La cuesta de enero empezó en diciembre

“…Cuando mermó su riqueza, era su monomanía
pensar que pensar debía, en asentar la cabeza y asentola…
de una manera española, que fue a casarse con una
doncella de gran fortuna…”

Serrat

Mal rayo me parta… Ya es lunes otra vez y para colmo ya estamos instalados en el mes de diciembre donde al parecer todo se relega a un segundo plano para dar paso a un excesivo consumo de ponche, turrones y bacalao, que dios guarde el momento.

Pero lo cierto es que al parecer la temida cuesta de enero se nos adelantó y empezó en pleno diciembre, antes de los abrazos y los buenos deseos; y si de buenos deseos se trata los míos irremediablemente empiezan con la pregunta clásica ¿en tu cama o en la mía? Y terminan con el cuerpo desnudo, sudoroso y con dolores en zonas que no conocía.

Pero para poder llegar al “yo te quiero mucho” y besos con tequila después de la cena de la empresa, hay que ver que el dólar anda por los cielos y con ello el costo de los regalos se incrementan.

Ya saben, mucha espiritualidad en estos días, sin embargo, no hay nada más espiritual que sumarnos a ese frenesí de consumismo que marca estos días.

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Ante la crisis que ya se vive en todo el país, fiel lectora no logró juntar los recursos necesarios para una foto decente, porque lo que nos tendremos que conformar con esa silueta en negro, ya que la luz subió de precio.

Sin embargo, antes de que le entremos a la sidra (asturiana, por favor) debemos ver que el país se encuentra en una etapa por demás complicada; el cambio en la dirección del Banco de México, nos obliga entender muchas cosas.

La más importante es que la salida de Agustín Carstens deja un espacio muy grande de llenar… ¿? Bueno lo que quiero decir, es que llenar su espacio será difícil… ¿? O sea, que su ausencia significa la pérdida de un peso difícil de llenar o sea, no es broma, ¿quién se siente con los tamaños para ocupar ese espacio tan, pero tan grande?… Jajaja, creo que todas estas definiciones salieron mal.

Mucho se ha dicho que la salida de Carstens fue por diferencias con el gobierno de Enrique Peña, pero seamos sinceros, desde que inició el sexenio siempre hubo una diferencia en cuanto al pronóstico de crecimiento y no pasaba nada.

Vamos, que no es necesario ser un gran economista para darnos cuenta que los chicos rudos de Hacienda nunca pudieron atinarle al crecimiento del país.

Lo cierto es que nuevamente el gobierno federal encontró en este tema una excusa perfecta para justificar el hecho de que el dólar está por los cielos y que también las malas noticias cuentan y mucho.

Lo cierto es que el aumento a los mínimos de siete pesos, no alcanza para que una familia viva dignamente, es más no alcanza ni para unas cervezas, mucho menos para comprar las caricias de una dama de esas de tacón dorado, falda corta y escote pronunciado.

Entonces, uno se pregunta de qué sirve un salario mínimo que no alcanza para todas esas cosas básicas de un ser humano: es decir, echar el trago y la pasión.

Pero junto con ello, lo cierto es que el dinero vía crédito (tarjetas bancarias) es más caro, pese a que en los anuncios nos dicen, no hay bronca, puedes empezar a pagar hasta marzo de 2017 o sea cuando Trump ya sea presidente y no tengamos el bálsamo protector de los partidos de la NFL los fines de semana.

La situación, a mi entender, es más negra que un eclipse de luna en la más negra de todas las áfricas, ahí, justo ahí, donde vive el último de los dodos.

Por lo que se puede decir que la tan temida crisis de enero empezó en diciembre y amenaza con extenderse más allá del primer semestre del año.

Esto pese a que en el Estado de México, el inició de las elecciones (con el peladito del gabinete) Luis Miranda, es promesa de despensas, tortas, refrescos y leche de Linconsa.

Si tuviera que pronosticar qué sectores de la economía podrán sobrevivir, creo que el de la publicidad si las oficinas están en tierras mexiquenses, porque las campañas ofrecen ingresos a estas empresas, obvio, en el sector servicios (ojalá fueran los servicios de una señorita de andar jacarandoso).

La clase política pues tampoco tiene de que preocuparse, en el presupuesto ya tiene reservados los millones que necesitan para seguir comiendo (y bien) más de tres veces al día.

Uno se pregunta, esos políticos cuando se van a poner la del “puebla” y van a salpicar de su bonanza, porque los que andamos en Metro, cada 15 días nos tenemos que tronar los dedos para llegar al siguiente día de pago.

Lo cierto es que el ánimo de las fiestas de fin de año no alcanza para superar el temor que hay por el futuro inmediato, por tener que comer para el día de mañana.

Incluso, y esto es muy grave, hay muchas personas que se preguntan cómo le van a hacer para poder participar en la más sagrado de todos los eventos: el maratón “Guadalupe-Reyes” ya que la patria esta pobre y al parecer no hay dinero que alcance para la obligada botella y para el hotel post-cena de fin de año.

Pero en fin… Diciembre llega con malas noticias, como un augurio de que el 2017 será nuevamente un año marrullero, difícil.

No teniendo nada más que decir… Voy por una cerveza, pero antes les recuerdo para declaraciones coquetas o confesiones candentes queda el correo: medinaarturo@gmail.com

Pero si la urgencia es mayor y es menester el análisis en ropa interior o mejor aún en cueros, pongan algo en el blog: https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

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Hasta la próxima.