Para la cuesta, un buen pulmón

“…Te vi, juntabas margaritas del mantel
Ya sé que te traté bastante mal
No sé si eras un ángel o un rubí
O simplemente te vi…

Fito Paez

Arrieros somos y en el camino andamos… Así, sin más, empezamos la Calle de este miércoles, con una neta del planeta, porque el maratón Guadalupe-Reyes concluyó; los más afortunados se sorprenderán cuando les llegue el estado de cuenta de la tarjeta, los menos descubrirán que les salió un grano en “salva sea la parte y” los soldados caídos, para septiembre recibirán a sus respectivas “bendiciones”. Pero querían celebrar.

Empieza la pesada cuesta de enero, entre la falta de gasolina, el exceso de declaraciones y la “depre” pos-maratón la cual amenaza con instalarse en nuestro ánimo –a dios gracias yo tengo antidepresivos- hasta marzo, por lo que solo queda tener decencia y caminar hasta la pulquería más cercana y pedir un buen “pulmón” para olvidar las penas, tomar fuerzas, pero sobre todo, para soltar una que otra carcajada acompañado de un buen tiznado.

Antes las pulquerías, o como en el evangelio según Arturo se les dice, en la duodécima carta de dios a los teporochos, “en verdad, en verdad os digo y acudirán a las pulcatas para beber de ese néctar yconocerán los mismísimos cielos sin necesidad de colgar los tenis”, pero ahora la situación empieza a cambiar y me informan que en Polanco y la mismísima Condesa ya hay pulquerías que van de lo folclórico a lo “in” y todo en el mismo cuarto.

Pero antes, cuando yo era joven, las “pulcatas” eran mal vista, imagino que por los nombres: “Mi Carabina 30-30”, “Me ves y sufres”, “La hija desobediente”, “Aguantas l´s otras”, “Amores de Cupido”, “Aca-Pulquito” y “La Catrina”, entre otras.

Sin embargo, eran sitios obligados en la Ciudad de México; antes a la entrada del salón principal de toda pulquería decente, había un cartel donde decía “prohibida la entrada a mujeres, uniformados, menores y sacerdotes” y junto a esta puerta otra pequeña donde se podía leer, “exclusivo damas”.

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Fiel lectora nos recuerda que el pulque no se recomienda para extranjeros, la primera vez puede ser peligroso, doloroso y por demás complicado… ¡¡¡Cuidado!!!

Vamos, no es necesario ser un erudito ni trabajar en el gobierno de la 4T para entender que esa zona era para damas y la otra para caballeros, una vez entendido eso, lo primero que se debe saber, cuándo ir de pulcatas se trata, es que uno no puede ni debe llegar con el típico “un vasito por favor” a parte de una rechifla se gana de sopetón que le sirvan dos litros de pulque.

Entonces la duda es ¿cómo se pide? Depende (jojojo) de la sed, pero las medidas más comunes son: El Tornillo es un litro de pulque que se sirve en un vaso para una persona, ideal para trabajadores de la construcción después de una larga jornada o algunos reporteros con espíritu aventurero.

“El Chivatón” es un tarro de casi un litro, ideal para hombres o mujeres con garganta de cartonero y moral poco convencional, también está la “Cacariza” una jarra de litro para compartir con algún amigo o con un amor de esos que aceptan todo y disfrutan ídem.

Para tardes de plática, risas y uno que otro tiznado, se puede pedir un “Camión” o “Maceta” dos litros y medio de pulque ideal para empezar la primera ronda de una tarde sufridora; obvio, cuando se trata de un establecimiento de categoría, se puede pedir una “jícara”, la grande de un litro, la mediana de medio y la chica de un cuarto de litro.

Ahora bien, el pulque es peligroso, tomarlo en exceso genera borracheras fenomenales y una cruda que para qué les cuento, lo mejor es evitar que fermente solo en el estómago y antes de decir “salud” comer algo y, obvio, durante las horas bohemias.

Y nada mejor que comer con la señora (en toda pulquería hay una) de la fritanga. Imagine: tortillas recién calientes, cuellitos de res, papas en aceite, chile serrano, chorizo, tripa, cebolla y salsas que van de un “poquito” picosa a me urge “quitarme la peda”, así se dice, no se ofendan.

Lo ideal es empezar con una orden de tres tacos, combinados, con salsa y una guarnición de papas de esas mal cortadas y que se hacen comestibles al calor del aceite.

No obstante, para los que se inician en el arte de decir “salud” con pulque, lo ideal es empezar con el “natural” de color blanco, sabor intenso, olor agradable consistencia viscosa y de una frescura ideal para un día de calor.

Después de que se domine ese trago se puede pasar a los “curados”, o sea, pulque con alguna fruta, dependiendo del estado de ánimo, los clásicos cuando de algo rico para comer se trata (una carne asada) lo ideal es el curado de jitomate.

Para los días de dieta el curado de apio es lo correcto; para aliviar una cruda, el de piña es oro puro, para los sofisticados el curado de piñón, si se está enfermo de la pancita (diarrea) un curado de guayaba o tuna (este último tomarlo con precaución suele ser muy, pero muy efectivo) para algo muy fresco el de melón o sandia (con cuidado puede provocar un calambre estomacal) y para los que gustan de lo gourmet pues chocolate o maicena.

Dicho lo anterior solo basta aclarar que hasta aquí alcanzaron 4 reales -apenas para unos pulques-. Para mandar fotos o pedir que vaya hasta donde te encuentres para tomarte una imagen erótica, queda célebre correo: medinaarturo@gmail.com

Si la cosa es más seria, más de “me urge que me cuenten las pecas de la espalda”, ponga algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

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Hasta la próxima, que todo parece indicar, será el viernes.