 600 gramos de cacahuates, con la mayor de las elegancia, se limpió los residuos que tenía en la boca y volvió a besar a su novio… Yo por supuesto muerto de risa.

Ahora la gran duda es ¿y todo esto sale a colación por qué…? Pues bien después de las mujeres, los vochos son mi otro gusto y en tercer lugar pero muy pero muy atrás  la política.

Pero es tiempo de portarse mal y dejar la política para el lunes.

Hasta aquí alcanzaron 4 reales… Para mandar fotos o solicitar tu imagen eróticas queda celebre correo: medinaarturo@gmail.com

Si la cosa es más seria, más de me urge que me cuenten las pecas de la espalda, por favor, pongan algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

Como todo columnista serio y de primer mundo (si, ajá) estamos en http://www.facebook.com/kolia25.

También nos puede mandar insultos y peladeces a @kolia25 en twitter.

Hasta la próxima