Troleando al “ganso”

Con la novedad de que cierta parte del “pueblo bueno”, de ese “pueblo sabio” en el que ciegamente confía el presidente López Obrador, -y que decididamente votó para llevarlo al poder- pareciera no sólo ignorar los llamados a portarse bien, a que las madrecitas aconsejen a los hijos no  transgredir la ley, a que sean ciudadanos honestos, sino que, todo indica, lo están troleando sin consideración.

A decir del propio mandatario, el ducto Tuxpan-Azcapotzalco, ha sido saboteado en cuatro ocasiones desde que se anunció la “nueva estrategia” para frenar el robo de combustibles. Ni el contundente “A ver quién se cansa primero”, parece intimidar a los expertos saqueadores de Pemex. Los criminales –externos e internos-  dan la impresión de estar troleando al señor Presidente.

Me canso ganso ha reiterado el jefe del Ejecutivo a los pillos de cuello blanco y pandillas asociadas. Sin embargo, estos depredadores -también infatigables- no entienden y la sociedad es quien paga los altos costos de una estrategia mal planeada y que redunda en el desabasto de gasolinas y diésel.

Una muestra reciente de que al menos ciertos mexicanos del mencionado “pueblo bueno y sabio” han salido del redil, es lo sucedido este fin de semana en Acambay, Estado de México, donde fue perforado un ducto y pobladores se dedicaron a robar el combustible. La rapiña fue exhibida en las redes sociales y confirmada posteriormente por las autoridades. El saqueo no puede ser considerado casualidad, o un hecho aislado, es la delincuencia organizada troleando a don Andrés.

López Obrador sabe lo que está sucediendo, conoce cómo están reaccionado las bandas delincuenciales dedicadas al robo de hidrocarburos en complicidad con empleados y trabajadores de la empresa productiva del Estado, también es consciente del “apoyo social” que en ciertas regiones del país tiene esa actividad ilícita.  “… En el Estado de México, fueron a pinchar el ducto, uno de los ductos y a decirle a la gente: ‘agarren gasolina, aquí está la gasolina’, y algunos estaban ahí con cubetas, recogiendo gasolina”, se lamentó AMLO la mañana del domingo en Valle de Chalco.

“Yo llamo a la gente que no les haga el juego a estos corruptos que, aunque digan: ‘aquí tienes gasolina y aprovecha’, que la gente no proteja a estos delincuentes; que el pueblo actúe con honestidad, como es siempre el pueblo de México, un pueblo honesto, limpio, digno”, arengó el tabasqueño al presentar la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores.

Muy pronto, el máximo líder morenista chocó con la realidad del México verdadero, el que devora, el de los muchos grupos de poder fácticos que suele aniquilar al más templado. A esas complejas y tóxicas resistencias se enfrenta el presidente de la República. En esta lógica, resulta hasta sencillo comprender por qué determinados ciudadanos no están dispuestos a escuchar los consejos y las peticiones de quien hoy detenta el poder presidencial en la República. Es más rentable saquear gasolinas y trenes de manera impune que aceptar un trabajo con salarios de miseria.

Desde luego que nada justifica transgredir la justicia, ni afectar a terceros. La ley debe respetarse y aplicarse a rajatabla, punto. En tanto no se recupere en México el estado de derecho, las súplicas provenientes de Palacio Nacional serán menos que un lamento extraviado en las sórdidas callejuelas de la anarquía; las leyes no se crearon para mendigar su aplicación, son para garantizar una convivencia armoniosa de la sociedad. No caben conductas dubitativas al ejercerlas.

Y el llamado de AMLO a la gente para  que “no les haga el juego a estos corruptos que, aunque digan: ‘aquí tienes gasolina y aprovecha’, que la gente no proteja a estos delincuentes; que el pueblo actúe con honestidad, como es siempre el pueblo de México, un pueblo honesto, limpio, digno”, está de más, la enorme mayoría de los mexicanos son decentes, trabajadores, honrados, nobles y generosos. Nadie tiene la menor dudad de ello. Pero lo que el gobierno debe atacar son las causas –multifactoriales, por cierto- no los efectos. Pobreza, desigualdad, educación de cuarta, desempleo, falta de justicia, infame sistema de salud público, son algunas de las pesadillas recurrentes.

En tanto no se privilegie la inversión gubernamental en infraestructura, educación, ciencia e investigación, y, por el contrario, se gasten millonadas en programas asistenciales y electoreros,  continuaremos viendo capítulos vergonzosos de muchedumbres volcadas para robar combustibles de los ductos y mercancías de los trenes de carga. En tal caso, no habrá Cartilla Moral que convenza.

Por más que López Obrador intente poner buena cara a los comportamientos inmorales de ciudadanos y exhortar a las familias a evitar caer en tentaciones del dinero fácil, los troleos a su me canso ganso, y decisiones de gobierno recién comienzan. Cosas de gobernar. El antídoto son los buenos resultados, hablar con la verdad y alejarse de la demagogia y el autoritarismo.

DESABASTO DE GASOLINAS, EL OTRO GASOLINAZO

Vaya que la han sufrido quienes necesitando gasolinas no han podido adquirirlas de manera normal. El desabasto provocado por el gobierno federal bajo el pretexto de la “nueva estrategia” contra el robo de combustibles ha resultado un tormento para los consumidores y una pifia monumental de la administración obradorista. Esto se complicó por la incapacidad del director de Pemex –amigo de AMLO- y otros colaboradores del morenista. La ciudadanía está harta de funcionarios torpes e ignorantes.

@BTU15

*Nota del Editor: Foto: Especial Internet*