El regreso de la CNTE, ¿educar o capitular?

Una vez más, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación(CNTE) toma las calles en busca de prebendas políticas, al más puro estilo de: ¡al diablo las instituciones! Sus líderes convocaron a un paro indefinido de labores, dejando en la orfandad educativa a millones de alumnos en Oaxaca, Michoacán, Chiapas y Guerrero.

Al grito de “¡El paro es culpa del Estado!”, los militantes de la sección 22 exigieron al presidente Enrique Peña Nieto y al secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, “darse la oportunidad” y “sentarse a dialogar” con los maestros, claro, previo enfrentamiento con granaderos y afectando a miles de personas en la Ciudad de México y en sus estados de origen.

Como hace cinco años, recurren a la extorsión política en busca de cancelar la Reforma Educativa, que puso fin a las viejas y nocivas prácticas, como el corporativismo, el clientelismo, la corrupción, la meritocracia y la de heredar plazas que imperaban en el magisterio y se reflejaban en los programas académicos.

No buscan ni quieren el diálogo, no hay propuestas en sus viejos y prejuiciados discursos, que alertan de los peligros del imperialismo y de la lucha de clases. Los maestros militantes de la CNTE tienen dificultades para exponer su problema o quizá no los dejan sus patrocinadores.

Para muestra lo declarado por Wilbert Santiago, secretario de prensa de la sección 22 de la CNTE-Oaxaca, quien justificó la movilización como un acto de presión para que les liberen dos cuentas bancarias, donde se depositan las cuotas y préstamos sindicales, con alrededor de 136 millones de pesos.

Un gran negocio; recordemos que en 2016, la Procuraduría General de la República detuvo al dirigente de la sección 22 Rubén Núñez por el delito de lavado de dinero, que le habría dejado ganancias por más de 132 millones de pesos sólo entre 2012 y 2015, el período en que fue secretario general de la sección.

No hay que perder de vista que México tiene uno de los cinco sistemas educativos más grandes del mundo: 34 millones de alumnos, 2 millones de maestros, y más de 260 mil planteles educativos.

Sin embargo, nuestra nación se encuentra en el último lugar de 36 países, tanto en nivel de educación y competencias como de seguridad personal, de acuerdo con el informe “¿Cómo va la vida?”, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

De acuerdo con el estudio “Panorama de la Educación 2017” de la OCDE, en 2016, el 53% de los adultos jóvenes (de 25 a 34 años) en el país sólo contaba con educación por abajo de la media superior, cifra que aumenta al 63% en el caso de personas entre 25 y 64 años.

“Una buena educación, dice el documento, provee conocimiento y herramientas necesarias para participar efectivamente en la sociedad y en la economía, ya que son requisitos importantes para conseguir un empleo, y tener ingresos”, pero -siempre hay un, pero-, sólo el 39% de los hombres y 36% de las mujeres, terminó la preparatoria, el mínimo requisito para competir en el mercado laboral mexicano.

De niveles académicos ni hablar, las calificaciones están por los suelos, pese al esfuerzo de verdaderos profesores comprometidos con la educación, que merecen todo nuestro respeto y reconocimiento en donde se encuentren a lo largo y ancho del país, en las ciudades, en la sierra, en escuelas públicas o privadas.

Sin duda, la reforma aprobada en diciembre de 2012 es perfectible, ¿por qué no revisar sobre la práctica si funciona o no? Secuestrar la educación en Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero, sólo confirma que a la CNTE se le acabó el modelo clientelar de la educación a través de los sindicatos y con ello miles de millones de pesos.

En política no hay coincidencias; que la disidencia magisterial cambie las aulas por la calle, bajo amenaza de que los profesores que falten injustificadamente a clases más de tres días en un periodo de un mes, serán separados del cargo, en la etapa de fin de cursos y a unos días de las próximas elecciones (1 de julio), no es casualidad.

México no puede darse el lujo de retroceder. ¡No al intercambio de niños por votos!

VERICUENTOS

Quintana Roo-corrupción

La perla negra se la lleva el Congreso de Quintana Roo. La candidata al Senado de la República por la coalición “Juntos Haremos Historia”, Marybel Villegas Canché, denunció que los legisladores del estado gastan sin rendir cuentas más de 100 millones de pesos. El presidente de la Gran Comisión, Eduardo Lorenzo Martínez Arcila, “esfuma” los recursos a través de empresas fantasmas, como Roberto Borge. Quintana Roo está ubicada como una de las cinco entidades con peor índice de impunidad en México. ¡Órale!

@guillegomora