Una muerte tan, pero tan concurrida

“…Eran de lirios los ramos
y las orlas de reseda
y de jazmín la enterramos
en una caja de seda...”
Oscar Chávez
 

En ocasiones debo reconocer que la vida es “una gran tía”… Después de 4 décadas, un lustro y dos años de vida, es justo decir que para este primero y dos de noviembre (Día de Muertos, Fieles Difuntos y Todos los Santos) tengo mucho que celebrar esencialmente porque tengo buenos recuerdos. Si bien extraño a mis muertos, todos y todas me dan motivo para celebrar sus vidas en lugar de llora sus ausencias.

Yo sé que en la agenda nacional hay grandes temas, que si nos van a pasar a torcer con recortes y reformas estructurales, que nadie sabe de dónde saldrán los “pesitos” para rescatar a Pemex y para evitar que la CDMX colapse o mejor dicho para que Mancera pueda empezar su “cochinito” por aquello que aspire y suspire para el 2018.

Pero el Día de Muertos, es el día de muertos… O sea (aunque suene y se lea fresa) es la mega fiesta, una celebración que se da pese a diputados, senadores, y políticos.

Es una fiesta que está tan viva, tan hermosamente viva que da gusto verla.

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Y por supuesto, en estos días no podía faltar fiel lectora de cara blanca y detalles en negro. (Foto: Propiedad Óscar Arturo Medina).

Para estos días mi altar, que es puerta que comunica el mundo de los vivos (más bien medios sonsos) con el Mictlán, hay muchas fotos, muchos recuerdos. Debo confesar, y con gusto, que la muerte en mi vida en mi devenir es tan concurrida.

Si todos los que hoy soy fotos se reunieran como alguna vez lo hicieron, estas noches, nuevamente tendríamos fiestas y como solía ser, pues tendría un toque pagano. Porque sería el motivo para sacar el tabaco y el tequila, la risa y las anécdotas, pero sobre todo para comer y vivir.

Sabe usted, en estos días me siento obligado (y con gusto) a recordad a mis seis abuelos (porque yo tuve un par de más) obvio a mi esposa, a mis dos hijos, a mis cuatro hermanos, a un par de amigos a varias tías, un tío, no se cuentos tíos abuelos y tías abuelas e incluso a muchos castos (sí, ajá) amores.

Amores que ayer fueron y ahora, se convirtieron en almas en pena, recuerdos en penumbra de niñas lujuriosas,que se perdieron como se pierden las cosas que no tienen sentido.

Como sea, con más, muchas más cosas buenas que regulares, estas fechas son para recordar la vida que antes era más simple y más divertida.

Los que en unas noches regresan a este mundo, entre tequila, tabaco y chocolate dieron sentido a mis días, hicieron al hombre que ahora soy.

El tango y el beber tequila (como dios manda) es cortesía de mi Abuela Soledad, el gusto por los periquitos australianos y el aceite de oliva de mi Abuela Toña, los toros y el béisbol de mi abuelo Toño, la Barbacoa en hoyo de mi tío Abuelo Juan, no puedo ver una pierna de pavo sin acordarme de mi tía Rosario, ni pensar en unas ricas migas sin ver a mi tía “Güera”, claro que las papas con queso ya no son las mismas sin mi tía Martha.

Por supuesto ver una cámara de video me remite al buen Jorge Pliego y cuando hablo de radio, no puedo menos que recordar a mi hermano, Checo.

No hay día en que no recuerde a Magdalena, ella me enseñó que la vida debe ser buena, que no tiene nada de malo caminar despacio, disfrutar una buena hamburguesa e ir al cine.

También me enamoró con versos, con comida a base de germen de trigo y hoy como siempre su recuerdo es mayor que su ausencia.

Hay días en que extraño a mis dos hijos, sin embargo, la existencia de Berenice logra equilibrar mi vida.

Estas noches son mágicas, para recordar amigos, amores y familias, para hablar de la Casa de la Argentina, de la Quinta, del Rancho, de las reuniones en Semana Santa, de la Noche de San Juan, de las tardes en el río, las reuniones que empezaban en viernes en la noche y terminaban el domingo por la tarde.

Como sea, sin importar la fe o la creencia, es tiempo de reunirse con los vivos a recordar a los muertos, no con dolor porque no existe… Sus vidas, la de todos mis muertos fueron un gozo con alegría, sus recuerdos es la mejor forma de celebrar la vida.

Ok… Hoy la columna está corta, ya me urge irme al panteón, para reunirme con los que llegarán, para reír con ellos, para ponerlos al día de los que pasa… Pero sobre todo, me urge ver a la Catrina para reclamar… No más bien para recordarle que tiene un pendiente conmigo, un pendiente para dar dignidad a la vida al hombre que me formó es quizás este pendiente mi única pena.

Bueno hasta aquí alcanzaron 4 reales, ya saben que para ponerse en contacto con célebre columnista (o sea yo) queda https://callemelancoliatgo.wordpress.com

Que la cosa es más seria, más íntima, más de cuéntame las pecas de la espalda queda mi correo electrónico medinaarturo@gmail.com

Como todo buen comunicador, chale, ni que ganara bien, yo soy reportero y me encuentran en @kolia25 en twitter y en http://www.facebook.com/kolia25

Hasta la próxima.