Las contradicciones paradójicas de la vida

“…La estrella de los tejados, lo más rock & roll de por aquí
Los gatos andábamos colgados, Lady Madrid
Piltillos ajustados, era The Burning, Ronaldos y Lou Reed
Y nunca hablaban los diarios de Lady Madrid…”

Leiva

En ocasiones, no sé la causa, -quizás la reglamentaria Maruchan estará caduca o los limones que uso para acompañar fermentaron antes de tiempo-, pero lo cierto, lo estrictamente cierto, es que me pongo de un filosófico que da miedo.

En uno de esos lapsos traté de cuestionarme sobre qué es mejor para la vida: “un arte menor o una artesanía mayor”, la verdad es que dejé esa interrogante después de que entendí que la “neta” es chida pero inalcanzable, sin embargo, hace unas horas alguien en el Metro me dijo “la vida es una eterna paradoja”.

Entonces hice lo que todo buen católico –pero, si soy ateo- hubiera hecho, poner cara de “la virgen me habla” y expresar un “tontuelo, apenas te das cuenta” pero la verdad sea cierta, que alguien en medio del calor de la Línea 2 Metro te diga que la vida es una eterna paradoja es algo que te puede poner a pensar.

Lo primero que pienso es: ¿qué es una paradoja? Recuerdo en la prepa la paradoja de un gato el de un tal Schrödinger, la cual establecía que si ponemos en una caja a un felino junto a un matraz con veneno y un dispositivo con una partícula radiactiva, sucedería que el dispositivo detectaría la radiación y por ende se rompería el frasco, liberando el veneno que mataría al gato. Pero según la interpretación de alguien que no se quién fue, después de un tiempo, el gato estaría al mismo tiempo vivo y muerto.

Y entonces nos quedamos como al principio, si la vida es una eterna paradoja ¿nosotros somos los gatos? El mundo es el veneno y las variables de ese mundo el factor radioactivo que rompe el envase, si es así, entonces estamos vivos y muertos.

Como diría “Jack”, ese que trabajada de destripador, vamos por partes.

Una paradoja es un hecho o afirmación que parece oponerse a los principios de la lógica, es más a la más lógica de todas las lógicas; obvio, la mía.

Porque a pesar de que luego divago en mí pensar, bueno eso dicen algunas personas, pues si partimos de que yo soy la medida de todas mis cosas, pues mi lógica es la más lógica de todas las lógicas.

Entonces creo que efectivamente la vida es una eterna paradoja, dicho lo anterior solo queda decir que nos leemos el próximos viernes… ¿¿¿??? O sea, no quedó claro el asunto.

Bueno, que el “Eterno” me perdone por alargar más esta columna, en una tarde que amenaza lluvia, pero que ahorita se encuentra bien cervecera, vamos, como para buscar un barcito por la Doctores y pedir una “bola mixta con un toque mayor de oscura”, no entender significa que su existencia es un completo error y por ende una constante paradoja.

Pero a ver, si sabemos que la paradoja es un hecho o afirmación que parece no tener lógica o que va contraría a ellas, pues este mundo tiene muchos ejemplos.

En la pasada Calle Melancolía, decía que el Papa Francisco trató, sin mucho éxito, de hacer algo contra los casos de pederastia en la iglesia de Roma; después de dos días de relatos dolorosos lo único que se supo es que la Santa Sede habría destruido cientos de expedientes que documentaron esos abusos.

O sea, para qué llamó a los afectados a que relaten sus historias, si los expedientes donde se documentaron esos abusos ya no existen, es una paradoja tratar el tema sin que existan una consecuencia legal (cárcel) para el abusador y una reparación real del daño para la víctima, cualquier otra cosa es una acción contraría a la lógica.

Pero en México también hay paradojas enormes, mi amiga, Guillermina Gómora -@guillegomora- pone el dedo en la herida en su columna Caleidoscopio #conlasmujeresno sobre un incremento del 140 por ciento en los feminicidios.

Una paradoja que duele, ya que el solo hecho de agredir a una mujer pareciera una acción contrataría a toda lógica, a toda condición inteligente del ser humano pero sobre todo de los hombres, principales protagonistas de esa violencia.

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Fiel lectora nos regala espléndidos motivos para salir a la calle con la cámara y encontrar cosas interesantes.

Conocer las cifras de este delito pareciera el fin de toda lógica en la sociedad mexicana, es reconocer que efectivamente ya nos cargó el payaso, como país pero sobre todo como sociedad, porque antes –cuando se supone que los mexicanos eran muy machos- nos enseñaron que la lógica más lógica es que a la mujer se le respeta, pero nunca, nunca, nunca se le agrede.

¿¿¿Entonces???

En qué momento caímos en esta paradoja, en que momento decidimos que es correcto suspender los apoyos a los albergues donde son atendidas mujeres víctimas de violencia.

En qué mente ilógica cabe pensar que la vida de una mujer puede estar en un segundo plano de interés, qué es tan importante que merece poner en riesgo la seguridad de miles de mujeres.

Sin duda son tiempos confusos, tiempos paradójicos donde creo que lo decente es buscar el antónimo de paradoja, es decir, la organización.

Ante una clase política que ahora sin tapujos muestra lo peor de su rostro, la sociedad debe responder con organización.

Ante los desatinos de la clase política, especialista en complicar los sencillo, pero sobre todo en hacen llorar a las cebollas, la organización de la sociedad es la respuesta más lógica para esa paradoja.

Ok… Ahora sí, dicho lo anterior, basta aclarar que hasta aquí alcanzaron seis grandes y amplios reales… Señoritas, si necesita de unos tequilas junto a mi cámara, queda célebre correo: medinaarturo@gmail.com

Si la cosa es más seria, más de “me urge que me cuenten las pecas de la espalda” con una copita de barro negro de mezcal, ponga algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

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