Enojón el muchacho

“…Y no hables más muchacha,
corazón de tiza.
Cuando todos duerman,
te robaré un color…”

Ismael Serrano

Ok… Seamos sinceros, el Eterno sabe que nunca nos hemos mentido, además, esto yo lo sé, también cada una de las fieles lectoras e incluso uno que otro hombre que para matar el tiempo gusta de leer este espacio.

Partiendo de esa base, quien me conoce sabe que soy medio enojón, que hay cosas que no soporto, no tolero y pueden hacer que tenga un arranque de ira y termine pateando un coche, golpeando un cajero automático o ya de perdis arrojando de un quinto piso un televisor. Vamos, cosas de “Buenos Muchachos”; ¿vieron la película?, se las recomiendo.

Sin embargo, de un tiempo a la fecha, Lorena, quien para fines prácticos se le conoce en los bajos mundos periodísticos como “La Osita”, asegura que ando de un “genio” que dios guarde la hora.

Pero, ¿cómo dios va a guardar la hora si soy ateo?... Vamos, para que me entiendan, no creyente, hereje o como dicen las damas de la vela perpetua y las rodillas sangrantes (Gracias Madrid) una personita especial que seguramente arderá en el infierno.

Obvio, yo me defiendo con una serie de consideraciones filosóficas, antropológicas y sociales que pueden limitarse a “la mala leche me mantiene sano” porque con los años resulta que ahora soy intolerante a la lactosa y por ende “me recargo en la pared”, ya no puedo disfrutar de un buen licuado de plátano (sin albur), no me hagan enojar.

Soy un convencido que si la sociedad en un acto de “iluminación masiva” me nombrara líder supremo y mis gustos fueran verdades absolutas, la vida sería más sencilla, más armoniosa pero sobre todo con mejor gusto.

Claro, la Osita dice que cuando digo eso me escucho petulante y presumido, pero creo que como dice Serrat “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio” y esa declaración deja con sensación de “gane” a los dos.

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Cosas que me encantan: las fieles lectoras que gustan de los lentes oscuros y las guitarras eléctricas.

Pero les decía que si yo fuera el líder supremo de todos, mi primera acción sería publicar o dar a conocer  –como ahora lo hago de manera muy escueta- una lista de las cosas que me molestan para que todos las eviten.

Entonces empezamos por el principio, “En el origen de los tiempos dios creo…”, bueno, no tan al principio, creo que entre las cosas que me molestan se encuentra el presidente de todos los mexicanos, este chico, ¿cómo se apellida?... López.

La verdad todavía no tengo claro si es un mamarracho, un inconsciente, un improvisado o si tiene alguna enfermedad de tipo mental, lo cierto es que parece mala persona.

Me choca su visión que se limita a: la gente preparada es corrupta y la gente ignorante es honesta, es decir, un buen gobierno es 99% honestidad, 1% capacidad y la duda es ¿su hijo, ese que estudia una maestría en España, es corrupto?

Pero sobre todo, cómo le puede explicar esta sencilla formula a tanto especialista que ganó su lugar en la función pública a través de un examen de oposición para demostrar que, además de su honradez, tiene la capacidad de cumplir en tiempo y forma con su trabajo.

Porque no hay mayor corrupción que aceptar un trabajo para el cual no se está preparado, por más honrado que uno pueda ser. Y López ¿está preparado o es honrado?

Pero seamos aún más sinceros, en mi papel de humilde artesano de las letras poco puedo hacer contra este tema, así que mejor lo pasamos rapidito.

Hay dos cosas muy parecidas que me caen como patada en la espinilla, unos son los fans de dios, la máxima autoridad disco en el cielo, quien con una voz satánica te grita “ya aceptaste a dios como tu salvador personal” y los seguidores de AMLO quien ante cualquier problema en el que se mete su líder salen con “dale tiempo, las transformaciones no son fáciles” o peor aún te preguntas “¿dónde estabas cuando gobernaba el prian?”

¿Qué más me hace enojar?, obvio, la comida salada, pero nada más la comida, cuando de piel se trata, lo mejor es una mujer con ese saborcito que solo el mar le puede impregnar; también me molestan los ejotes con huevo (eso me deprime) y los chicharos con mantequilla.

En materia músical o auditiva, lo corriente me incomoda, es decir, el reguetón, los discursos de Mario Delgado, creo que cobra como diputado, de la señorita Citlali (alias Polevnsky) y la forma en que leen casi todos los nuevos legisladores de la 4T cuando suben a la tribuna.

Obvio, las narraciones de los partidos de futbol (de ambas cadenas), las respuestas de López en las mañaneras y cuando abren la boca los maestros de la Coordinadora.

Me indigna que en las redacciones pidan “una nota” del twitter de algún funcionario, que el periodismo dejara de ser divertido y que en México cada día haya más gente con cara de enfado o ya de perdis de preocupación.

Me encabrona y lo que le sigue, ya no poder salir de noche a recorrer las calles de la ciudad, no por falta de dinero o de ganas, sino por la inseguridad, por el temor a encontrar en una esquina a un asaltante, una pistola o una navaja.

Extraño andar por las calles de noche, estirar las piernas, ver  una falda corta y un escote amplio, buscar una caricia nocturna o un cigarro compartido.

Pero también y en contradicción, me considero un antisocial, por lo que ir a conciertos masivos gratuitos no es lo mío, salvo que exista un hotel de más de cuatro estrellas con vista a la plaza o tenga boletos para las zonas VIP, también me choca ir al supermercado los fines de semana, hay mucha gente.

Bajo los concepto de la 4T, esto me acerca mucho a la “pigmentocracia” –ah, pinche palabrita y más la jocosa definición, de verdad búsquela- porque lo mío no es convivir con las masas, sean del color que sean, eso me hace más plural.

Me gusta lo exclusivo, lo preferente, las áreas reservadas para selecto grupo de personas y ni hablar, eso sí es de genes, yo soy de los que aun suspiran cuando se habla de la monarquía mexicana.

En mi familia no celebramos la revolución, porque nos afectó, pero en fin, entiendo que en la democracia todos somos iguales, sin embargo, hay de camas a camas y no es lo mismo una hamaca que una “Janjapp Ruijssenarrs’ Magnetic Floating Bed”.

¿Qué más me molesta?… La televisión abierta, los programas para las “señoras” donde salen chicas muy buenas con poca ropa, a ver que no se mal entienda, estoy a favor de las chicas con poca ropa, pero creo que esos programas son una falta de respeto para la inteligencia femenina.

Me molesta que la gente que admiro en lo profesional o artístico, se retira, muera; me choca, entender que mi espacio y mi tiempo se termina, pero sobre todo que no me apetece el mundo de las nuevas generaciones.

Entonces concretando, creo que la vida sería mejor, sin la existencia de políticos, con un respeto al espacio de cada persona, pero sobre todo sin dar mucha importancia a cosas como el color de la piel, los gustos sexuales o las preferencias religiosas.

Pero lo que verdaderamente me indigna es que los políticos tomen decisiones que nos van afectar y que lo hagan sin el mayor respeto a nuestros intereses, forma de vida o gustos.

Ok… Dicho lo anterior, basta aclarar que hasta aquí alcanzaron 10 grandes y amplios reales.

Señoritas, si necesitan de unos tequilas para estar frente al lente de mi cámara, pueden comunicarse a célebre correo: medinaarturo@gmail.com

Si la cosa es más seria, más de “me urge que me cuenten las pecas de la espalda” con una copita de barro negro de mezcal, pongan algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

Como todo columnista serio y de primer mundo (sí, ajá) estamos en http://www.facebook.com/kolia25

También nos pueden mandar insultos y peladeces a @25kolia

Hasta la próxima. Ojalá.