La medicina etílica al rescate

“…Meneaste las caderas y me clavé la sierra
que se colaba entre tus palabras y mis letras…”

Leiva

Se dice, y con razón, que esta época puede poner “depre” a muchas personas, a mí en lo personal me duele infinitamente ver durante las primeras horas del día a “soldados heridos” que salen de las tradicionales posadas.

Estos héroes que responden al llamado de las posadas y que al son de cánticos, ponche y risas son sorprendidos por la luz del nuevo día en una banca, en la entrada al Metro o de plano en alguna banqueta; son las primeras víctimas de estas fechas.

Es por ello o mejor dicho es “por ellos” que hoy se revelará el secreto más secreto de todos los secretos, una medicina que se basa en los beneficios de las bebidas etílicas y los consejos que deberían ser básicos, pero desgraciadamente las nuevas generaciones desconocen.

Son estos primeros días del maratón Guadalupe-Reyes donde los más rudos caen pero sobre todo donde se marca la diferencia entre ser un hombre, vamos, un lobo solitario, cazador de la estepa y un payaso que en las primeras copas cae y pierde todo, la quincena, el aguinaldo y hasta la pareja. No hay nada más feo que empezar el año, sin dinero y sin amor.

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Fiel lectora se declara en modo “maratón” de aquí hasta que se sirva la rosca de reyes; ¿alguien puede molestarse de esta festiva forma de celebrar?

Pero vamos por partes, lo primero que se debe entender es que si bien en estas fechas todo es amor y abrazos, si de beber se trata se debe ser un poco exclusivo, en mi caso nunca, pero nunca, nunca, nunca, hago bohemia con personas mala copa, es decir, si lloran, son peleoneros o solo hablan de trabajo, se ganan el cortón.

Porque beber es un acto que busca unir a los amigos y crear nuevas amistades, es la forma en que las personas se encuentran pero sobre todo se reconocen, es el pretexto (como si hiciera falta) de crear sonrisas, de contar anécdotas de descubrir momentos que de tanto escuchar se hacen propios.

Así que, llorar, pelear u obsesionarse con alguien o algo no es lo mejor para las noches de posadas.

Otro consejo es entender al cuerpo humanos; dirían los clásicos “cuando se bebe hay que darle cuerpo al vomito” es decir, se debe comer, lo ideal es alzar el codo acompañado de sopes, quesadillas, un corte de carne, papas a la francés o ya de perdis abundante botana.

Ese sencillo acto hace que aguantemos más, pero sobre todo en mejor estado, o sea evitamos caer en la frecuencia de “yo los quiero mucho” pero sobre todo en el exceso de “eres el hermano (a) que nunca he tenido”.

Otra ventaja que celebrar, beber y comer, garantiza que cuando la “mona” (sueño reparador bajo los efectos del alcohol) llega, no terminará por culpa del hambre ya que “barriga llena, corazón contento”.

Ahora bien, se dice que información es poder, antes de llegar a la posada es necesario saber qué se va a servir para preparar la respuesta adecuada, si sabemos que habrá vino tinto en exceso, lo idea es tener en casa un plato listo para comer lentejas, sencillas sin condimento ni tocino a lo mucho con trocitos de papa.

Las lentejas son ideales para evitar los estragos del vino tinto (dolor de cabeza y esa sensación de miedo cuando se tiene que hace pipi), ya que absorben los químicos que provocan estos síntomas, los bebedores de abolengo saben que cuando de tinto se trata no hay mejor aliado al término de la faena que un plato de lentejas.

Cuando la “cruda” realidad llega, si la culpa es del tequila, vodka o mezcla, por más loco que parezca lo ideal es un pay de limón con licuado de plátano, extremadamente fríos, la resaca muchas veces es la respuesta del cuerpo a la falta de azúcar.

Pero si la resaca es por brandy o ron, productos elaborados a base de uva o caña, la cosa cambia, en estos casos es necesario beber agua, consumir algún caldo –obvio, ideal el de camarón en esta época-, una buena pancita e incluso si se quiere mantener el estilo de vida saludable un pozole puede pasar.

No pongo que hacer en caso de “cruda” por whisky o coñac porque de verdad estas bebidas son para el disfrute y no para el abuso, son ideales para la plática con un puro y nunca deben ser motivo de abuso.

Otras que por salud no son ideales para “empinar el codo” son los digestivos, no hay nada más feo que una cruda por anís, amaretto o xtabentún, porque estas bebidas son ideales solo para ese lapso entre que se termina el plato fuerte y llega el café con postre (Mmm, flan) para que el paladar pueda cambiar de lo salado a la dulce sin mayor trauma.

Por supuesto, en esta fecha las infusiones son ideales para después de una bohemia, si para dormir bien se trata después de algunas copas es ideal un té de anís con azalea, lo cual sienta el estómago, relaja el sistema nervioso y hasta el muscular.

Si en estas fechas es necesario llegar al hogar sin aliento alcohólico por aquello que la pareja se ponga “brava” por celebrar sin ella o sin él, lo ideal es el consumo de vodka con un toque de menta.

De esa manera no se nota el alcohol y todo el tiempo se tiene un excelente aliento, lo cual es ideal, si la fortuna nos coloca una conquista de una noche en nuestro camino.

Desde luego, hay cosas básicas; si se llega a la posada con la presión arterial alta pues un whiskito, si está baja un coñac, si la “pancita duele” por tragón nada mejor que un anís en copa a la par de un vasito de Tehuacán con hielo y dejar que “el sapito” salga.

Pero si el dolor es por infección, la literatura médica etílica recomienda una piedra, es decir, anís con tequila y un toque Fernet.

Dicho lo anterior solo basta aclarar que hasta aquí alcanzaron 4 reales… Para mandar fotos o pedir que vaya hasta donde te encuentres para tomarte una imagen erótica queda célebre correo: medinaarturo@gmail.com

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Hasta la próxima, que todo parece indicar, será el viernes.