No más “abrazos”, capturan a “El Marro”

Sólo bastaron poco más de dos semanas, luego de su visita al violento estado de Guanajuato, donde el presidente López Obrador limó asperezas con el gobernador panista Diego Sinhue Rodríguez, para que fuerzas federales y estatales capturaran la madrugada de este domingo al líder del pernicioso Cártel de Santa Rosa de Lima, José Antonio Yépez Ortiz, conocido como “El Marro”.

Guanajuato es, hoy por hoy, la entidad más peligrosa del país gracias al terror impuesto por el capo detenido. A ello colaboró decididamente la confrontación entre el gobierno federal y las autoridades estatales. En medio del pleito y falta de apoyo de las autoridades centrales, la enjundiosa región, cuna de la Independencia mexicana, pronto fue dominada por el grupo de “El Marro” y sus rivales del Cartel Jalisco Nueva Generación que ferozmente se disputan el control de la plaza.

Miles de ejecuciones tuvieron que suceder en Guanajuato y que el gobierno de López Obrador recibiera la amenaza directa del jefe criminal, para que finalmente el mandatario entendiera que dejar de apoyar al gobierno del panista Diego Sinhue, afecta directamente a la sociedad guanajuatense y esto necesariamente deteriora la imagen y popularidad del tabasqueño cuando está cercano el inicio del proceso electoral más grande de la historia en la república mexicana.

“Quiero expresar que este es uno de los estados con más problemas de inseguridad, de violencia, pero, como se va a ver en el informe, el delito con más incidencia es el de homicidio…”, reconoció el presidente López Obrador ante Sinhué el pasado 15 de julio en tierras guanajuatenses.

“Estamos buscando mejorar la coordinación entre el gobierno del estado y el gobierno federal. (…) en vez de estarnos echando la culpa unos a otros, lo que se ha decidido es sumarnos para darle seguridad al pueblo de Guanajuato”. Manifestó en esa ocasión el Presidente, y se fumó la pipa de la paz entre ambos órdenes de Gobierno. El resultado de ello está a la vista con el arresto y encarcelamiento del “Marro”. Queda claro que, si se dejan de lado las necedades y caprichos políticos para dar paso a la conciliación de intereses, esto beneficia a la sociedad y gobierno.

Si bien el apresamiento del jefe criminal, quien ha traído de cabeza a Diego Sinhué y compañía por largo tiempo, no es para echar las campanas al vuelo, pues no se va a terminar por arte de magia la violencia en la entidad del Bajío, sí representa un fuerte golpe a la banda delictiva y una inyección de moral al Ejército, la Marina y la Guardia Nacional, así como una victoria real y mediática del jefe del Ejecutivo que tanta falta le hace luego de sus fallidos distractores, incluido el “Show Lozoya”.

Ojalá que el presidente López Obrador, siga en esa línea como la que adoptó en Guanajuato, de conciliar, coordinar y pasar a la acción eficaz en lugar de enfrentar y dividir. La principal demanda de la población sigue siendo terminar con la inseguridad –incluso por encima de la terrible crisis sanitaria- y así debe comprenderlo a cabalidad quien tiene la ineludible obligación de hacerlo.

La aprehensión de José Antonio Yépez Ortiz, es apenas la punta del iceberg del Cártel de Santa Rosa; al igual que en el resto de los grupos criminales, estos no se desintegran cuando atrapan a los cabecillas, pues simplemente son sustituidos por otros integrantes de la banda. Por lo tanto, si va en serio –y parece que lo es-, la estrategia para devolver la paz a Guanajuato, debe incluir actuar, sin mezquindades, a fondo, y en plena coordinación de las autoridades estatales y federales.

Otro punto a considerar es que con la caída de “El Marro”, sus acérrimos enemigos del Cártel Jalisco Nueva Generación, tendrán, en cierto modo, mayor libertad para realizar sus actividades, por lo tanto, hay que ver cuál es la táctica del gobierno para meter al orden al poderoso grupo delictivo cuyo jefe, Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, se convirtió desde hace tiempo en una enorme piedra en el zapato del presidente mexicano en turno. El desafío más reciente que se le atribuye a esta organización criminal, es el atentado al jefe de la Policía de la Ciudad de México.

México no puede continuar siendo rehén del crimen organizado (tampoco del “desorganizado”). El Presidente de la República debe mostrar con hechos contundentes que no hay fuerzas enemigas capaces de retar y socavar el Estado de derecho y la paz social. Es de esperar que la detención de “El Marro” no sea flor de un día en la estrategia de seguridad de la administración obradorista, sino que, por el contrario, constituya un golpe de timón que excluya los afectuosos pero ridículos e inofensivos “abrazos” “chanclazos” y enérgicos “regaños de las abuelitas”.

*Nota del editor: foto en portada tomada de @FGEGUANAJUATO*