El mayor error, tener altas expectativas

“…A Eva le gustaba estar morena
Y se tumbaba cada tarde al sol
Nadie vio nunca una sirena
Tan desnuda en un balcón…”
Sabina

Qué onda banda roquera… Pues sí, es lunes, el primer lunes en la era Trump y hasta el momento lo ha hecho bien, vamos, no ha destruido el mundo, no ha declarado la guerra y ha limitado sus perversiones a su recámara. Si logra estar así durante cuatro años, ya fregamos.

Ciertamente, creo que acá en los www.loseditores.com.mx hay plumas con mayor visión para hablar y analizar la toma de posesión de Trump, pero sobre todo, plantear lo que vendrá; yo también quiero reflexionar sobre qué onda con los primos del norte.

Creo que en la política como en la vida el mayor error del ser humano es tener expectativa sobre alguna cosa, por experiencia propia sé que esto es un error, quieres sentirte engañado o traicionado, confía en algo o alguien y… tómala, ese grupo o persona te va a fallar.

img_4462.jpg
Fiel lectora nos recuerda que a pesar de que el “encuadre” no cuadre, eso no es motivo para perder el glamur y lo guapa.

Así sucede en la vida, en las relaciones, con la familia, amigos, conocidos o en el trabajo, ten altas expectativas y, te vas a equivocar.

Ahora, si pasamos esto a la política, los que votaron por Trump pues tienen altas expectativas; habrá que ver cuánto les duran considerando que hay un Congreso y que Estados Unidos no gobierna al mundo, aunque pareciera que sí.

Ahora bien, esto de las expectativas debería ser un tema de estudio.

Por ejemplo, al sur del Río Bravo, acá en México, donde los políticos (esos enanos mentales) siempre que tienen un cargo de elección popular sueñan y se hacen chaquetas mentales con la posibilidad (sí, ajá) de transformarse en estadistas y después en los lideres que el país ame -deberían ser más realistas- más conscientes de su realidad y sus limitaciones y, nosotros, votar por aquellos que ofrecen cosas reales y no jaladas como “mover a México” o te “lo firmo y te lo cumplo”. A la distancia ni movió al país y, si lo firmó, ya ni se acuerda.

Pero en fin, si en lugar de prometer un país nuevo, incluyente y con mejores oportunidades para todos, si los políticos se comprometieran a “no joder” pero sobre todo no estorbar, estaríamos mejor.

En lugar de poner trabas a las acciones que generan empleos, los políticos deberían dejar de importunar con impuestos o regulaciones.

Pero sobre todo, en lugar de prometer austeridad, deberían trabajar en un proceso para reducir al gobierno (poder legislativo, ejecutivo y judicial) a su mínima expresión un senador y un diputado por estado, nada de plurinominales y sobre todo crear una ley en la que un funcionario público (designado o votado) después de cumplir su encargo (o sea tiempos bien definidos) no puedan aceptar otro cargo en 10 años.

A los políticos como Trump y en general a la clase política mexicana les encanta encontrar un problema para cada solución; son tan torpes, tan malos y con tan mala lecha que de verdad hacen llorar a las cebollas.

Por ejemplo, el jefe de Gobierno está más preocupado en el salario mínimo en lugar de hacer algo básico: arreglar las calles de la ciudad. Entre tanto palito, foquito y ocurrencias, la Ciudad de México es insufrible.

En los estados, los que entran están más preocupados en meter a la cárcel (con o sin motivo, ya la historia lo dirá) a su predecesor y no en gobernar y, los que ya casi se van, están más preocupados en evitar la cárcel que en entregar buenas cuentas.

Entonces tenemos tres años de persecución política y tres años de protección judicial y no faltará el político que diga y “si ampliamos los gobiernos a doce años para ahora si trabajar por lo menos 6 años”.

En las delegaciones sus titulares están más ocupados en mantener e incrementar su capital político, que los recursos se van en dádivas, favores y apoyos en lugar de solucionar los problemas que cada colonia y barrio tiene.

Es tiempo desde hace años de que la sociedad descubra que la política es algo sucio, puerco y podrido; que la alternativa para la sociedad es “pintarles cremas” a los políticos y organizarse para hacer, cambiar y transformar, y cuando el presidente, gobernador, edil, delegado o sindico se presente a la inauguración, no dejar que se acerquen.

Porque si los gorrones huelen una comida gratis a distancia, los políticos tienen el don de oler una inauguración a kilómetros de distancia.

De la misma manera que Peña decepcionó a quienes votaron por él, Trump hará lo mismo, ambos y todos están cortados con la misma tijera, con la misma ineptitud.

Pero en fin… Por lo que no teniendo nada más que decir… Voy por una cerveza, pero antes les recuerdo: para declaraciones coquetas o confesiones candentes queda el correo: medinaarturo@gmail.com

Pero si la urgencia es mayor y es menester el análisis en ropa interior o mejor aún en cueros, pongan algo en el blog: https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

Como todo columnista serio y de primer mundo (sí, ajá) estamos en http://www.facebook.com/kolia25/

También nos pueden mandar insultos y peladeces a @kolia25 en twitter.

Hasta la próxima.