Del mundo cotidiano a la pasión por las lavanderías

“…Si los pesados mi amor llevan todo ese montón
de equipaje en la mano, Oh mi amor, yo quiero estar liviano
Cuando el mundo tira para abajo, yo no quiero estar atado a nada
Imaginen a los dinosaurios en la cama…”

Charly García

Existen momentos en la vida de todo hombre en que uno se cansa de enfrentar el absurdo caos cotidiano, ante ello, lo único decente, verdaderamente decente que nos queda por hacer es encontrar una cantina; en su interior, ubicar el lugar más obscuro y una vez ahí pedir un tequila blanco, fumar un cigarro y dejar que la vida simplemente pase.

Pues bien, me declaro cansado, aburrido, pero sobre todo, hastiado de criticar al presidente Andrés Manuel “otros datos” Obrador, en mucho porque su forma maquiavélica y torpe de actuar va en contra de todos mis conceptos.

Me imagino cuando crío (yo), después de reprobar una materia le dijera a mi papá “sabes, no confío en el maestro, yo tengo otros dato, además es medio fifí”. Obvio, no terminaría la frase cuando ya tendría “el traga maíz” pa’l cielo.

Cuando uno tiene la oportunidad de ganarse el pan con el sudor… ¿Del aquellito? No, del análisis de información, el chiste del negocio es juntar toda la información posible para poder decir “creo que va a suceder esto”.

En estos momentos después de ver advertencias de calificadoras, la baja en los principales indicadores económicos, pero sobre todo, el desprecio del mandatario a los “datos duros” me queda claro que en el mediano plazo tendremos una crisis de proporciones épicas.

Cuando esto suceda el Presidente López le echará la culpa a la mafia del poder, a los malditos yanquis, a las estructuras perversas del neoliberalismo o a la mala leche de los reaccionarios, pero nunca, bajo ningún concepto, será su culpa, ya que alegando su supuesta superioridad moral, la culpa tendrá que ser necesariamente de otros.

Entonces, retomando las sabias palabras de mi abuela Soledad (la más ruda de la familia) no hay peor ciego que el que no quiere ver y ante ello no hay peor lucha que “Lucha Reyes, Lucha Moreno y Lucha Villa”, por lo que, insisto, al país “ya se lo cargó el payaso” y solo queda esperar que termine el sexenio, que tengamos la crisis y las nuevas generaciones, esas que votaron por López sepan lo que significa “apretarse el cinturón” para salir adelante.

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No sé ustedes, pero la ciudad con estas lluvias tiene un olor a tierra mojada y mujer húmeda, pero una humedad nostálgica que está de tequila con tabaco.

Sin embargo, no todo es malo, el pasado fin de semana, tuve la oportunidad de regresar a una lavandería, ciertamente ya no son lo que eran antes, ahora el asunto es comprar una tarjeta y depositarle dinero.

Con la tarjeta se accede a las maquinas, cuando uno decide cómo lavar (ciclo rápido, completo, agua caliente, ropa delicada, extremadamente sucia o de color) automáticamente se cobra el servicio y entonces a la espera de que termine el ciclo para hacer lo mismo pero ahora frente a la secadora.

En mi época, ir a la lavandería era más divertido uno llegaba, colocaba toda la ropa en la lavadora, le ponía hasta el tope el reloj y a esperar y justo ahí era lo perversamente interesante.

En mis años de novel reportero, descansaba los lunes y martes, es decir, en esos días me tocaba lavar ropa.

Y no sé si sepan, pero justo esos días en las mañanas, va cada mujer más loca que benditas sean todas ellas.

En la lavandería más cercana, se daba cita la madura que fumaba un “recuerdo” con unos tragos de tequila mientras la secadora terminaba o la joven que se recargaba en el ciclo de centrifugado y simplemente emite una sonrisa adornada de sus mejillas sonrojadas.

De esa época recuerdo a una señorita de falda corta y piernas largas (mi combinación favorita) que sin más dijo, “no quiero nada de ropa sucia”, así que discretamente –sí, ajá- sus calzoncitos bajaron por sus piernas y entraron a la lavadora, y yo… Pues qué le puedo decir, en primera fila, disfrutando de un momento erótico, húmedo, pero sobre todo, limpio.

Por supuesto ir a lavar la ropa los lunes a media mañana era la oportunidad ideal para un café con un toque etílico, un beso con sabor a tabaco y quizás, solo quizás, una visita fortuita a una de las casas o depas de la zona (en la San Rafael) para una clase privada de doblado y guardado y por supuesto, no de ropa.

Lo cierto es que ya estoy viejo, las más reciente visita a la lavandería no tuvo nada de emociones fuertes y sí mucho de aprender a usar las nuevas lavadoras.

Pero sobre todo fue observar como “ellas y ellos”, prefieren ver su celular o la pantalla, antes de observarse y dejar que la mente simplemente corra. Cosas de la vida moderna.

Ok… Dicho lo anterior, basta aclarar que hasta aquí alcanzaron 10 grandes y amplios reales.

Señoritas, si necesitan de unos tequilas para estar frente al lente de mi cámara, pueden comunicarse a célebre correo: medinaarturo@gmail.com

Si la cosa es más seria, más de “me urge que me cuenten las pecas de la espalda” con una copita de barro negro de mezcal, pongan algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

Como todo columnista serio y de primer mundo (sí, ajá) estamos en http://www.facebook.com/kolia25

También nos pueden mandar insultos y peladeces a @25kolia

Hasta la próxima

Ojalá.