Andrés Manuel, el domador

Fiel a su evangelio “estás conmigo o contra mí”, Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de Morena, fijó las reglas del juego ante los hombres del dinero y amagó con no frenar el descontento popular en caso de un fraude en la elección presidencial del 1 de julio.

El tabasqueño fue a “cucar” y amenazar en la pasarela de la 81 Convención Bancaria que llevó por nombre: “El dilema global: liberalismo vs. populismo”.

López Obrador les dejó claro que no hay dilema y que si no gana la Presidencia de la República, el país se incendia o lo incendia él y que busquen bombero. Algo así como, sobre aviso no hay engaño.

No se anduvo con rodeos, en su discurso intimidatorio, el Mesías del Trópicoafirmó: “no vamos a confiscar bienes, no se van a llevar a cabo expropiaciones ni nacionalizaciones”, ¿usted le cree?, también fijó un plazo de tres años para los cambios en materia económica, política, social, dijo que aumentará el gasto público, pero no los impuestos sin explicar el cómo.

Además, reiteró que el nuevo aeropuerto no va y que negociará con los actuales inversionistas. ¡Ajá!

Hace un año, la influyente revista inglesa The Economist destacó en un amplio análisis que, Andrés Manuel López Obrador “carece del respeto por las instituciones”; que aunque ha moderado su discurso “eso no garantiza que se moderará en una eventual Presidencia”.

El texto publicado en marzo de 2017 sostiene que si AMLO gana, “México se embarcará en un peligroso experimento político”, 12 meses después esta afirmación parece convertirse en profecía, luego de escucharlo decir: “en 2006 a mí me tocó amarrar al tigre que soltaron en su afán de quedarse en el poder; si vuelven a hacerlo en 2018 tendrán que amarrarlo ustedes mismos”.

Vaya arrogancia, Andrés Manuel asume el rol de domador, de “yo soy el que contiene a la sociedad”, como si los ciudadanos no tuvieran capacidad de discernir y decidir.

López Obrador tiene varios frentes abiertos que pueden convertirse en peligrosos boomerang, por el rechazo social manifiesto a temas como: la amnistía a criminales y aunque  siempre dice que no establece relaciones de complicidad ni protege la corrupción, postuló como candidatos al Senado, a personajes impresentables como: Napoleón Gómez Urrutia y Nestora Salgado, lo que  mereció un severo reproche del sector empresarial, al calificar la acción  como “conveniencias e intereses oscuros”.

Otro flanco, es su intolerancia a la crítica de cualquier tipo, sobre todo la de los medios, los enfrentamientos más recientes han sido con el politólogo Jesús Silva-Herzog Márquez, el  historiador Enrique Krauze y el escritor peruano Mario Vargas Llosa.

A los primeros los tachó de “fifís”  y  del último dijo  “buen escritor, pero mal político”.  En este caso, yo me quedo con el  tuit de Silva Herzog: “Ojalá aceptara alguna vez, don @lopezobrador_, que la discrepancia no es inmoralidad. Criticarlo a usted no es entregarse a la mafia. Si no aceptamos que hay razones para el desacuerdo, el diálogo no tiene sentido”.

¡Ah!, y qué tal cuando, sin que nadie se lo preguntara, avisó: “Yo no me voy a reelegir y tenemos que hacer que nos rinda ese tiempo”. ¿Acaso aplica aquello de aclaración no pedida, culpabilidad manifiesta?

Andrés Manuel, es un profesional del arte de “cucar”, las entre líneas de sus discursos y sus habilidades como domador son el reflejo de su paso por el PRI y el PRD, aunque lo niegue. El manejo de las masas lo aprendió en los dos “Éxodo por la Democracia” y en el bloqueo de los pozos de Pemex en Tabasco.

Su master lo alcanzó en 2006, en el bloqueo de 47 días desde el Zócalo hasta Chapultepec, que dejó pérdidas económicas por más de 7 mil millones de pesos, despido de más de 3 mil  trabajadores, y la desaparición de negocios.

A 15 días de que arranquen las campañas, convendría más que el mensaje de López Obrador fuera de proyecto y no de amenaza.

En 1911, al abordar el buque que lo llevaría a su exilio, el ex presidente Porfirio Díaz dijo: “Madero ha soltado el tigre, ahora veremos si puede controlarlo.” Durante la siguiente década, la revolución fue una pesadilla de pobreza, sangre y muerte entre los mismos actores disputándose el poder. ¿Será que no aprendimos de la historia?

VERICUENTOS

Medicinas para todos

Enfermarse puede costarle la vida ante lo elevado del precio máximo de venta al público de los medicamentos, por ello el senador del PRI, Patricio Martínez, presentará una iniciativa de reforma a la Ley General de Salud, para cambiar este esquema y acabar con el abuso de las empresas farmacéuticas. En México hay 14 compañías extranjeras que fijan los precios a los medicamentos y no están apegados a la realidad. ¡Basta de abusos!

@guillegomora

*Nota del Editor: Foto: AMLO*