¿Insultar o debatir?

A 39 días de las elecciones, los ciudadanos seguimos en ayunas en materia de propuestas y argumentos sólidos para ejercer un voto razonado en lo que toca a la sucesión presidencial.

Los candidatos continúan en sus guerras de lodo; muestra de ello, fue el segundo debate realizado en Tijuana, Baja California, donde se privilegió la descalificación, a pesar del nuevo formato y las preguntas de los ciudadanos.

Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya, José Antonio Meade y Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, ejercieron como recurso natural el lenguaje del insulto, la crispación y la demagogia.

Sin embargo, no hay que perder de vista que la agresividad contra el que no comparte sus ideas no les otorga mayor razón, ni contribuye a un debate socialmente útil.

Sobre todo, en temas medulares como lo son: comercio exterior e inversión; seguridad fronteriza, combate al crimen transnacional; y derechos de los migrantes.

Asuntos que cobran mayor relevancia por las constantes agresiones del gobierno estadounidense que encabeza Donald Trump, hacia México y nuestros connacionales y por la globalización económica, social y política en la que participa de manera activa nuestro país.

Desde que Trump asumió la Presidencia de los Estados Unidos, el diálogo bilateral se ha complicado, el escenario para los más de 11 millones de inmigrantes mexicanos indocumentados que viven en Estados Unidos, no es esperanzador.

De acuerdo con cifras oficiales, tan solo en el primer trimestre del año fueron deportados 53 mil 764 mexicanos, un incremento del 40% respecto al mismo periodo de 2017.

Al respecto, los aspirantes a la presidencia, no explicaron ¿cómo?, van a resolver este problema que rebasó el ámbito diplomático y que conoce bien el ex canciller Meade.

Un “carajo” para reclamar la falta de atención a los connacionales deportados por Estados Unidos, expresado por Anaya o la idea de crear una “Alianza para el Progreso” propuesta por AMLO y plagiada de una iniciativa del ex presidente estadounidense John F. Kennedy, son insuficientes para nuestros paisanos que se juegan la vida al cruzar la frontera o que sobreviven a salto de mata en la Unión Americana.

El discurso hostil hacia los migrantes por parte de Trump incluye la construcción del muro en la frontera, pues acusa a México de no hacer nada por la seguridad fronteriza y amenaza con romper con el Tratado de Libre Comercio que rige en América del Norte desde hace dos décadas.

El TLCAN, integrado por Estados Unidos, México y Canadá desde 1994, es el motor de las exportaciones mexicanas, está en un difícil proceso de renegociación y no se sabe si concluirá antes de las elecciones en México.

Datos del Consejo Coordinador Empresarial, revelan que el comercio exterior representa alrededor de 70 por ciento del Producto Interno Bruto; que las exportaciones mexicanas se han multiplicado más de seis veces y el sector exportador ha registrado un crecimiento mayor al de la economía.

Además, que más de uno de cada cinco puestos de trabajo en el país está vinculado al comercio internacional, por ejemplo, en las manufacturas de exportación, los salarios son en promedio 37% mayores.

México se ubica entre los primeros 10 jugadores en el comercio internacional; los seis estados de la frontera norte (Baja California, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas) contribuyen con más de la mitad (53.4%) de las exportaciones totales del país.

Sin duda, el comercio exterior, es una palanca del crecimiento económico y desarrollo nacional y demanda propuestas concretas, pero los aspirantes presidenciales ocuparon el tiempo en insultarse con expresiones como las de López Obrador dirigidas a Anaya, “cuido mi cartera”, “Riqui Riquín Canallín” y “engaña tontos”.

Por lo tanto, los empresarios deberán esperar a conocer sus propuestas sobre comercio internacional y el rumbo de la política exterior en otro foro o en el tercer debate que se realizará el próximo 12 de junio en Mérida, Yucatán, para hablar sobre economía y desarrollo.

Una oportunidad de oro para los candidatos y la última que tendrán en este proceso para acabar con el insulto como forma de debate público, pues corren el riesgo de perder el voto útil que persiguen o que “el arroz que ya se coció” se queme.

Esgrimir argumentos en lugar de descalificaciones, es clave para asegurar la calidad de la democracia y permite que las decisiones públicas se basen en un conjunto más amplio de opiniones e intereses. ¿podrán con el desafío?

VERICUENTOS

Guillotina panista

Luego de que el presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Ernesto Cordero, expresara su apoyo al candidato de la coalición Todos por México, José Antonio Meade, y asegurara que votará por él, el próximo 1 de julio. El dirigente panista Damián Zepeda, le recordó que sigue vigente el proceso de expulsión en su contra. ¡Sopas!

@guillegomora

*Nota del Editor: Imagen: captura de pantalla INE*