PRI, el gatopardismo de siempre

Si bien en las elecciones del pasado 2021, el PRI tomó una pequeña bocanada de aire al obtener más diputaciones federales, no fue sino un espejismo de la quimérica recuperación de un maltrecho partido que en los hechos languidece desde hace tiempo y que se tropieza una y otra vez con los mismos groseros errores de una dirigencia voraz, inepta, pródiga en excusas, fracasos y palabrería.

El Revolucionario Institucional nada aprendió de las veces que fue echado de la Presidencia a punta de votos. La casta priista se concentró en una sola cosa: enriquecerse de manera brutal desde los puestos públicos. Así la corrupción se convirtió en el sello distintivo del partido más antiguo en el país. Los ciudadanos se hartaron de tal podredumbre y pasaron la factura de ello en las urnas.

Hoy, el tricolor es cada vez más irrelevante, tanto, que ha debido asirse desesperadamente al barco del PAN a través de una alianza. “Va por México” es el último reducto de un instituto político que lo tuvo todo. De esas glorias pasadas sólo queda el mal recuerdo en la memoria colectiva. Del presente, los ejemplos más representativos están en prisión, con la enorme ignominia a cuestas.

Las decisiones en el PRI siguen siendo cupulares. La militancia, esa que aún cree y es fiel, no es tomada en cuenta. La camarilla que se apoderó de los restos del dinosaurio hace y deshace a su antojo. Se despacha, como siempre ha sido, con los puestos más importantes y lucrativos dentro del PRI. También, se regala senadurías y diputaciones por la vía plurinominal. Ahí están, beneficiándose, Alejandro Moreno Cárdenas, como dirigente nacional y con una curul en la Cámara de Diputados. Carolina Viggiano Austria, secretaria general y candidata (perdedora) al gobierno de Hidalgo y Rubén Moreira Valdez (esposo de esta última), coordinador de los priistas en San Lázaro.

Nomenclaturas que prometen cambios sustantivos, empero practican el mismo gatopardismo de costumbre. En los hechos, nada ha cambiado en la filosofía, en el actuar de quienes se hacen del partido para manejarlo a beneficio personal y de grupo. Así, con esa perniciosa conducta, llevaron al abismo al partido fundado por Calles. Y ahí está, el añoso organismo, postrado, en lo estertores de la intrascendencia política y social, fustigado por el repudio de una sociedad agraviada.

Con sólo dos gubernaturas en su poder -Estado de México y Coahuila-, las cuales todo indica podría perder el año próximo, el tricolor carece de la fuerza necesaria para volver por sus fueros. Las bravuconadas de “Alito” Moreno, son sólo eso. El campechano carece del liderazgo necesario para reagrupar al priismo, enfrenta, además, una fuerte resistencia de varios sectores y de figuras relevantes del partido. Las críticas son muchas y muy fuertes. Ninguna es en vano o inventada.

Algunos, otrora priistas recalcitrantes, no dudan en alinearse con el gobierno obradorista, incluso aceptan alguna embajada o puesto en la administración pública, saben que el PRI está sumamente debilitado y no garantiza permanecer en primera línea de la arena política. Así que amenazarlos con el petate del muerto de una expulsión, a estas alturas verdaderamente los tiene sin cuidado.

Que permanezca Alejandro Moreno al frente del Partido Revolucionario Institucional, más allá de filias y fobias, es un despropósito tremendo y un error estratégico. Las consecuencias de una mala gestión están en los resultados de las pasadas elecciones donde perdieron las gubernaturas de Hidalgo y Oaxaca. Desconocemos quién pudiera ser la mejor opción para relevar al polémico “Alito”, pero ésta es necesaria e impostergable, en particular, tras exhibir en audios, sus malas conductas.

Por lo pronto, y ante el vendaval de críticas, internas y externas, por la debacle del pasado 5 de junio, Moreno Cárdenas dio a conocer que aceptó reunirse el próximo martes con expresidentes del PRI. “Nada es más importante que escuchar todas las voces y opiniones!, posteó “Alito”, quien sabe que lo pueden tirar de su pedestal de un momento a otro. Sin la investidura de la máxima dirigencia priista, quedaría vulnerable a las ansias vengativas de Palacio Nacional, y él, vaya que lo sabe.

Veremos si hay un revulsivo en la sede de Insurgentes Norte o continúan en el mismo camino del despeñadero y la extinción definitiva. A la vista aparece un panorama más que complicado, con el partido en el poder avasallando y ampliando su dominio político y económico en el país. La realidad es que en la actualidad el PRI depende para la supervivencia de su otrora rival: el PAN.

La condición del PRI es apremiante en exceso, es vox pópuli. Las palabras de Dulce María Sauri, expresidenta del Revolucionario Institucional, precisan con claridad tal estado: “Reitero: El @PRI_Nacional debe pedir perdón a la sociedad mexicana por los errores políticos cometidos en el pasado. Sólo así podremos avanzar en el presente”. Un mea culpa sincero y lapidario.

@BTU15

*Nota del editor: foto en portada: @PRI_Nacional*