Desapariciones, el delito perfecto

El infierno de los desaparecidos en México es una siniestra realidad. En el país sólo se han registrado 36 sentencias de casi 100 mil casos de personas desaparecidas reportadas ante la autoridad, lo que exhibe la impunidad casi absoluta en la República, advirtió el Comité Contra las Desapariciones Forzadas de la Organización de las Naciones Unidas. (CED- ONU).

Un drama que hunde en la zozobra a miles de familias, desesperadas por encontrar vivos o muertos a sus parientes. De acuerdo al Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas, México superó la cifra oficial de 99 mil 005 personas desaparecidas. La Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), precisa que en este delito alrededor del 58% son hombres y 41% mujeres.

Según el registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas en territorio mexicano desaparecen 11 personas al día; eso significa una persona cada dos horas. Sin embargo, Grace Fernández, integrante del Colectivo Búscame y del movimiento Por nuestros Desaparecidos en México, me dijo que “a diario desaparecen más de 20 personas, sin que nada pase… Seguimos sin entender que este es un problema de Estado”.

En efecto, la desaparición de personas es un desafío para el gobierno en sus tres niveles de autoridad y para la Fiscalía General de la República, que, a decir de las organizaciones civiles, elude su responsabilidad al actuar con indolencia, de manera tardía y estigmatizando a las víctimas por género y condición social.

Sí, la primera aduana es el Ministerio Público y ahí comienza el viacrucis burocrático de autoridades indolentes que nada resuelven y le apuestan al olvido. El Comité de la ONU asegura que en los casos de desaparición de personas, sólo entre dos y seis por ciento, han sido judicializados.

El diagnóstico del informe es certero y alarmante: “La impunidad en México es un rasgo estructural que favorece la reproducción y el encubrimiento de las desapariciones forzadas y pone en peligro a las víctimas, a quienes defienden y promueven sus derechos, a los servidores públicos que buscan a las personas desaparecidas e investigan sus casos y a la sociedad en su conjunto”.

Prueba de ello, son los asesinatos de 69 defensores de derechos humanos y ambientales desde que llegó a la presidencia (2018) Andrés Manuel López Obrador, quién descalificó el informe de la ONU, al señalar que “no están actuando con apego a la verdad… Ningún organismo internacional va a ponernos en el banquillo de los acusados”.

Al presidente López Obrador le disgustó la recomendación del Comité de abandonar “de inmediato” el enfoque de militarización de la seguridad pública en el país. Ya que la estrategia ha sido “insuficiente e inadecuada” para la protección de los derechos humanos.

En el documento se manifiesta especial preocupación por el incremento de las desapariciones de niños y niñas a partir de los 12 años, así como de adolescentes y mujeres, tendencia que se agudizó en el contexto de la pandemia de Covid-19.

Dichas desapariciones tendrían como objeto ocultar la violencia sexual, el feminicidio, la trata y la explotación sexual, aclaró Carmen Rosa Villa Quintana, presidenta del Comité.

México se ha convertido en una gran fosa, y en el informe se destaca la complicidad entre los servidores públicos y el crimen organizado: “La delincuencia organizada se ha convertido en un perpetrador central de desapariciones en México, con diversos grados de participación, aquiescencia u omisión de servidores públicos”, sentencia el documento.

Sin duda, México registra una crisis humanitaria. La promesa del gobierno de la #4Transformación de pacificar al país está lejos de cumplirse. Una vez más, se confirma que el origen de la descomposición del sistema de justicia está en la impunidad y la corrupción.

La gente sigue desapareciendo y ante la tragedia, los miles de afectados sólo tienen picos, palas y una exigencia: Justicia. Las desapariciones son consideradas el crimen perfecto porque sin cuerpo no hay delito. Historias de horror y terror ante la ausencia de un Estado de derecho en un México polarizado.

VERICUENTOS

Monreal-reforma eléctrica

A la congeladora mandaron los legisladores de oposición, la reforma eléctrica propuesta por el presidente López Obrador. El revés constituye un golpe político para un gobierno que va de salida. El experimentado líder de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, anticipó que no se aprobaría por el ambiente de confrontación entre las fuerzas políticas y por la falta de acuerdos para aceptar y negociar propuestas de modificación a la iniciativa presidencial. Además, PRD, PRI y PAN no estarían dispuestos a poner en riesgo su coalición en los seis estados donde habrá elecciones. ¡Sopas!

Abstencionismo, el reto electoral

Una vez más el pueblo sabio y bueno, hizo sentir su poder en las urnas. El pasado domingo 10 de abril en la consulta de Revocación de Mandato los niveles de participación fueron del 16% y el abstencionismo del 84%. Sí, cerca de 77 millones de mexicanos, de un padrón electoral de 93,699,497, hizo valer su derecho de no acudir a votar. Rumbo al 2024, el contrapeso ciudadano se manifestó. ¿Quién capitalizará esta señal de oposición que se incuba en la sociedad civil? ¡Órale!

@guillegomora

*Nota del editor: imagen en portada: especial Internet*