Longaniza para los pobres

“…Y ya nadie me escribe diciendo no consigo olvidarte
Ojalá que estuvieras conmigo en el río de la plata…”

Joaquín Sabina

Se dice que la política es la búsqueda del bien común; los que se dedican a este arte que se hace ciencia a través de la función pública, trabajan para lograr que los habitantes de un país o región vivan mejor y para ello es necesario tener comida en el refrigerador, la posibilidad de ir a la escuela y de ser posible tener dónde dormir, bañarse y distraerse.

Realmente si nos ponemos estrictos, los políticos se contratan exclusivamente para garantizar el bienestar de la gente, claro, excepto los de la Secretaría de la Función Pública, los cuales se supone vigilan que el resto del equipo haga buen uso del dinero y el equipo con lo que se supone nos deben facilitar la vida.

Entonces, como diría mi abuela “para qué tanto salto” estando el piso tan parejo; resulta que ayer el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) ese que no le gusta al Presidente López Obrador, puso el dedo en la llaga: en los últimos 10 años los pobres en México son más.

A ojo de buen cubero, hay en el país unos 123 millones de personas, si el dinero lo permite y el ánimo de su serenísima excelencia lo autoriza, en el 2020 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía tendría que actualizar estas cifras pero lo más seguro es que quién sabe.

Considerando cuántos somos, se informó que en el periodo 2008-2018 el número de personas en situación de pobreza pasó de 49.5 a 52.4 millones de personas lo que equivale al 41.9% de la población, es decir, casi la mitad.

Estas cifras debería ser la neta para el Presidente ya que con ella podría justificar sus acciones recordando su slogan de campaña “primero los pobres”.

Es curioso, al organismo –Coneval- que tanto desprecia y que de “fifís” nos los baja, el presidente López le dio la razón, en los dos pasados sexenios (Calderón-Peña), las acciones para reducir la pobreza, fracasaron, no dieron resultado y ante la más sencilla evaluación reprobaron.

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Fiel lectora nos regala la mejor de sus sonrisas a pesar del alto costo del chorizo y de la guerra económica entre China y Estados Unidos que amenaza con afectar a México.

Pero López se encuentra más preocupado explicando cómo es posible que la Presidencia pague el kilo de chorizo –siéntese y le explicó- en 16 mil pesos.

Los que sabemos de tacos, garnachas y huaraches (de los que se comen) sabemos que el chorizo de mejor calidad a lo mucho cuesta 200 pesos el kilo y ya debería ser de lo más “chick” del mundo, entonces según lo que dio a conocer la presidencia, el alimento se pensaba adquirir a un sobre precio de 15 mil 800 pesos por kilo.

Hay ocasiones en que uno debe quedar mal para quedar peor y algo así le pasó a la Presidencia, mientras sus “maromeros” en las redes aseguraban y juraban por lo mismísima virgen “Morena” que era “fake news” y el gobierno explicó que no se gastó esa cantidad que era un estimado que habían tomado de la pasada administración.

Es decir, después de 8 meses todavía no les da el tiempo, la creatividad y la inteligencia para poder hacer su presupuesto, si eso pasa con un kilo de chorizo ya se podrá pensar cómo se encuentran los planes y proyecciones de proyectos como la pista de Santa Lucia y la refinería de Dos Bocas.

Ahora bien, un kilo de chorizo no tiene nada que ver con la pobreza del país, que el personal de la Presidencia tenga que destinar tiempo y esfuerzo en hace “copy paste” y cumplir –por decirlo de alguna manera- con colocar datos en las páginas de trasparencia, habla muy mal de la 4T.

Bastante mal es que nos digan que “copiaron y pegaron” un presupuesto de la pasada administración, es decir, se plagiaron información del gobierno del cual el presidente pide que no lo comparen, que no son iguales, pues en la realidad ambos gobiernos coinciden en el hecho de presupuestar el kilo de chorizo en 16 mil pesos.

Dice el presidente que a él no le gusta el chorizo, ni la moronga azul, pero lo cierto es que su gobierno –en el mejor de los casos- tenía pensado pagar el kilo del productor en 16 mil pesos, un costo que esta fuera del alcance de los más de 52 millones de mexicanos que viven en pobreza.

Es una falta de respeto para esos mexicanos que tienen que cuestionarse ¿qué comer? No, la duda es ¿qué comeremos? Que la presidencia de aquel que dice “primeros los pobres” programe comprar el kilo de chorizo en 16 mil pesos.

Peor aún, el presidente en su conferencia de prensa del pasado martes pidió que no lo confundan con la pasada administración, pero eso es imposible cuando en los portales de la Presidencia dicen así, sin más, sin el menor sentido común, sin el menor respeto a los pobres, que ellos pretendían comen tacos cuyo costo ninguna familia pobre puede consumir.

Ok… Dicho lo anterior, basta aclarar que hasta aquí alcanzaron 10 grandes y amplios reales.

Señoritas, si necesitan de unos tequilas para estar frente al lente de mi cámara, pueden comunicarse a célebre correo: medinaarturo@gmail.com

Si la cosa es más seria, más de “me urge que me cuenten las pecas de la espalda” con una copita de barro negro de mezcal, pongan algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

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Hasta la próxima

Ojalá.