La percepción de los políticos o lo irracional de su pensamiento

“…Recojo el hielo a la deriva de los poros congelados,
luego con buena voluntad y mucha miel haré un helado,
no le daré, no le daré al mentiroso y al cobarde
repartiré, repartiré sólo al que ama y al que arde…”
Silvio Rodríguez

Lunes… Por su santa madre, ¿quién de mis dos lectores y tres fieles seguidoras sienten que les falta por lo menos una hora de sueño…? Pues yo sí… Noche de sábado estábamos… ¿comiendo rábanos? No, departiendo como dios manda con amigos y al son de varios whisquitos (Toño muchas gracias) y escuchando anécdotas taurinas (¿puede existir algo más padre?) y los del gobierno federal nos roban una hora de diversión o sueño so pretexto del horario de verano.

Me queda claro que yo, pobre mortal. y además trabajador asalariado no ahorra mucho con esta medida y que el verdadero ahorro es a nivel nacional, pero si partimos del hecho que uno de los pocos derechos que tengo es el de quejarme y ese todavía no me lo quitan, me reservo mi derecho a maldecir y molestarme todas las veces que crea que es necesario en contra de esa hora perdida.

Ya sé que dentro de unos meses me la regresan (la hora), pero de verdad yo la quería hoy, porque es horrible que cuando casi dan las tres de la mañana y el quesito, la plática y el whisquito corre con singular alegría, ¡tómala!, ya son las cuatro y eso nos pone más cerca de las cinco y las seis y por ende hay que ir a dormir... De verdad, no es de dios.

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Fiel lectora se dice dispuesta a ver con esos ojos grandes (mmm, pese a ser de origen asiático) este México de oportunidades, de ventajas, de bonanza donde las crisis solo están en la mente de aquellos que no se quieren sentar al festín.

Pero bueno… Una de las cosas que siempre he tenido claro es que los tiempos de la clase política son diferentes a los de aquellos que tenemos que trabajar todos los días para aspirar a comer tres veces al día.

El político lo tiene claro, sabe cuándo es tiempo de pedir licencia, de suspirar y aspirar, de estar cerca del todo poderoso justo en el momento de las designaciones.

Saber que hay tiempo para no moverse, para no declarar, para decir que “en estos momentos mi prioridad es la encomienda que me dio el presidente, el gobernador, el jefe, el inmediato…”

Sabe que hay el tiempo de decir “si la gente me lo pide, si el partido me lo solicita”, “yo estoy listo”, “estamos a la espera de los tiempos”. Y después, él conoce que es momento de esperar, con ser el designado, el ungido… El bueno.

Después es el tiempo del acomodo, de armar el equipo, de pactar el apoyo, de aceptar al colaborador que no es cercano, pero es de quien cedió, quien, a cambio del voto de confianza, de alzar el brazo, pasa la lista de quien debe estar, aunque él no esté.

Y finalmente a recordar que el electorado tiene los zapatos menos corrientes y los políticos los menos finos, porque en tiempo electoral todos somos iguales, pero algunos tenemos mejores ingresos.
De esta manera cuando se es gobierno, la vida cambia, es el tiempo de la abundancia, de las vacas gordas, del sí se puede, sí lo merezco, sí quiero; es tiempo en que todo se ve bien.

Precisamente en ese momento es cuando el político pierde el piso, mientras la gente regresa a la vida normal, el político es bendecido con más de tres buenas comidas al día, con coches y presupuesto, asesores, asistentes y escoltas. Es tiempo de pensar en comprar otra casita, otro terrenito, de tener un rinconcito fuera del país para esos días en que se tiene que esperar otra convocatoria para vivir del presupuesto.

Esto sale a colación, porque la semana pasada, el presidente Quique “¿ya no estoy tan guapo?” Peña soltó como suele hacerlo, sin pensarlo, una joya verbal de esas que nos demuestra que no rebuzna simplemente porque desconoce la tonada.

En una reunión con militares el mandatario la soltó… “Quienes les digan que vivimos en un país que está en crisis… crisis es seguramente lo que pueden tener en sus mentes, porque no es lo que está pasando”

Seguramente Peña Nieto tiene razón, en su entorno familiar y el de sus amigos, colaboradores y cercanos, México no está en crisis, él no tiene que preocuparse en cada semana en llenar el tanque de la gasolina, obvio, tampoco sus colaboradores, así como diputados y senadores que reciben vales de gasolina.

Él sabe que en lo que queda de su sexenio y por el resto de su vida tiene la comida asegurada, no sabe lo que es pagar una renta, comprar la ropa o hacer despensa.

Es falta de cercanía con la realidad hace que el concepto de crisis le sea tan ajeno, tan irreal, que le parece imposible entender que exista gente que no disfrute de las bondades del país, de su crecimiento, del empleo generado, el mandatario ¿tendrá una idea de lo que el sector empresarial paga al mes en salario?

Me queda claro que no… Para Peña, México va bien. Entonces si no hay crisis, podría el jefe del Ejecutivo, decirles a los padres de los desparecidos normalistas, “no hay crisis, lo de tu hijo no es una crisis, más bien una oportunidad de crecer”-

Aclaro, yo sostengo que si los normalistas hubieran estado en su escuela seguirían vivos, estoy seguro que el gobierno federal no tuvo nada que ver pero que fueron muy torpes en el manejo de este caso, sin embargo, ¿podría el Presidente negar la existencia de una crisis social después de que no aparecen sus hijos?

Y esto solo por mencionar un caso, quisiera ver a Peña decirles a los familiares de los periodistas asesinados, de la gente que ha perdido su patrimonio, de aquellos sin oportunidades, de los migrantes, de los deportados, los que están en la pisca, los que no encuentran trabajo, los que fueron despedidos, que la crisis que viven es solo mental.

Eso es lo que más molesta a la gente (patrones en teoría, de los políticos) esa falta de ¿madres? No… Bueno sí, pero no, yo a lo que me refiero es esa falta de sensibilidad, esa nula capacidad de no conectar el cerebro con la boca, pero sobre toda esa capacidad que tienen de vivir en este México tan agraviado, tan lastimado, tan humillado, tan degradado, tan vejado, y cínicamente decirnos… “aquí no pasa nada, aquí no hay crisis”.

El Presidente, con esa declaración se convirtió en la “Andrea Legarreta” de la clase política.

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Si la cosa es más seria, más de me urge que me cuenten las pecas de la espalda, por favor, pongan algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

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Hasta la próxima.