PAN: ¿renovación o rebelión?

Vientos de cambio soplan en el Partido Acción Nacional (PAN) y levantan la polvareda entre los grupos que se disputan el control.

Pragmáticos contra doctrinarios, impulsan a sus candidatos entre los que se encuentran: el diputado Marko Cortés Mendoza, el ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, así como los senadores Juan Carlos Romero Hicks y Roberto Gil Zuarth.

Los flemáticos blanquiazules se olvidaron de las formas y, como en la década de los ochenta, viven una crisis interna que confronta a los descendientes de los fundadores con los “neopanistas” y con los externos de reciente filiación que sólo buscan obtener posiciones.

Pragmáticos contra doctrinarios; a dos de tres caídas, será la pelea que veamos de aquí a dos meses para conocer hacia dónde va el PAN.

Antes deberán de resolver dos dilemas: La redefinición programática de sus principios y perfeccionar sus métodos de elección, pues hasta hoy el “privilegio” de la membrecía determina la renovación de la dirigencia en una elección cerrada.

Costumbre que más de un panista califica de feudal y exige se erradique para dar paso a la democracia interna con transparencia, pues como advierte el senador Héctor Larios, el partido está obligado a renovarse a fondo, con “pleno respeto al debate entre la militancia”, a fin de dar un golpe de timón que permita recuperar la capacidad de servicio a la sociedad y garantice la sobrevivencia de una institución con 78 años de existencia.

El sonorense es una de las voces críticas del actual presidente, Damián Zepeda,y de sus métodos para elegir a su relevo. Larios afirma: “La actual dirigencia nacional del PAN canceló el debate y les faltó el respeto a las reglas internas y cuando éstas se violentan, tarde que temprano terminas en un autoritarismo” ¡Zas!

Larios encabeza un “frente anticontinuidad” y sus baterías están enfiladas contra el coordinador de los diputados azules, Marko Cortés, que con firmeza dice: “no niego a mis amigos (Ricardo Anaya y Damián Zepeda) y busco ser presidente del PAN”

Cortés se autodefine como un panista “hecho en casa”, militante desde los 11 años y capaz de generar puentes, con capacidad para conversar con gobernadores y alcaldes, así como saber acordar con legisladores y dialogar en la toma de decisiones para lograr “el cómo sí”.

Cuenta el michoacano que el primer mitin al que asistió, estuvo encabezado por Manuel Clouthier, de quien recuerda una frase que convirtió en su máxima: “solo está derrotado aquel que se ha dejado derrotar”.

Sin duda, los blanquiazules se debaten entre la tradición, la renovación y la rebelión. El sábado pasado, en su cuenta de twitter, Roberto Gil Zuarth escribió: “cuando una organización que acaba de retroceder 20 años concluye en sus órganos internos que los mejores tiempos están por venir, todo indica que nadie ha entendido nada ¿Otra ruta es posible? Yo creo que sí.”

Zuarth, alerta: “No hubo altura de miras para tratar una estrategia de reconstrucción del PAN, que tenga que ver con elementos que afectan nuestra institucionalidad…Si no resolvemos causas estructurales, no cambiará nada en el partido”.

Panistas de cepa, como Carlos Medina Plascencia, afirman que es el momento de apostar por un partido exitoso, con futuro, conservando unidad, identidad y congruencia con su pasado. Una gran oportunidad para asumir los riesgos de ejecutar decisiones trascendentes.

El ex gobernador de Guanajuato, advierte que lo más importante es el proyecto y luego la persona, por lo que propone una “dirigencia de transición” por tres años, encargada de reestructurar al partido y acabar con los grupos e intereses mezquinos.

Pone como ejemplo de unidad, lo sucedido en su estado en las pasadas elecciones donde el panismo estatal trabajó y triunfó. De modo que, una “Guanajuatización”, dice Medina, no le vendría mal al panismo nacional.

Como se aprecia, esto apenas comienza y del 21 de agosto al 21 de octubre, atestiguaremos, una vez más, la pelea entre las tribus panistas por el control del partido. Ya veremos hasta dónde está dividido o unido el PAN y si los intereses de grupo se imponen a su origen humanista.

VERICUENTOS

El músculo de Bejarano

El líder del Movimiento Nacional por la Esperanza, René Bejarano, regresó con todo al escenario político, encabeza una asociación civil con 600 mil afiliados en todo el país y presencia en mil 800 municipios; dice que no busca cargos en el gobierno de AMLO, sin embargo, pide apoyos para éste. El profesor disfruta las mieles de la victoria de su ex jefe y amigo, categórico afirma: “Ya ganamos”.  ¡Órale!

Policías en la mira

Causa en Común, que dirige María Elena Morera, alerta sobre el asesinato de policías en México, van 224 en este 2018. ¿Alguien que atienda?
@guillegomora

*Foto: PAN*