También en futbol los EE.UU. ya dominan a México

Hoy no abordaremos temas políticos. Comentaremos acerca del deporte más popular en el mundo: el futbol. En particular del dominio aplastante de Estados Unidos sobre la Selección Mexicana. En este año, el representativo de nuestro vecino del norte mostró su hegemonía al imponerse en tres ocasiones al Tri de manera consecutiva: Concacaf Nations League, Copa Oro y la vergonzosa derrota de este viernes por 2-0 en el marco de la eliminatoria rumbo a Qatar 2022.

Si bien es necesario reconocer el gran progreso de los estadunidenses en este deporte, merced a una estrategia eficaz que viene de hace años, sobresale la mediocridad de quienes integran la plantilla del tricolor. Jugadores, técnico y directivos, no escapan a la responsabilidad por la muy deprimente exhibición ante la escuadra de las barras y las estrellas. Todos van como los cangrejos.

Hoy, como nunca antes, la generación de futbolistas nacionales que han emigrado a clubes europeos es prolífica. Ahí están Irving Chucky Lozano en el Nápoli; Edson Álvarez en el Ajax; Diego Laynez en el Betis, al igual que Andrés Guardado; Johan Vásquez en el Genoa, Raúl Jiménez con los Wolves, Jesús Tecatito Corona en el Porto, Héctor Herrera quien milita en el Atlético de Madrid y Néstor Araujo enrolado en el Celta de Vigo. No son todos, pero quizás los más mediáticos.

Pero cantidad no es calidad. La mayoría de los antes mencionados no son titulares en sus equipos o aparecen de modo intermitente en las alineaciones. Salvo Jiménez que ha tenido una trayectoria exitosa en Inglaterra; Álvarez, titular indiscutible en su equipo, y recientemente Vásquez en Italia, el resto se mueve entre la irregularidad y la falta de resultados; el propio Chucky es uno de ellos.

Y el futbol no es una simple actividad lúdica, reducirla a esto es una miopía monumental. El futbol genera profundas e importantes implicaciones sociales en los países. La gente se apasiona por él, gasta su dinero para asistir a los estadios, consume, adquiere playeras de los equipos, de sus selecciones, viaja con ellos para verlos jugar, se alegra, se deprime y se encoleriza por derrotas.

Ante todo, sin embargo, el futbol es un negocio millonario a través del cual varios amasan fortunas cuantiosas. Esta es la parte que hoy mueve al balompié: el dinero. Para los jugadores es la oportunidad única de acceder a una vida de lujos, fama y comodidades. Para la cúpula que lo dirige, significa negocios y beneficios millonarios, ahí está la dirigencia de la FIFA.

Los estadunidenses entendieron muy bien el concepto futbolístico y la gran veta de oro que ello significa. Por eso lo desarrollaron en las últimas décadas. Hoy tienen un nivel de alta competencia. Ya quedó demostrado plenamente en este 2021 al pasar por encima y sin miramiento alguno a la inoperante y acomplejada selección tricolor. En el segundo tiempo del último partido, apareció el fantasma de los “ratones verdes”, con un juego ratonero, sin imaginación, sin líderes en la cancha.

Empero lo más vergonzoso es la miopía futbolística de Gerardo “El Tata” Martino, argentino director técnico del Tri. Hasta el más lerdo de la afición sabía que debía realizar cambios para frenar el embate del conjunto norteamericano que estaba arrollando al representativo nacional. Un “ChaKa” Rodríguez errático y repartidor de leña, cual jugador de llano, estaba convertido en un lastre que debió haber sido suplido desde la primera mitad del encuentro. El “Tecatito” Corona está en nivel lastimoso, falla goles a bocajarro, es incapaz de realizar una gambeta y prácticamente se cae solo, debió irse de cambio. Martino, es evidente, ha venido a menos como técnico del once mexicano.

Y el cinismo y desvergüenza del argentino son mayúsculos cuando, en conferencia, luego de la ignominiosa derrota, que duele más que ninguna otra, se atreve a minimizar las tres derrotas consecutivas ante la selección de Estados Unidos. Enredado en una serie de excusas nimias, El Tata es incapaz de aceptar que se equivocó en el planteamiento y su falta de capacidad para saber leer correctamente el partido y realizar las sustituciones y correcciones necesarias a tiempo.

México, está a la vista, no es más el “gigante de la Concacaf”. Actualmente cualquiera le juega al tú por tú en la zona y sólo por el paupérrimo nivel de quienes la integran, normalmente se le facilita calificar a los mundiales. Martino, visto de modo objetivo, en nada ha colaborado a elevar el nivel de la Selección Nacional. Parece que también le vende espejitos a los directivos y dueños del futbol doméstico. Con el juego que desarrolla el conjunto tricolor, no le alcanza para hacer un papel decoroso en el Mundial, si es que califica, porque una derrota ante Canadá le complicará el pase.

Bien harían los dueños del futbol en México, por su propio beneficio, en analizar de manera objetiva la permanencia de Martino en el Tri. Estamos a tiempo para decantarse por un técnico nacional; los hay con sobrada capacidad.

@BTU15

*Nota del editor: foto en portada: miseleccion,mx*