¿Me prestas tu juguetito?

“…Menos tu vientre, todo es confuso… 
Menos tu vientre, todo es futuro 
fugaz, pasado, baldío y turbio…” 
Joan Manuel Serrat
 

¡¡¡Bingo!!! La semana terminó… Por un momento, bueno en varios, pensé que no lo lograríamos, en varias ocasiones sentí que todo estaba a punto de irse al carajo, pero no, vivimos días de sustos, enojos y sobresaltos, pero la semana llegó a su fin y ahora tenemos frente a nosotros, largos (sin albur) dos días para andar de lujuriosos.

Este fin de semana por culpa de “copetudo” presidente y violentos ‘maistros’ la verdad es que no dan ganas de hacer algo, “vayamos a toparnos con un plantón”, entonces, una propuesta rica para el fin de semana es ir hoy o mañana a una sex shop (¿por qué no?) a comprar “cositas” para jugar al “eso me gustas, eso me das”, pero bajo el nuevo concepto de “ya leíste el instructivo”.

Escribir sobre sex shop (o sea tiendas de sexo) me encanta porque muchos ponen cara de “ni que fuera pervertido” pero al final de la explicación salen con la pregunta ¿pero dime dónde hay una? digo, para no pasar por ahí y entonces yo tengo que colocar en el rostro la clásica expresión de “Sí, ajá”.

Pero en fin, si de ir a una sex shop se trata, en mi humilde opinión, lo ideal es ir acompañado, pero vamos, esto no quiere decir, en bola con los amigos… Bueno, si los amigos son de amplio criterio y moral relajada, como yo comprenderé, pues pudiera ser una buena alternativa para poner cara de “ese lunar nunca te lo había visto”, mientras ella responde con el típico “yo tampoco” y el resto celebran este descubrimiento.

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Gustosas como son algunas fieles lectoras, van con la misma alegría a los tacos que a la sex shop, la duda es si van a pedir 10 al pastor y algún juguete extremo… Creo que nunca lo sabremos.

Decía que lo ideal es ir con la novia, amiga con derecho, pareja, confidente o con quien vamos a experimentar, en mucho, porque luego los hombres compramos el consolador más grande de la tienda conocido con el sobrenombre del “chico rudo del barrio” y ella al verlo expresa sutil frase que lo dice todo, “ese lo usas tú y tu tiznada madre” y yo me pregunto si de besos y experimentos se trata, por qué tenemos que involucrar a las “cabecitas blancas”.

Ok, si la suerte está puesta, este fin de semana lo ideal es ir a una sex shop, con la idea de estar abiertos (por decirlo de alguna manera) a nuevas experiencias, no tener miedo a preguntar, pero sobre todo, no tener miedo a las respuestas.

La verdad es que uno puede ser hombre o mujer de mundo, pero cuando se va a una sex shop hay cosas que ni se entienden ni se explican, vibradores grandes, chicos, con textura, con inclinación en la punta de 10, 15, 20, 30 o hasta 90 grados y obvio siempre brinca la pregunta, ¿qué esto me lo debo meter por dónde? ¿Cómo que por qué?

Entonces, debemos entender que es bueno y positivo preguntar, porque los que saben, responden que la inclinación es para estimular el punto G, por lo que solo entra la punta y el resto es para que muestres tu ingenió.

Pero en las sex shop no solo hay consoladores, lo cual si me lo permiten es una noticia consoladora, también hay muñecas y muñecos inflables, perfectamente equipados, para gustos, pasiones o excesos.

Trajes de caperucitas rojas, de oficial de la Flota Estelar, las clásicas de estudiante de colegio de monjas o de motociclista.

A mí en lo particular no me van los trajes, en mucho porque lo mío es “uno, dos, tres y nos quitamos todos la ropa” pero hay gente que le encantan los juegos de roles y pues qué rico ¿no?

También se encuentran las bolas chinas…. Un juguete muy especial que consiste… No, mejor no les cuento, vayan, pregunten, pero sobre todo úsenlas, como dato, digamos que curioso, hay unas bolas que tienen una especie de vibración interna que se activa con el movimiento y que me dicen provoca un orgasmo constante y más si hay que caminar del zócalo a Hidalgo, al término del recorrido solo se puede decir válgame.

Por supuesto hay lubricantes (ojo los mejores son los hechos a base de agua), anillos (y no para los dedos), estimuladores anales (siempre es bueno levantar el ánimo), penes sustitutos, (nada más penes y no novios) lencería (algunos modelos que de verdad quitan el aire), esposas (o sea para inmovilizar a las personas, no de esas que dicen sí acepto), condones de sabores, luminosos, extra, extra sensibles, bombas, vaginas de plástico, cremas retardantes (o sea para que uno macho, rudo fuerte y sepsi dure más), accesorios para fetiches, para que me entiendan cuando ellas o ellos usan cuero, látigos, botas y todo comienza con típica frase de “hoy fui un niño(@) malo(@), muy malo (@)”.

De un tiempo a la fecha, algunas sex shop, ofrecer el servicio de cabinas, sin embargo, este tópico, bien merece una columna aparte porque hay mucha tela de donde cortar.

Obvio, también hay películas, sin embargo, la demanda va a la baja en mucho por las páginas porno que hay en la red y porque afuera del metro Tacuba por 10 pesos uno puede comprar las mejores escenas de los hoteles de paso de la zona, pero también de los hoteles del metro Balderas, Tlalpan y San Cosme, entonces, pues el interés por otro tipo de imágenes pues de verdad es menor.

Solo un dato más, si este fin de semana van a una sex shop, recuerden, ir con humor a flor de piel, dispuestos a conocer, saber pero sobre todo a disfrutar, a sentirse por un rato, sexualmente especiales, pero sobre todo recuerden: pena robar… Lo demás como sea se supera.

Por cierto, se me olvidaba en las paredes van a encontrar unos cilindros rojos, esos no son consoladores, se llaman extintores y sirven para casos de emergencia, por favor no me apenen (sin albur) preguntando si en este tamaño lo tienen en color azul.

Para decir adiós

Hasta aquí alcanzaron tres reales, ya saben, para reclamos airados queda mi correo medinaarturo@gmail.com o pueden dejar fotos de su visita a una sex shop en http:www.callemelancoliatgo.wordpress.com

Como todo columnista serio (si, ajá) me pueden encontrar en @kolia25 en twitter y en http://www.facebook.com/kolia25.

Hasta la próxima, si todo sale bien deberá ser el lunes.