El discreto encanto de los fetiches

“…Mi corazón
es un depósito de sueños trashumantes,
es una lluvia de meteoros,
es un sol que se revienta en el oleaje
multiplicando su coraje 
y su dolor…”
Grupo Dos Mujeres
 

Ya se dieron cuenta, es viernes y por ende inicia el fin de semana y ahora sí puedo decir: “Ufff, por poco y no llego”.

Muchos tenían la duda ¿Qué pasó con celebre columnista? O sea, yo.

Las apuestas estaban tres a uno: es que ahora sí lo “toparon” los chicos rudos de Gobernación o del Cisen, que, como dice Silvio Rodríguez, “no es lo mismo pero es igual”.

Pero no, lo que “topó” fue una bacteria que me puso en serios predicamentos, pero bajo el dicho de que “yerba mala nunca muere” aquí estoy nuevamente dándole a la tecla.

Pues bien, “penetremos” (Mmm, qué rico) a los temas que nos acongojan.

Pero antes debo decir “gracias” a www.loseditores.com.mx por la solidaridad, cariño y preocupación.

Dicho lo anterior y para evitar ponernos cursis diremos que hace algunas “calles” hablamos sobre los fetichismos más raros y de verdad es que mucha gente puso cara de “Oscar te vas a condenar, ahora si te vas derechito al infierno”.

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Fiel y flaquita lectora nos recuerda que cuando más fea se ve la tecnología hay motivos para aprender a usar el teléfono inteligente y disfrutar de esas cosas que solo lo nuevo permite…Bien por ella.

Creo que abordamos los fetichismos más fuertes, esos que de verdad dan miedo, pero vamos, ni que fuera para tanto, ya una vez en ese andar uno nada más cierra los ojos y va por más, bueno eso me dicen, por lo que ahora la idea es iniciar por el principio.

Entonces podemos decir… “En los orígenes dios creo el cielo y la tierra”…. Mmm, no tan a los orígenes.

No, ya en serio, el término fetichismo proviene del portugués “feitico” que quiere decir artificial y hace referencia a una práctica religiosa que consiste en adorar o desear un objeto oculto o prohibido, es decir, un fetiche.

Sin embargo, esta “bendita” palabra se encuentra muy asociada a la sexualidad, donde fetichismo se utiliza para calificar a aquellas personas que aumentan su deseo sexual o su excitación cuando se encuentran frente a un objeto, zona del cuerpo o situación particular.

Es decir, el fetichismo es ese rico proceso en el que “él” y “ella” descubren todas esas cositas que no siempre están, pero cuando aparecen nos hacen cerrar los ojos, apretar el puño y decir entre dientes “mmm, qué rico”, “yo quiero”, “yo merezco” pero sobre todo  “eso me gusta, eso me das”.

Para que no se hagan bolas, el fetiche es ponerle “sal y pimienta” a las relaciones sexuales.

Cuando la pareja entra en la rutina de “hoy toca” es decir, tres minutos de besos, nos quitamos las ropa, dos minutos de sexo oral, cuatro más de penetración y llegamos al orgasmo y después a ver el noticiero de las 10, es justo el momento de acudir a los fetiches, porque no hay nada más triste para dos amantes que caen en la rutina.

Lo verdaderamente rico de los fetiches es que no tienen reglas, cualquier cosa, hasta lo más impensable, puede ser motivo de excitación.

Un fuete que toca esa parte voluptuosa del cuerpo, un poco de cera caliente, una mordida, un hielo, un poco de chocolate en la parte más íntima o una cuerda y una corbata para vendar los ojos, pueden ser ricos fetiches.

Mejor aún, ponerse caliente (sinónimo de excitarse) por chupar un dedo, una mirada, una copa, el uso de maquillaje, unas medias, el leguaje fuerte, la ropa interior o la falta de ella, cualquier cosa puede ser un fetiche.

Algunos ejemplos de fetiches bastante comunes son: La ropa de cuero, los fuetes, el látex, el encaje, la ropa interior, distintas zonas del cuerpo, como los senos, el trasero, la boca, los pies, las pantorrillas, la espalda, la parte interior de los muslos o el dedo chiquito del pie izquierdo.

En esto del sexo, lo curioso es que ante el más loco de los fetiches, nunca falta otro que dice, “sí me gusta” “sí quiero” “sí le entro”, por lo que no es raro que alguien, hombre o mujer, se ponga al mil con una cicatrices, defectos físico, hendiduras, tipo de pelo, la forma de hablar o con momentos vitales, como el embarazo o la vejez.

A dios gracias para todos y para todo hay en este supermercado del señor.

Los fetichismos menos agresivos o violentos y por lo mismo más accesibles son: La eritrofilia que consiste en excitarse con las personas que se ruborizan, siempre he pensado que no hay nada más bello que una persona que se sonroja y baja la mirada ante una caricia.

También está la hibristofilia: que es ponerse caliente con personas que han cometido algún crimen, ¿podría ser el caso de cierta diputada de Sinaloa? Ahora lo entiendo todo.

Otro fetichismo es la siderodromofilia que es ponerse cachondo con locomotoras, trenes o el Metro… No pues yo sé de muchos que disfrutan de este concepto, en la llamada “cajita feliz”.

Para los que aman el beso y el arrumaco cuando llueve y hay truenos en el cielo, pues ellos son amantes de la brontofilia.

Como podemos ver gustos vemos perversiones no sabemos y mejor así…

Para este fin de semana la tarea es ponerle “sal y pimienta” al sexo, jugar, mostrarse atrevido (a) hacer esa cosa que siempre hemos querido y que nos da pena, jugar a ser creadores y no solo criaturas.

Para decir adiós

Ok… No teniendo nada más que decir… Solo basta recordar que para declaraciones coquetas o confesiones candentes queda el correo: medinaarturo@gmail.com

Pero si la urgencia es mayor y es menester el análisis en ropa interior o mejor aún en cueros, pongan algo en el blog: https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

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También nos pueden mandar insultos y peladeces a @kolia25 en twitter.

Hasta la próxima…

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