Poco de política, pero mucho futbol

Falta un mes para las elecciones, y medio año para que Enrique Peña Nieto, deje la Presidencia de la República. La administración del mexiquense ha sido de profundos claroscuros, de ignominiosos escándalos, de incapacidad manifiesta y, sobre todo, impregnada con el fuerte aroma de la corrupción gubernamental. Ahí quedan la Casa Blanca, El caso Odebrecht y la Estafa Maestra

Escribir acerca de todas las corruptelas originadas en el aparato oficial, es una tarea titánica por lo numeroso de tantos latrocinios; hacerlo en viernes sería, además, un despropósito mayúsculo. Por ello, hoy dejaremos de lado los asuntos políticos, que de tanta vacuidad y suciedad, ya fastidian.

Así que, a propósito del señor Presidente, quien el pasado jueves abanderó a la Selección Mexicana de Futbol que competirá en el Mundial de Rusia, el autor de esta columna, se tomará, con el permiso de ustedes amables lectores, la libertad de escribir un poquitín de su deporte favorito.

Hoy, como nunca antes había sucedido, la cantidad de futbolistas mexicanos que juegan en el viejo continente es muy amplia si tomamos en cuenta el nivel de nuestro futbol, plagado por jugadores extranjeros; la mayoría de ellos ubicados en una mediocridad que espanta y que resulta como una perniciosa plaga en detrimento de los canteranos a los que cada temporada se les limitan las oportunidades de manifestarse en la cancha. Es grotesco que durante un partido de la Liga Mx, más de la mitad de un once titular, pueda ser integrada por futbolistas no nacidos en México. ¡Hágame usted el chingado favor! (Perdón por el exabrupto, pero como diría el gran Cantinflas: Da coraje).

Sucede que en nuestra generosa nación, los directivos y nefastos promotores tienen una relación simbiótica donde los segundos colocan  toda clase de bultos y cartuchos quemados, (salvo algunas valiosas excepciones) principalmente provenientes de Sudamérica, los cuales únicamente vienen a llenarse los bolsillos y ocupar indebidamente lugares que en estricto sentido corresponderían a profesionales mexicanos. La perversidad del dinero se antepone a los intereses deportivos. Esto es vox pópuli.

No extraña, por lo tanto, que en esa cloaca de fuertes y malvados intereses económicos, quienes dirigen al futbol nacional, hayan contratado para dirigir al seleccionado tricolor, a un técnico mediocre cuya incapacidad quedó evidenciada en cuanto hubo de enfrentar a equipos de jerarquía; las vergonzosas golizas propinadas por Alemania ( 4-1) y Chile (7-0), ahí quedan para el olvido.

Juan Carlos Osorio, un limitado técnico colombiano, sin los blasones para capitanear al Tri, es caricaturesco entrenador, como hay tantos en el llano. Su contratación es otra muestra fehaciente de la manera tan mezquina en que los señores de pantalón largo manejan a su antojo el futbol doméstico, donde, es evidente, priorizan los intere$e$ económicos. De ahí la necedad de mantener en el puesto al nefasto Osorio y su plantilla de auxiliares que se relamen los bigotes con los altos sueldos. Cualquier director técnico mexicano de primera división lo supera ampliamente con creces.

Luego del encuentro frente al seleccionado de Gales, (un desesperante 0-0) se confirmaron los temores de la afición respecto al pésimo trabajo del “técnico” sudamericano: la situación es más que agobiante. No hay una alineación titular y el desempeño es en extremo preocupante. Antes fueron los colonizadores españoles quienes nos cambiaron espejitos por oro. Actualmente la historia parece repetirse con el colombiano Osorio y los federativos en contra de los aficionados mexicanos. Por cierto, si el primero tuviera una pizca de dignidad ya hubiera renunciado a la dirección del tricolor por los pobres resultados, pues solo ha podido con algunos equipos de Concacaf. Me pregunto, ¿dónde están Vucetich, Lapuente, Meza, “El Chepo”, Chucho Ramírez, José Luis Trejo, Javier Aguirre o el propio “Piojo” Herrera, incluso, como una opción, “El Tuca”?

A los demonios que azotan a la población: violencia (inusitada, dirían allá por Bucareli), pobreza, corruptelas gubernamentales, saqueo de los recursos públicos por gobernadores y funcionarios, el insultante dispendio del erario en las intrascendentes campañas electorales, y la reciente e insoportable ola de calor, no es posible sumar lo gris del equipo tricolor propiciado por el hilarante señor Osorio. Por lo visto, debemos resignarnos a que en Rusia, el ridículo esté latente, a pesar de la desaprovechada legión europea con la que cuenta México, conformada, entre otros, por: Héctor Herrera, Irving “El Chuky” Lozano, “Tecatito” Corona, Héctor Moreno, Andrés Guardado, Raúl Jiménez, Marco Fabián, Carlos Salcedo, Memo Ochoa, Miguel Layún y “Chicharito” Hernández.

Ah, y no contamos los talentos que juegan en equipos mexicanos, como Rodolfo Pizarro o el “Gallito” Vázquez quien no fue llamado al Tri, por su baja estatura, justificó el también corto de estatura, aunque mental, Juan Carlos Osorio, que seguramente, en su basta ignorancia, creerá que se trata de basquetbol. Ojalá alguno de sus vasallos le hablara de la estatura de Messi, el mejor jugador del mundo. En el balompié no se trata de ser gigantones, sino de tener el talento necesario para practicarlo. Talento, del que, por lo que se ve, carece el incompetente señor Osorio.

@BTU15  

*Foto: Presidencia de la República*