Pornografía y libertad de expresión

“…El teléfono es muy frío
y tus llamadas son muy cortas
me pregunto si algún día te veré, por favor…”

Miguel Ríos

Mal rayo me parta… En un ratito en que el antidepresivo dejó de funcionar me entero que hace unas semanas la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló un artículo que sanciona la producción, comercio o distribución de pornografía con hasta 15 años de cárcel, y mi duda es: ¿Por qué la agresión si estábamos tomando de lo más tranquilo?

Éste es todo un tema, si partimos del hecho de que la pornografía nació cuando los seres humanos empezaron a utilizar pieles de animales para cubrirse el cuerpo. Obvio, no por pudor, muchos menos porque un dios los convocara a la decencia pidiendo que cubrieran sus cositas.

Los humanos se taparon porque el frío estaba “cañón” y fue en ese momento cuando quizás se dieron cuenta que los seres humanos del paleolítico, y los que vinieron después, se veían bien con una piel de mamut, pero “molaban” más cuando en la intimidad de las cuevas andaban todos desnuditos.

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No sé si se trata del Tío Cosa, quisiera estar así; es una Fiel Lectora que robó suspiros a los valientes que subieron a la Pirámide del Sol, allá en la ciudad donde los hombres se convierten en dioses.

Esta ley me causa conflicto, en mucho, porque soy un convencido que uno es libre de hacer con su cuerpo lo que le venga en gana, eso incluye tomarse fotos, filmarse, grabarse, dibujarse desnudos solos o acompañados, pero sobre todo, se tiene el derecho a sentir rico y a disfrutar.

Todo ser humano debe expresar su sexualidad, cachondez y perversiones en fotos, videos, dibujos, grabados y sonidos. Pero sobre todo, se debe ser libre de compartir o no estas imágenes, con la únicas salvedades de no involucrar a menores de edad (solo canchas reglamentarias dirían los clásicos) o en caso de trata de personas, es decir, sexo por dinero, pagado sin el consentimiento de algunas de las partes.

Entiendo que en estos tiempos “modernos” el sexo no solo es moneda de cambio, también una forma de venganza; me cuesta trabajo pensar que hay personas que después de ser gemidos y sudor en la cámara de otro y de documentar esas proezas, sea tan viles de hacerlas públicas sin permiso.

Ésas deben ser las únicas tres causales para decir no a la pornografía, de ahí en fuera se debe aplicar la máxima que dice: ¿no le gusta la pornografía?, pues no la vea, ¿no le gusta que le tomen fotos encuerada o teniendo sexo? Pues no lo permita; pero para aquellos que nos gusta ver porno, hacer porno o participar en algo porno, pues el algo que no les concierne porque estamos ejerciendo nuestro libre derecho a expresarnos a compartir este material con otros que disfrutan… Ok, se excitan al vernos de la misma manera que nosotros nos excitamos cuando los vemos.

No se vale que con el fin de fortalecer la Ley para Prevenir, Sancionar y Erradicar los delitos en materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia de las Víctimas de estos Delitos, se afecte el gusto que miles, millones de personas tenemos.

Si en este mundo nos reunimos todos y alguien dice “yo nunca he visto porno” generará dos comentarios: “mentiroso” o “tonto”.

Lo que preocupa de lo aprobado por las autoridades es que se contemplan penas de cinco a 15 años de prisión para las personas que se dediquen a "captar (chin por los fotógrafos), transportar (nada de llevar memorias), enganchar (¿?), transferir (no te las puedo mandar por correo), retener (ni guardarlas), entregar (ni darte las fotos o videos), recibir (o sea, igual) o alojar pornografía.

Alegando que esta acción –o sea, la pornografía- se hace con fines de explotación, ése es el error, la SCJN debe saber que hay miles, quizás millones de personas que hacemos porno por gusto, con autorización, respeto, entre mayores de edad, pero sobre todo, porque nos encanta.

O sea, luchar contra la explotación es correcto y necesario, sin embargo, esto nada tiene que ver con tomar unas fotos a la esposa (o), novio (a), amiga, cuate o detalle.

Hasta donde sé, lo aprobado por la Suprema Corte establece como única excepción cuando el material tenga fines de divulgación científica, artística o técnica, o en su caso, la educación sexual o reproductiva.

Pero ahí está el problema; cuántos jueces tienen estudios y criterio para establecer que una foto es artística o pornográfica, quién puede establecer dónde empieza el arte y termina lo porno (o al revés), qué parámetro señala que documentar gráficamente una sesión de juegos de roles es abuso.

Si los jueces y policías son los que establecerán los parámetros de la decencia y el arte, de verdad este país está bastante jodido.

Lo aprobado se presta a malas interpretaciones ya que abre la posibilidad de que policía, ministerio público o jueces, den sentencia acusatoria a una persona que tenga por omisión, error o gusto en la computadora o el teléfono inteligente una foto pornográfica.

Un ejemplo que se ha hecho común es el de suponer que un día en una cadena de WhatsApp te llega una imagen de alguien sin ropa, y sin que te enteres se almacena en tus archivos; en un operativo o revisión de tu celular puedes ser acusado de delito de trata. Pese a que tú no la tomaste, no es tuya y no te pidieron autorización para recibir la imagen.

Estoy a favor de que la SCJNdetermine que almacenar pornografía infantil debe ser considerado como trata de personas, pero esto no se puede aplicar en personas mayores de edad que de manera libre aceptaron tomarse fotos o videos desnudos.

Dicho lo anterior, solo basta aclarar que hasta aquí alcanzaron 4 reales… Para mandar fotos o pedir que te hagan tu imagen erótica queda célebre correo: medinaarturo@gmail.com

Si la cosa es más seria, más de me urge que me cuenten las pecas de la espalda, por favor, pongan algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

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Hasta la próxima, que será el miércoles.