Poder Judicial, ¿destapando la cloaca o sucumbiendo ante el Ejecutivo?

Una revelación del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, se alejó este jueves de los cánones históricamente establecidos por el propio Tribunal para atender con hermetismo tajante todo asunto considerado interno.

Záldivar, a quien el presidente López Obrador ha llenado de elogios porque “es un hombre íntegro, que le tengo confianza… lo considero una gente honorable, de bien…”, reconoció sin ambages que el Poder Judicial tiene un par de severos y delicados problemas: corrupción y nepotismo. “No podemos negar que hay focos de corrupción en el Poder Judicial”, subrayó.

Respecto al pernicioso nepotismo, preciso que “hay tribunales y hay circuitos que están realmente inundados por redes familiares y  esto genera no pocos conflictos de interés”. En la misma e inusual conferencia de prensa, el ministro presidente dio a conocer el aviso que atrajo la atención:

“El día de ayer el pleno de la Judicatura federal determinó suspender a un magistrado de circuito, del primer circuito por inconsistencias graves en su situación financiera… ésta es una decisión de la mayor importancia porque este magistrado venía siendo una pieza muy relevante por sus conexiones dentro y fuera del Poder Judicial para una red de conductas indebidas”.

Durante años, ha sido del dominio público la abyecta corrupción imperante en el sistema judicial mexicano. Ministerios públicos, jueces y magistrados, salvo honrosas excepciones, encuentran en esa “labor” una generosa mina de oro para enriquecerse de manera inmoral al momento de “impartir justicia”. Sí, aplicar las leyes en determinado sentido, tiene precio en este país.

Lo destacado del caso es que la autoridad máxima del tribunal supremo, por fin se decidió a abordar de manera pública el asunto de la corrupción y el nepotismo en el mencionado Poder Judicial, un ente que muchos políticos convirtieron, para su beneficio, en un reino pleno de privilegios, riquezas inmensas, y en no pocos casos, una sinecura deliciosa y muy lucrativa. Basta con ver los salarios y prerrogativas que ahí se disfrutan, amén de los abundantes “negocios” que es posible realizar.

De Jorge Arturo Camero Ocampo, el magistrado investigado, porque no cuadran las cuentas de sus ingresos y gastos respecto a su salario, el presidente López Obrador refirió el hallazgo de un depósito de 80 millones de pesos, mientras que el periódico El Universal, publicó este viernes una nota respecto a la supuesta compra de una mansión de 17 millones de pesos, por parte de Camero.

Investigar todo hecho de corrupción en el Poder Judicial es necesario, aunque ello signifique abrir una cloaca que puede salpicar a muchos personajes de la clase política nacional. Lo vimos en días pasados con la abrupta renuncia del ministro Eduardo Medina Mora –impuesto por el entonces presidente Enrique Peña Nieto- al máximo tribunal de la República. En coincidencia, a Medina también se le investiga por haber recibido transferencias millonarias, según la UIF de Hacienda.

No hay elementos, por leves que estos sean, para intentar defender al suspendido ministro. Como sucede en todos los casos del llamado “enriquecimiento inexplicable” –que, vaya si tiene bastante explicación-, quienes incurren en el delito son absolutamente indefendibles por más que desde posiciones  dominantes en el gobierno se les proteja, como parece ser el tema Manuel Bartlett.

El gran pero en la suspensión e investigación del ministro Camero Ocampo, que ha originado demasiadas conjeturas, es que éste se ha opuesto, en sus resoluciones, a la construcción del aeropuerto en Santa Lucía. Según el colectivo #NoMásDerroches, el anunció del presidente de la SCJN respecto a Camero, se dio precisamente sólo un par de horas después de que éste votara en contra de la revocación de cuatro suspensiones para impedir el proyecto de la mencionada obra en la base militar.

¿Fue coincidencia, o ya le tenían armado el expediente al señor ministro, como trascendió, lo hicieron con el mencionado Medina Mora? Imposible saberlo con certeza, hasta ahora solo existen varias hipótesis, lo cierto es que surge una vez más la sabia frase: en política no hay coincidencias.

Por lo pronto, quedó exhibida la podredumbre, ambiciones y rejuegos de poder que imperan en el Poder Judicial. Asimismo, crece la duda de si el presidente de la Suprema Corte, don Arturo Zaldívar, ha sucumbido al Poder Ejecutivo y a los convincentes cantos de las sirenas de la llamada cuarta transformación.

Más allá de las fortunas que injustificadamente poseen quienes integran la nomenclatura dorada en el multimencionado Poder Judicial –habrá tal  vez rarísimas excepciones- , lo cual debería ser investigado inexcusablemente en todos los casos, el peligro que acecha a ese Poder de la Unión, que hasta ahora daba la impresión de ser un contrapeso real al Ejecutivo, es que termine por claudicar abiertamente a las instrucciones y proyecto político emanado de Palacio Nacional.

¿Cuál es la razón por la que el tribunal constitucional comienza a mostrarse dócil ante la Presidencia de la Republica y afín con la filosofía lopezobradorista? La percepción social es que cuasi todos sus integrantes tienen una muy larga cola que les pueden pisar en cualquier momento. ¿Será?

@BTU15  

*Nota del editor: Foto en portada: BTU*