Un Gabinete harto “disciplinado”

Quienes ilusamente albergaron la esperanza de que Morena no utilizaría su aplanadora en el Congreso para todos sus fines políticos, este martes se llevaron una de las varias desilusiones que probablemente obsequiará el gobierno de Andrés Manuel López Obrador durante el sexenio. Al presidente de México no le tembló la mano para recordarle a la oposición legislativa que el auténtico mandamás despacha en Palacio Nacional. De ahí el ninguneo a la Comisión Permanente.

Al cuarto para las doce -utilizando el término coloquial-, los titulares de Hacienda, Energía y Pemex, vía la Segob, se tomaron la “molestia” de notificar en San Lázaro que no acudirían a la comparecencia ante los integrantes de una de las Comisiones de la Permanente. En términos llanos, instruidos por quién sabe quién, los funcionarios se pasaron por el arco del triunfo al Poder Legislativo. Mejor dicho, al PAN y PRI. Pues, a excepción de Morena, el resto de las bancadas son meras comparsas.

Bajo la excusa de que estaban atendiendo la emergencia nacional por el desabasto de gasolinas en varios estados del país, Carlos Urzúa, Rocío Nahle y Octavio Romero Oropeza, cual testigos de palo, debieron estar en la conferencia mañanera de su jefe, a él deben obediencia y lealtad, no a los señores legisladores. Al menos eso se desprende del menosprecio con el que trataron a diputados y senadores; el desaseo fue evidente, la forma insultante. Y en política, se sabe, la forma es fondo.

Otra muestra de la línea absolutista con la que se está manejando el gobierno obradorista es que no tiene empacho en cambiar sus promesas si esto va en  línea con las metas del grupo que hoy está en el poder. Hace menos de una semana, el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo Montaño, durante las audiencias para discutir el tema de la Guardia Nacional, presumió que López Obrador, accedió a modificar el dictamen respectivo, y que dicho cuerpo militarizado tendría un mando civil desde el primer día.

“El Ejecutivo considera necesario replantear los términos y diseño original propuesto para la Guardia Nacional, mediante las modificaciones constitucionales que ubiquen a este ente administrativo en el ámbito civil, dependiente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana”, afirmó en esa ocasión Durazo Montaño.

Incluso, el propio Mario Delgado Carrillo, coordinador de los diputados morenistas y presidente de la Junta de Coordinación Política, sin tardanza apoyó la orden de AMLO:

“Asumimos la sugerencia del Presidente de la República, a través del secretario de Seguridad y Protección Civil, de que el mando de la Guardia Nacional sea civil y una institución civil policial”.

Pero bastaron únicamente cuatro días, para que las quiméricas palabras se confirmaran como un engaño, pues el presidente López Obrador no tardó en corregir y exhibir tanto a Durazo como a Delgado, su incondicional operador político en la Cámara baja:

“Acerca del mando, la propuesta es que en lo administrativo dependa de la Secretaría de Seguridad Pública y, en la parte operativa esté adscrita a la Secretaría de la Defensa, eso es lo que contempla la iniciativa. Y yo acepto que sea de esta forma, porque nos hace falta tener la Guardia Nacional”.

No había necesidad, entonces, de la perífrasis utilizada por Alfonso Durazo, si el proyecto para conformar la pretendida Guardia no ha variado a pesar de las protestas de organismos de la sociedad civil y de instituciones internacionales. La realidad es que la decisión, tal cual, se tomó desde hace tiempo en Palacio Nacional y la obstinación para concretarla, todo indica, no se detendrá. Las buenas intenciones –si es que las hay- de quienes integran el equipo de López Obrador, se quedarán las más de las veces sujetos a la inamovible voluntad del tabasqueño.

Por lo pronto, el poderoso colectivo #Seguridad Sin Guerra –que agrupa unas 300 organizaciones civiles- ante el cambio de postura de AMLO, alertó: “La Guardia Nacional y el mando civil: militarización y simulación”, y sobre la posible aprobación del proyecto en San Lázaro, precisó:

“El dictamen de la Cámara de Diputados que plantea reformar la Constitución para crear la Guardia Nacional conlleva riesgos a la seguridad de las personas y al pleno desempeño de los derechos humanos, implicaría constitucionalizar la militarización, profundizar una estrategia fallida en tareas de seguridad pública, ir en contra del marco jurídico internacional de derechos humanos que rige a México y, una vez más, mantener el paradigma de combatir la violencia con más violencia, lo que cierra las puertas a un modelo de seguridad sostenible civil y profesionalizado de largo plazo y, con ello, a la construcción verdadera de paz”.

Parece que la administración obradorista va en sentido contrario cuando de derechos humanos se trata. Ignorar las voces de la sociedad no es buena señal. Hacer oídos sordos a los llamados de la comunidad internacional tampoco ayuda. Este miércoles se conoció que eurodiputados pidieron al Congreso mexicano desistirse de aprobar el proyecto de la Guardia Nacional. (Proceso https://bit.ly/2DgkfV1). ¿Escuchará el presidente las voces del pueblo bueno y sabio? La tarde del miércoles 16 lo sabremos.

@BTU15

*Nota del Editor: Foto: lopezobrador.org.mx*