Destapes, descartes y delirios…

Se acabó la veda, llegó la temporada de los destapes o ¿hasta que el candidato nos separe?, en la   versión 2018, de los ritos que marcan la sucesión presidencial en México.

Fieles a la liturgia, los dirigentes y militantes de los nueve partidos políticos preparan la ceremonia en que habrán de presentar a su “gallo” rumbo al 1 de julio del próximo año. A diferencia de otras épocas, hoy existe un elemento diferenciador en la liturgia y es que el “ungido”, no necesariamente será el ganador.

Todos lo saben, la época del “carro completo” se acabó, y en una elección como la del próximo año, donde se esperan por lo menos siete candidatos a la Presidencia, la pelea será a morir. En el PRI lo tienen claro y en medio de los escándalos de corrupción en que se han visto envueltos, optaron por un candidato externo.

El destapado fue José Antonio Meade Kuribreña, ex secretario de Hacienda, con ascendencia panista y sin negativos que puedan dinamitarlo durante la campaña. Las fuerzas vivas del tricolor, lo llaman ya “el candidato de la esperanza”.

Meade dejó  fuera a Miguel Ángel Osorio, José Narro y Aurelio Nuño, su gran reto será el de conciliar los ánimos con el priísmo ortodoxo y las nuevas generaciones, siguiendo el manual de la liturgia tricolor, como lo vimos ayer, durante su paseíllo por la CTM, la CNC y la CNOP.

El ritual no es privilegio de un grupo, bien podría aplicarse para los demás partidos y suspirantes, cuyos delirios de poder están fuera de control y buscan a toda costa hacerse de la candidatura, a través de una máscara de pluralidad, que oculte la imposición o la máxima: “lo que diga mi dedito”.

Como el caso de Morena, donde Andrés Manuel López Obrador, dueño, dirigente y candidato del partido a la Presidencia de la República, anunció que realizarán una encuesta para elegir a su representante. Vaya cinismo, lleva más de 12 de años de campaña,  y viene con la falacia de la encuesta. Quiero ver quién en Morena o el PT, intenta pelear la candidatura al Mesías del Trópico.

Otro caso de falsa pluralidad, es el Frente Ciudadano por México, donde Ricardo Anaya,  dirigente nacional del PAN, se aferra a ser el ungido, no quiere elección abierta y retrasa la definición del método de elección.

El Chico Maravilla desafía a sus correligionarios y a los externos: pretende autoimponerse. Portando su “doble camiseta”, como presidente del PAN y aspirante a la candidatura, ha convertido al método en una piedra en el zapato que afecta a sus contrincantes más visibles: Miguel Ángel Mancera, Rafael Moreno Valle y Margarita Zavala.

Sin embargo, los representantes de las tribus más influyentes en el PRD: Vanguardia Progresista, de Héctor Serrano; Alternativa Democrática Nacional de Héctor Bautista; Nueva Izquierda, de Jesús Ortega y Jesús Zambrano, así como  “Los Galileos”, de Guadalupe Acosta Naranjo, cerraron filas en torno del mandatario capitalino, de cara a la negociación para elegir al candidato al 2018.

Mancera Espinosa le mostró una vez más el músculo a Ricardo Anaya, a una semana del cónclave con Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle. ¿Cederá el panista?

Van contrarreloj, el próximo 14 de diciembre arrancan las precampañas y parece que ni PAN ni PRD ni MC van a ceder en este juego de poder y dinero. ¡Al diablo las ideologías y los principios!

Quedó claro que la democracia interna en los partidos, es una utopía. Y que la liturgia del dedazo está más vigente que nunca.

VERICUENTOS

Panistas alborotados

Luego que se conociera que el alcalde de Naucalpan, Edgar Olvera, no buscará la reelección en su municipio, sino un escaño en el Senado de la República, el gallinero azul se alborotó y los ex presidentes, José Luis Durán, Angélica Moya y Eduardo  Contreras, andan  muy movidos con la militancia buscando el apoyo para el 2018. Otros que ven posibilidad tras el descarte del edil, son los diputados Luis Marrón Agustín, Víctor Gálvez y el secretario del Ayuntamiento, Horacio Jiménez, aunque éste es de descendencia naranja, ha dicho, que la buscará con el Frente el próximo año. ¡Vientos!

Seguridad Interior

La Ley de Seguridad Interior acapara los reflectores legislativos y de la sociedad civil. En el Senado, el coordinador parlamentario del PRI, Emilio Gamboa, sostiene que se busca garantizar en las leyes un combate a la delincuencia organizada con legalidad, transparencia y respeto a los derechos humanos y establecer con claridad las competencias y la corresponsabilidad para los gobiernos federal, estatal y municipal. Por su parte, el colectivo #SeguridadSinGuerra, advierte que si no hay un discusión de fondo sobre el nuevo modelo de seguridad, aumentará la violencia y la violación a los derechos humanos. ¡Órale!

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