Matrimonio y comunicación social, del cielo bajan

“… ¿Qué voy a hacerle yo,
si me gusta el whisky sin soda,
el sexo sin boda,
las penas con pan? …”

Sabina

Buen día a los cientos de lectores, pero sobre todo, lectoras de la Ciudad de México, y buenas noches a las miles de mujeres que hacen suya, así, con pasión, despacito y con un toque de lujuria, esta columna durante las frías y largas noches de Nyíregyháza, allá en la bella Hungría.

Inicia el primer fin de semana de marzo, es decir, casi termina el primer trimestre del año, en unos días habrá un evento para celebrar… (¿?) Sí, ajá, los primeros 100 años; no, días, pero parecieran años del gobierno del presidente López y es justo en este momento cuando divago entre la necesidad de una cerveza yucateca bien fría o un roncito de Nicaragua, así “pintadito” con unos cuatro hielos y uno cacahuates salados o el gusto de redactar algo medio coherente en este afamado espacio.

Ese mal gusto que tengo de comer tres veces al día me deja claro que es menester redactar algo para cumplir con el precepto de “ganaras el pan con el sudor de tu frente” aunque en mi caso es con el sudor de los dedos y por más loco que sea, en ocasiones sí me sudan los dedos.

Los detalles de esa sudoración quedan para una columna más prosaica, pervertida o para una sección que debemos abrir pronto en www.loseditores.com.mx que sea solo para “mayores de edad” y con “amplio criterio”.

Pero seamos concretos, me entero que la principal causa de los divorcios, no es el machismo, ni las infidelidades ni los problemas económicos, ni la vida neoliberal; para nada, la principal causa de divorcios es esa necedad de casarse, de ponerle marco legal y un contrato a lo que debería ser sudor, placer y quejidos.

Sin embargo, esa necesidad de ser “socialmente correctos” nos permite entender que del cielo matrimonio y mortaja caen porque ambos son muy similares uno no sabe con quién se casa o a quien se representa hasta que muchas veces ya es demasiado tarde.

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Y justo ahí, en la ciudad donde los hombres se convierten en dioses, fiel lectora nos regala una muestra de la belleza austrohúngara que tanto nos encanta en este espacio.

La comunicación social –sabe usted- es como un matrimonio, donde se defiende a nuestra pareja (jefe), se tiene que dar un buen ejemplo de lo que es la unidad básica de la sociedad (nuestra dependencia), se tiene que lidiar con familiares (colaboradores) pero sobre todo se debe entender que por más virginal que la novia pueda ser, tiene un pasado y es bueno saberlo para evitar incomodos silencios y sorpresas desagradables.

Cuando la 4T inició, los “genios” de la comunicación social explicaron que se acabaron los boletines que ahora si habría una verdadera difusión de ideas que nunca, pero nunca se había visto en el país; pues bien, ya casi son 100 días de gobierno y la verdad es que boletines –no que no- tan nefastos, como ése que explica lo que pasó con los recursos para la red de centros de atención para mujeres maltratadas, son una muestra de lo más burdo de la comunicación social pero sobre todo, de cómo no se puede defender lo indefendible.

En estos casi 100 días de gobierno, la comunicación social del presidente López ha servido para explicar lo que el mandatario o sus cercanos quieren decir, para reconocer errores en declaraciones, para acusar sin tener pruebas, pero sobre todo, para cometer pifias monumentales.

La comunicación social es algo más que hacer un boletín, es el trabajo fino que permite que el jefe se luzca con el trabajo de su equipo a través de la difusión de ideas, acciones y por supuesto, compromisos.

Pese a que en la actualidad existe un sin número de plataformas para comunicar, en el México de la 4T parece que solo hay boletines, por cierto, muy mal redactados; se olvidan que comunicar se hace con todos los géneros de la actividad periodística, con todas las herramientas de las redes sociales, pero sobre todo, con la unión de especialistas en periodismo, diseño, historia, con reporteros y fotógrafos, que tengan un sentir, una visión especial del mundo, particularmente del universo de su sector.

No obstante, el gobierno que inició el pasado primero de diciembre, busca gente que cobre barato aunque no tenga la experiencia, pero sí honestidad.

Pero para un buen matrimonio (entiéndase comunicación social) se necesita gente con sensibilidad artística, finura política, que entiendan el proceso creativo, pero también sepa de tiempos y formas, se necesita una persona que trabaje ajena al equipo pero que pueda interactuar con todos, que tenga el valor de decir “no” y mantenga su independencia de crítica.

Los comunicadores sociales deben entender que para ellos no hay estrados, mesas de honor o comitivas, ellos van con los reporteros, caminan entre ellos y con ellos, escuchar, observar cualquier mirada del jefe para verificar que todo se encuentra bien o si algo se necesita.

Pero sobre todo se relaciona con los medios, por ello es necesario que tenga experiencia, que sepa de caminatas y cansancio, de sed y pilas bajas, para que pueda ser el puente entre el funcionario y los medios y no hagan “pentontadas” como pedir en la acreditación, biografías de jefes, historia de cada medio, copias de credenciales de elector.

En comunicación social todos los medios son importantes, podremos tener algunos que sean nuestros preferidos, por amistad, interés o cercanía, pero todos son valiosos, porque uno debe saber que hay medios que llegan a muchas personas y que son buenos y otros que llegan a poca gente, pero muchas veces esa poca gente, es la que nos interesa y suelen ser los mejores.

Por cierto, ahora que hablamos de comunicación social y matrimonio, muchos nos preguntamos ¿Cuánto durará la luna de miel entre López y los mexicanos? Lo cierto es que su popularidad en lo general va bien; según Mitofsky se ubica en el 67.1 por ciento.

Sin embargo, ya hay temas que prenden los focos, vamos a decir, amarillos. Sus decisiones el tema de la Guardia Nacional tiene una aprobación del 46.4% el tren maya del 44.3, los despidos de trabajadores gubernamentales 41.3 y la cancelación del NAICM tiene una aprobación del 29.6%

Queda claro que la luna de miel durará mientras dura tenga el presidente la cartera, mientras exista dinero para repartir, una vez que el dinero empiece a falta el amor se acabará, decía mi madre, “cuando el dinero sale por la puerta, el amor sale por la ventana”.

Por cierto, dice López que son meras percepciones pero hay dos temas que deben preocupar al presidente: el primero es la seguridad y el segundo el económico.

Todos los indicadores van a la baja y preocupa el alza en la confianza del consumidor, desde mi humilde escritorio, esta mezcla es ideal para una tormenta perfecta, por primera vez en mucho tiempo recomiendo mucho análisis si de acceder a créditos se trata y mantener el mayor tiempo posible la fuente laboral.

En el ambiente flota el fantasma de una nueva crisis económica sexenal, la cual podría ser muy fuerte ya que no hay certeza en el manejo del país, las calificadoras ya lo palparon y al gobierno, ese de las eternas percepciones le importa un cacahuate.

Ok… Ahora sí, dicho lo anterior, basta aclarar que hasta aquí alcanzaron seis grandes y amplios reales… Señoritas, si necesita de unos tequilas junto a mi cámara, queda célebre correo: medinaarturo@gmail.com

Si la cosa es más seria, más de “me urge que me cuenten las pecas de la espalda” con una copita de barro negro de mezcal, ponga algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

Como todo columnista serio y de primer mundo (sí, ajá) estamos en http://www.facebook.com/kolia25

También nos pueden mandar insultos y peladeces a @25kolia

Hasta la próxima, que todo parece indicar, será el miércoles. Rece porque el Eterno se apiade de mi eterna condena.

Ojalá.