Ni “covidcito”, ni “ligero repunte”; es un tsunami

Una de las tantas declaraciones desafortunadas políticas que a diario escuchamos en México, nos fue obsequiada por la señora Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la ciudad capital, quien calificó la cuarta ola de Covid-19 como un “ligero repunte”. Cuando ya otros países en el mundo estaban siendo arrasados por esa nueva embestida del SARS-CoV-2, ciertas autoridades, igual que lo hicieron en anteriores etapas de la pandemia, se obcecan de modo torpe en negar lo evidente.

Sucede que en realidad, de acuerdo al número de casos que a diario se generan en México, no es una cuarta oleada, sino un verdadero tsunami. Tan sólo este sábado se rompió nuevamente el record de contagios en la República al registrarse, según datos oficiales, 47 mil 113, lo cual, per se es una cantidad terrorífica y muestra lo pernicioso del virus en su nueva variante Ómicron.

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Gráfica de Arturo Erdely

Mas “otros datos” de especialistas médicos, señalan que en realidad las cifras de la Secretaría de Salud deben multiplicarse por 30; el resultado de esto es que alrededor de un millón y medio de mexicanos se estarían contagiando diariamente hoy en día. Y de acuerdo a proyecciones de esos especialistas, las siguientes tres semanas serán iguales de virulentas, para que luego empiecen a declinar los contagios. Mientras tanto, algunos hospitales públicos empezaron a saturarse.

Algo, no obstante, ha quedado en el aprendizaje de la sociedad tras dos años de pandemia. Por ejemplo, a no creer a pie juntillas los dichos vertidos desde el oficialismo. Una nota periodística del portal Política Expansión, da cuenta el domingo de cómo, en la ciudad de México, la gente disminuyó de forma sustancial la presencia en las calles. (bit.ly/34WczYq). Salvo los infaltables irresponsables que desafían las medidas sanitarias, la población no desea enfermarse y en su mayoría es respetuosa por convicción, y se protege con la mascarilla, el lavado de manos y la sana distancia.

El pero es que si quienes tienen facilidad y ascendencia para acceder a los medios masivos de comunicación, recurren a embustes y desorientan con sus falacias acerca de la pandemia, envían el peor de los mensajes. La cuarta ola pandémica ni es un “ligero repunte”, ni un “covidcito”. Alardear que es sólo una especie de gripa, es absolutamente irresponsable y así debe ser considerado.

Para nadie es ajeno a que el gobierno de México ha sido displicente, insensato y vasto en incapacidad para enfrentar con eficacia y prontitud las diversas fases de la pandemia. Ello ha dejado como consecuencia, a decir de expertos, más de 600 mil fallecimientos relacionados con la covid. Hasta el día de hoy, ningún funcionario ha rendido cuentas por tan grave conducta. Por el contrario, desde el poder se protege inmoralmente a personajes siniestros que mucho tienen que ver todo ello.

Otro aspecto a destacar en este nuevo embate de la pandemia, es que el mayor porcentaje de internados a causa del Covid, es la ausencia de vacunas o un cuadro incompleto. Y aunque el gobierno se hizo del monopolio en la compra y aplicación de los antígenos, en este tipo de casos no se puede pasar por alto la tremenda imprudencia personal, por decir lo menos, en que se incurre.

Si bien ha quedado demostrado que aún con tres dosis de la vacuna anticovid es posible contagiarse, la aplicación de las mismas reduce significativamente la probabilidad de contraerlo o de enfermarse de gravedad. Así que la sociedad debe cumplir con su parte. Nada de confiarse, es muy peligroso.

Hoy, el gobierno federal ha priorizado una vez más lo político sobre el bienestar de la ciudadanía. Ya dejó en claro que no suspenderá las actividades económicas. La negativa a detener la actividad comercial, industrial, turística y todo aquello que le represente cobrar impuestos va en función de no disminuir el flujo de ingresos a las arcas públicas. La administración obradorista requiere sin dilación dinero, mucho dinero para cumplir con todos sus programas sociales en año electoral.  

Queda claro pues, que es la sociedad quien debe cuidarse si no desea padecer, además de la covid, el calvario de acudir a hospitales del sector público a mendigar una prueba, una cita para atención médica e ilusamente obtener los medicamentos adecuados para atender la enfermedad que tiene en jaque a tantos y tantos mexicanos. Es necesario tener presente que aún no tenemos el sistema de Salud como en Dinamarca, Canadá o el Reino Unido que prometió el presidente López Obrador.

STATU QUO

A pesar de la militarización en México, la inseguridad y violencia no cesan. Diario hay ejecuciones, masacres, secuestros, extorsiones y robos ante la mirada gubernamental. Tal parece que terminar con esa barbarie no es prioridad en la agenda obradorista, dedicada a realizar una demagógica e inútil “revocación de mandato” donde se gastarán millones de pesos que bien podrían ser de utilidad para cubrir necesidades primarias, como la salud, por ejemplo.

@BTU15

*Nota del editor: foto en portada: especial Internet*