¿Congreso o Coliseo?

Como si se tratara de un déjà vu, el arranque legislativo de la “cuarta transformación”, exhibió los recurrentes y deplorables vicios de la clase política, esa que cambia de piel, pero no de costumbres.

Gritos, cartulinas, descalificaciones y recriminaciones entre los grupos parlamentarios marcaron el inicio de la LXIV legislatura.

Una vez más, perdieron la oportunidad de restaurar la democracia en el Congreso de la Unión. La oposición, convertida en poder, sigue en su papel de minoría: intolerantes, estridentes, voraces, pasando por alto las formas mínimas de la cortesía política. Ignorando el exhorto de uno de los suyos, Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Mesa Directiva, en diputados: “pretendemos que el Poder Legislativo sea motivo de honor, y no de vergüenza, para nuestros compatriotas”.

Sí, el bono democrático (ciudadano) que los llevo a la curul, está harto del “circo político”. El desafío de los 500 diputados y los 128 senadores, demanda acciones y conductas responsables a la hora de legislar con sus pares. Exige hacer del Congreso un foro de debates con argumentos, con razones, no con emociones.

Por primera vez un partido de izquierda tendrá la primera mayoría en ambas Cámaras; en la de Diputados, Morena y sus aliados del Partido del Trabajo y Encuentro Social suman 61.6%, es decir, cuentan con 308 de los 500 diputados federales, mientras que en el Senado dispondrán de 53.9%, esto es, 69 de los 128 senadores.

Sin duda, una gran responsabilidad para los legisladores de Morena que va más allá de las porras lanzadas en el Congreso.  Ahora están obligados a ser un contrapeso del gobierno, mantener actitud crítica y dar resultados en la aprobación de los cambios legales para abrir la puerta a “la cuarta transformación del país” propuesta por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Los morenistas deben tener claro que no es lo mismo ser oposición que gobierno, y la experiencia legislativa será fundamental para no incurrir en el “mayoriteo” que tanto criticaron en otras épocas. Dirigir el Congreso demanda conocimientos técnicos legislativos, de forma y fondo y convicción democrática.

En la bancada de Morena, en el Senado, coordinada por Ricardo Monreal, la expertis de 27 senadores permitirá  arropar la novatez de sus 28 compañeros, en estas lides, por lo menos en el primer trimestre, pues en diciembre próximo nueve se irán al gabinete: Olga Sánchez Cordero; Alfonso Durazo; Rocío Nahle y Germán Martínez y a coordinaciones estatales: Jaime Bonilla (Baja California; Víctor Castro (BCS); Delfina Gómez (Edomex); Miguel Ángel Navarro (Nayarit) y Gilberto Herrera (Querétaro)

El fenómeno se repite en Diputados, y Morena deberá echar mano de sus aliados del PT, que en las primeras sesiones dejaron claro que aún están dolidos por el agandalle de las curules, y Alejandro González Yáñez lo hizo sentir el pasado sábado en la defensa del protagónico Emilio Álvarez Icaza, a quien puso en su lugar Muñoz Ledo: “No nos separemos de la ley, que es el mayor vicio que hemos cometido”, dejando en claro que no debe lucrar con la figura de legislador independiente.

Los legisladores de Morena enfrentan a partir de hoy el desafío de crear una nueva civilidad y convivencia política, someter a las “minorías” por la vía de la austeridad republicana y la “democracia colérica”, equivaldría a un espectáculo digno del coliseo romano cuando el César lanzaba a sus rivales a los leones.

Repetir los patrones que durante décadas han criticado de las mayorías de otros tiempos en el Congreso, nada tiene que ver con la reconciliación y el compromiso democrático auténticamente participativo al que ha convocado el nuevo gobierno. Morena tiene un gran reto en el Congreso, no sólo es el que lo vaya a gobernar, es también el cómo lo va a hacer. 

La LXIV legislatura tendrá su primera evaluación de desempeño dentro de tres meses cuando termina el primer periodo ordinario de sesiones.  Entonces sabremos si la asignación planteada por Muñoz Ledo avanzó: “Esta es la hora cero de la nueva República”. ¿Podrán?

Vericuentos

Nueva ruta: Batres 

Para el presidente de la Mesa Directiva del Senado, Martí Batres, es responsabilidad del Poder Legislativo darle una nueva ruta al país, luego del cierre de tres ciclos: “50 años de lucha por la democracia, que se abrieron con el ‘60; 30 años de lucha por el gobierno, que se abrieron en el ‘88; y 18 años de la lucha que ha encabezado Andrés Manuel López Obrador”. ¡Órale!

6º Monólogo

El rito presidencial se mantuvo hasta el final, Enrique Peña Nieto se dirigió a “su auditorio”, pasó del balance sexenal al mea culpa: “No alcanzamos el objetivo de recuperar la paz”. Un evento antirrepublicano, sin diálogo entre los poderes. La imagen para la historia, un presidente flanqueado por una oposición que le ganó, el resultado de un juicio social. ¡Adiós!

@guillegomora

*Nota del Editor: Foto: Cámara de Diputados*