Vladimir Putin: autócrata e invasor

Solía decir Carlos Fuentes, el destacado literato mexicano, que en ocasiones los actos de los locos superan a los de los hombres cuerdos. Y en la actualidad hay muchos descerebrados que, penosamente para desgracia de sus pueblos y la humanidad, tienen el poder en sus naciones.

Ahí tenemos al abyecto Nicolás Maduro, Raúl Castro y su marioneta Miguel Diaz- Canel, Daniel Ortega, Kim Jong-un y varios autócratas disfrazados de ejemplares demócratas que se dedican a empobrecer a sus gobernados, destruir las instituciones, atacar a la prensa y agredir a los críticos.

Pero el que hoy se lleva las palmas en ese ignominioso abanico de tiranos, es Vladimir Putin, quien finalmente este miércoles ordenó a sus tropas rusas invadir Ucrania. El pretexto es lo de menos, lo relevante es la brutal agresión a una nación independiente y los asesinatos –porque no son otra cosa- de civiles y soldados ucranianos. Una total gandallez del nefasto y belicoso Putin.

Las consecuencias de la cobarde acción militar afectan a todo el mundo en mayor o menor medida. Europa está en un vilo. Putin ha regado de pólvora la región y sólo falta una pequeñísima chispa para generar una conflagración de tales dimensiones en las que nadie saldrá victorioso. La historia abrió un capitulo penoso donde el personaje central es un desequilibrado represor cuyos afanes expansionistas e invasores quedaron de manifiesto al violentar la soberanía de un pequeño país.

El conflicto desatado por el perturbado “líder” ruso va a ser muy complejo de solucionar en el corto plazo. Otras naciones ya repudiaron y condenaron el ataque. Resulta un tanto tranquilizador que otra potencia, como lo es China, no apoye la locura realizada por Putin, que sin duda trastoca la paz y el orden mundial; además trae a la memoria que el gigante asiático pretende controlar a Taiwán.

Resulta imprescindible y urgente que se ponga un alto al cobarde ataque en contra de Ucrania que, en los hechos, es un asalto a la democracia universal, a la libertad, y a los derechos inalienables de los seres humanos. Vienen horas oscuras que repiten la historia de Hitler, Mussolini y Stalin. Tal parece que el ser humano no quiere aprender que no debe confiar en los políticos embusteros.

Al respecto, el gobierno mexicano ha manifestado que rechaza el uso de la fuerza, sin mencionar por su nombre a Rusia, este jueves el presidente López Obrador se pronunció al respecto:

“En términos de política exterior nos vamos a seguir conduciendo, promoviendo que haya diálogo, que no se utilice la fuerza, que no haya invasión, no estamos a favor de ninguna guerra”.

Sin embargo, resulta necesario que el propio mandatario condene de modo enérgico y sin rodeos, la ilegal irrupción mandada por Vladimir Putin. No hacerlo o hacerlo a medias, es una medida errónea. Es momento de definiciones claras, alejadas de temores que en nada ayudan a la paz.

Putin, en sus ambiciones personales, cruzó la raya y se adentró en un camino inextricable que sólo puede conducir a una hecatombe que nadie desea. Hasta ahora, tanto EE.UU. como el grupo del G7, han actuado con prudencia y no contemplan intervención militar. Se han concretado a declaraciones y condenas, así como a imponer sanciones económicas, aunque severas, insuficientes a todas luces.

Cuando la humanidad aún padece los efectos de la pandemia por Covid-19, que sigue generando millones de infectados y decesos, ahora debe enfrentar la inestabilidad a causa de un demente empoderado por las armas nucleares. Esto también provocará muertes innecesarias. Nadie debe ser insensible ni indiferente a esa tragedia que sólo tiene el antecedente de la guerra fría entre Rusia y Estados Unidos. El mundo necesita paz, alimentos y progreso, no brutalidad, porque, al contrario de lo que afirma falazmente Putín, por supuesto que si había otra opción: el dialogo y la razón.

Por lo pronto, uno de los efectos en el mundo ya se resiente en las bolsas de valores y las monedas, y pronto se resentirá en alimentos, y otra clase de productos. Lamentable.

@BTU15

*Nota del editor: imagen en portada: especial Internet*